Capítulo 5 - Los peligros de la intermediación



La importancia de estos programas de intermediación está en relación directa con los peligros que suponen. Peligros que debemos conocer para superarlos.

1 – Chismografía

El primer peligro es confundir denuncias con chismes. La peruana Laura Bozzo se autocalifica de abogada de los pobres y recibe en su set a infelices reclamando justicia, desgraciadas exponiendo sus desgracias, abusadas y abusadores. La inmensa mayoría de los casos que se nos presentan son trucados y pagados. Es telebasura.

En nuestro programa, no habrá sitio para chismosos ni chismosas:

—Vengo a esta radio a denunciar a mi vecina que está metiéndose con mi marido y la voy a matar si…

—... si la dejamos seguir hablando —la corta el buen periodista—. Señora, váyase por la sombrita para que no le dé una embolia.

Nunca podremos cubrirnos al cien por cien de la chismografía. Pero podemos tomar medidas de seguridad. Por ejemplo, no recibir denuncias graves por teléfono, sino pedir que vengan a la radio. Comprobar, y hasta fotocopiar, las cédulas de identidad. Conversar antes con los interesados, conocer el problema en cuestión, verificar datos y filtrar los casos que no califiquen como necesidades ciudadanas. Ahora bien, si en medio de la radiorevista se dice una impertinencia, si se hace una acusación indecente o imprudente, siempre podemos cerrar el micrófono.

2 – Beneficencia pública

Un segundo peligro de estos espacios es convertir la emisora en una oficina de caridad pública. Y eso están haciendo en la actualidad bastantes canales de televisión. Presentan a una niña agonizando que necesita de urgencia una pinta de sangre. Filman a una ancianita que no tiene para pagar el cajón de su nietecito que acaba de morir atropellado por un bus. Piden la solidaridad del público y después le restriegan a ese mismo público que el canal fue el gran benefactor. El truco, por supuesto, es más conocido que el de la estampita.

El mayor problema de estos “actos de caridad” es que no trascienden el caso individual. Se fijan solamente en el arbolito. Nuestro aporte periodístico, al tramitar las denuncias, será situar esos casos particulares en un contexto que permita analizarlos y comprenderlos mejor. La pregunta del árbol la responde el bosque.

3 – Suplantación del Estado

Si en nuestros países la justicia tuviera vendados los ojos, tal vez la radio pudiera taparse la boca y no meterse a mediadora.

Pero ése es el problema, que las instancias públicas son frágiles, que la corrupción crece más rápido que la mala hierba y muchos ciudadanos y ciudadanas, aunque constitucionalmente tengan garantizados sus derechos, en la vida cotidiana no saben a quién recurrir cuando se los conculcan.

Los medios de comunicación no son tribunales, pero sí tribunas donde la ciudadanía puede ejercer presión para que sus reclamos sean escuchados. No es la emisora la que va a solucionar los problemas. Para eso tenemos al Estado y no pretendemos suplantar sus instituciones. Cuando decimos una radio que resuelve nos referimos al significado original de esta palabra: resolver significa desatar.

La ciudadanía suele tener atada la lengua. Hay demasiadas arbitrariedades y burocracia, demasiadas discriminaciones, demasiadísima exclusión en los responsables de garantizar los derechos. Corresponde a los medios de comunicación la tarea de desatar la palabra, de soltar la voz del pueblo, de la gente común y silvestre, de aquellos y aquellas que no tienen influencias ni transitan por los pasadizos del poder.

4 – Suplantación de la ciudadanía

Si peligroso sería intentar suplantar las funciones del Estado, se corre un peligro similar erosionando la responsabilidad ciudadana y promoviendo una especie de paternalismo radiofónico.

Recuerdo haber escuchado en una radio de San Salvador esta llamada telefónica:

—¡A ver si viene el camión de la basura a llevarse un burro muerto que hay aquí en la colonia!... ¡Ya no se aguanta la jedentina!

—¿Y por qué los vecinos no agarran un mecate y sacan al animal de ahí y lo queman? —preguntó la periodista.

—¡Qué chula, vos! ¿Y eso no le toca a la alcaldía? ¿Por qué nos vamos a pijiar nosotros los vecinos si de ellos es la responsabilidad?

La moneda tiene dos caras. Las autoridades deben comprometerse y cumplir. Y las comunidades deben comprometerse y participar. A la emisora le toca recordar ambos compromisos. ¿Exijo una ciudad limpia? Debo pagar mis impuestos. ¿Quiero vivir en un barrio seguro? Me organizo con los vecinos para cuidarlo. Una mente ciudadanizada sentirá como propios los espacios públicos.

5 – Divina Providencia

Si la radio contribuye a resolver un caso, se presentarán veinte. Si un barrio consiguió el alcantarillado gracias a la presión del programa de intermediación, todos los dirigentes comunales estarán haciendo cola frente a la puerta de la emisora.

No somos la Divina Providencia ni podemos echarnos a la espalda todos los problemas de la comunidad. Desgraciadamente, la sociedad está saturada de injusticias pero nuestro programa no es el gobierno nacional.

Toca, pues, seleccionar. ¿En qué sopas vamos a meter la cuchara?

Hay casos donde la emisora no logra ver qué intereses oscuros se mueven atrás de una denuncia. Mejor tomarse un tiempo, verificar la información recibida, conversar con algunos confidentes. No hay que arriesgar al medio ni a las posibles víctimas.

Hay otros casos que escapan a nuestras posibilidades. Tal vez por lo grande del problema, tal vez por lo pequeña de nuestra emisora. ¿Cómo vamos a intermediar en conflictos vinculados al narcotráfico que son redes de corrupción internacional? No es problema de valentía, sino de sensatez. Dicen que la política es el arte de lo posible. También la radio lo es.

Ubiquémonos en los reclamos ciudadanos que buscan una solución urgente ante las instituciones públicas. ¿En cuántos casos podemos meternos y comprometernos? Aquí vale el sabio consejo de que mucho abarcar es poco apretar.

Comencemos con unos cuantos casos y no cejemos hasta que se solucionen. Incluso, podríamos entrenarnos con situaciones relativamente sencillas. Ganado el pleito, informada la audiencia, nos iremos posicionando como una radio que resuelve. Que la sigue y la consigue.

¿Y qué haremos con los otros casos? Todos pueden ser sacados al aire, con más o menos tiempo de exposición. Entre los asuntos denunciados, seleccionaremos un porcentaje menor para la interpelación de autoridades y responsables. Y reservaremos el seguimiento para los más significativos, los más relacionados con la agenda temática que prioriza la emisora.

6 – Politiquería

Las cabinas de radio y los sets de televisión se han convertido en el más efectivo trampolín para conseguir un cargo público. Esto lo supo Jimmy Morales, un cómico guatemalteco que, aliado con militares genocidas y con algunos trucos electorales, consiguió la presidencia del país.

Esto lo sabe muy bien el bloque de diputados brasileños conocido como BBB (boi, bala, biblia), latifundistas, asesinos y fanáticos religiosos. Gracias a sus programas en la Rede Record y en la Globo consiguieron sus curules y tramaron el golpe de estado contra Dilma Rousseff. Ella no robó, pero una banda de ladrones la está juzgando, como escribió un columnista de Folha de Sao Paulo.

El salto largo del poder mediático al poder político lo practicó el populista Compadre Palenque, un conductor de radio y televisión boliviano desde su Tribuna Libre, en La Paz. Junto a su esposa Mónica, atendía a una interminable fila de personas de origen humilde que acudían a él. Niños extraviados, mujeres golpeadas, campaña de lentes baratos, denuncias y más denuncias ayudadas por “el brazo social del Compadre”. ¿Periodismo de intermediación? Nada de eso. Era simplemente allanar el camino para conquistar la alcaldía de La Paz. Y luego, el Compadre aspiró a la Vicepresidencia. Y más luego, en las elecciones del 97, a la Presidencia. Un infarto cortó su carrera política.

Esto lo supo el locutor venezolano de radio Amazonas, Hugo Alí Urbina, allá en Puerto Ayacucho. El Negro Alí, como todos lo conocen, habla por las mañanas bien temprano. Después de hablar, se hace invitar por los barrios para seguir hablando, para juramentar las directivas de las asociaciones de vecinos, para prometer que las cosas van a cambiar. El Negro Alí habla desde todos los rincones del campo y la ciudad, y hace sonar spots donde pondera su eficacia y generosidad.

—¡Hugo Alí no descansa, también ayuda a los hermanos yanomamis!

Se oyen aplausos reales de los indígenas. O tomados de un disco de efectos, da igual.

El Negro Alí está en campaña. No le interesa resolver los problemas ciudadanos. Le interesa la municipalidad.

Una vez en el poder, las cosas cambian. Los dientes se afilan. Los dedos se alargan. Vamos a lo que vinimos, dirá el Negro Alí, perdón, el Señor Alcalde.

7 – Corrupción

Haciendo periodismo de intermediación estamos tocando y afectando intereses económicos. ¿Qué precio tiene este locutor insolente, cuánto hay que pagar a esa atrevida para que se calle?

Primero serán amenazas, luego chantajes, luego prebendas. Nos ofrecerán dinero por callarnos la boca, nos ofrecerán dinero por hablar lo que no es, le ofrecerán plata a la dirección para que nos saque a patadas de la cabina. Nos querrán comprar y corromper.

Quienes en la actualidad conducen programas de intermediación saben a lo que me estoy refiriendo. Algunos y algunas, los más, levantarán la cara con dignidad, orgullosos de su vocación periodística, aun con el riesgo que ella implica. Otros, ese puñado de mercenarios que nunca falta, leerán estas líneas con sonrisa de hiena. Que sigan comiendo carroña.

Para enfrentar estos peligros hay muchos conjuros, desde una buena selección del personal hasta un taller de capacitación sobre periodismo de intermediación. Mencionemos uno previo e indispensable: el trabajo en equipo.

Para que una radiorevista de intermediación funcione, se requiere que todo el personal de la radio, desde la dirección hasta la recepción, esté en sintonía. Vendrán informantes a horas incómodas y la secretaria deberá saber encaminarlos. Amenazarán a la locutora que hizo la denuncia y el director tendrá que dar parte a la policía. Se presentarán gastos imprevistos debidos a la investigación periodística y la administradora sabrá cómo acomodarlos. Todo el personal de la radio estará consciente de lo que se trae entre manos. Hacia fuera, sabrá responder a las presiones. Hacia dentro, trabajará sin individualismo ni serruchadas de silla.

El periodismo de intermediación no puede emprenderse sin un explícito respaldo institucional. Si los periodistas que dan la cara, que ponen la voz, van a terminar como Chaplin, con la banderita y sin nadie atrás, mejor no asumir el desafío.

La dirección de la radio defenderá a los conductores, al equipo de prensa y a todo el personal como la madre leona. Si hubiera que corregir excesos, si hubiera que rectificar errores y permitir la réplica de quienes se consideren agraviados por la emisora, perfecto, así se hará. Pero la institución como tal se responsabilizará de lo sucedido. No es cuestión de un par de periodistas aventados.

El periodismo de intermediación se convertirá en una política de la radio y eje transversal de la programación. Esta firmeza en las metas que se persiguen servirá de brújula en los tiempos más difíciles.

Nos meteremos a intermediar en muchos conflictos sin lograr resultados. La burocracia dorada de nuestros gobiernos retrasará las soluciones. La corrupción reinante impedirá que se resuelvan. A veces ganaremos, otras veces perderemos, y es natural que así ocurra. Afectar intereses políticos y económicos es agarrar cables de alta tensión. Es caminar por la cola del tigre, como advierte el I Ching. Es meter la mano donde las papas queman.

PRÁCTICA

¿Qué otro peligro encuentras en este tipo de programas de intermediación? ¿O piensas que alguno de los siete mencionados no es tan real? Cuéntanos en los comentarios.

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Última modificación: 2 de junio de 2016 a las 09:00

Hay 36 comentarios

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    Por Jorge Rubens Rojas / Córdoba - Argentína / 5 de junio de 2016 a las 13:37

    Textual:
    -”El periodismo de intermediación no puede emprenderse sin un explícito respaldo institucional.” -
    -”Haciendo periodismo de intermediación estamos tocando y afectando intereses económicos.” -
    -”Toca, pues, seleccionar. ¿En qué sopas vamos a meter la cuchara?”-
    -”No hay que arriesgar al medio ni a las posibles víctimas.”-
    -”Hay otros casos que escapan a nuestras posibilidades. Tal vez por lo grande del problema, tal vez por lo pequeña de nuestra emisora.”-
    -”Incluso, podríamos entrenarnos con situaciones relativamente sencillas. Ganado el pleito, informada la audiencia, nos iremos posicionando como una radio que resuelve.”-
    -”No es problema de valentía, sino de sensatez.”-

    Exáctamente eso, sensatez; el sensato piensa en el otro, en que hay empleados “compañeros de trabajo” que tienen esposas, hijos, padres, hermanos, amigos... igual que uno.
    El sensato percibe cuando es momento y cuando no.

    En el Capítulo 2 – El quinto periodismo expuse:

    -“Si ya es dificil ejercer la palabra libre representando a los “sin voz”, dentro de un gobierno populista que ha respetado Los Derechos Humanos, ¿cómo se hace en un gobierno neo liberal, que no gobierna para el pueblo y lo hace a decretazos pasando por arriba y pisando a las leyes democráticas, a las instituciones y a la constitución?; ¿cómo se hace en un gobierno que no respeta ni garantiza los Derechos Humanos?, ¿cómo se hace en un estado que no tiene respeto y menos que menos dignidad a la vida?.”

    Y agrego ¿cómo se hace en un gobierno de corruptos que pone todo el aparato represivo al servicio del Imperialismo?.

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    Por Napoleón Alberto Ramírez / 6 de junio de 2016 a las 12:20

    Se necesita un verdadero equipo que nace desde el director de la emisora, pasando por todos los que se mencionaron en el Magazín, todos deben estar comprometidos con el tema para poder sacarlo adelante de lo contrario cualquiera de los integrantes del equipo puede caer en la tentación de dirigir el programa a cualquiera de los peligros mencionados.
    En estos países latinoamericanos otro de los peligros es que cuando la prebenda no funcione se puede pasar a la amenaza e incluso a la ejecución de esta amenaza para acallar el verdadero periodismo de intermediación. Por tanto el equipo no solamente debe ser solidario sino también valiente.

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    Por Daniel Adolfo Prieto Guillén / Mérida Venezuela / 8 de junio de 2016 a las 10:06

    Creo que el tamaño o alcance de la estación, no define la responsabilidad y la objetividad periodística. En todo caso lo fundamental del equipo en sí, deberá estar cargado de ética y cuando digo ética es para evitar se pudieran convertir en palangristas, así podrá evitar que cualquiera se inspire y atreva comprar las conciencias y lograr doblegar el avance de las investigaciones y posible solución al problema. Excelentes orientaciones y estoy seguro saldremos adelante con el periodismo de investigación y mediación, arriesguemos todo para reivindicar en alguna medida nuestros pueblos en luchas. Gracias siempre Radialistas….

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    Por Mariana Riveros Pozos / Teocelo, Veracruz, México / 8 de junio de 2016 a las 12:52

    Más bien agregaría, en la suplantación de la ciudadanía algo que suele pasar. Algunas veces cuando la gente llama para hacer denuncias piden no revelar su nombre al aire por temor a represalias. En el medio sabemos muy bien que la identidad de la fuente, o el o la informante puede reservarse con el fin de no poner en riesgo su seguridad, sin embargo, muchas veces la gente espera que la radio hable por ellos y se niegan a aportar su nombre. Cuando se les explica que su identidad no será revelada y que la información queda bajo resguardo de la radio se molestan. Me queda claro que el paternalismo radiofónico no es una opción.

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    Por Dolores Arce / Cochabamba - Bolivia / 12 de junio de 2016 a las 17:57

    Dependiendo del tipo de programación de una radio y nivel de incidencia en la opinión pública, los periodistas y el medio como tal están más expuestos a uno u otro peligro. En especial las últimas dos (politiquería y corrupción) son caminos sin retorno, porque afectan la credibilidad que es el corazón del buen periodismo. Los primeros peligros se los puede evitar perfeccionando el desempeño periodístico, tomando en cuenta las recomendaciones de estos capítulos para no pecar de ingenuos o inexpertos. Pero en especial el peligro de la corrupción, como también el caer en las redes de algún politiquero, deja una mancha imposible de borrar. Para “vacunarnos” ante los peligros, una permanente formación y trabajo de equipo son las mejores herramientas.
    Talvez existe un otro peligro más que debemos combatir: EL MIEDO a comprometernos, nuestra cobardía o el falso intento de mantenernos al margen para evitar tomar posición como personas y como medio.

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    Por Paola Pasaco / Cuenca, Ecuador / 13 de junio de 2016 a las 12:12

    En lo personal no he realizado periodismo de intermediación, pero me doy cuenta que el miedo es una razón para que en mi país no se lo haga. Incluso, en las aulas, quienes estudian periodismo no saben que existe el periodismo de intermediación y no quieren tocar ciertos temas por miedo a que algo pueda pasarles. Y de acuerdo con el primer punto, aquí la mayoría son chismo-grafos y programas de caridad que pretenden darle una estrella de bondad al canal o emisora.

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    Por José Antonio López Pérez / Siuna, Nicaragua / 13 de junio de 2016 a las 18:44

    los peligros del periodismo son habituales...como dije en el capitulo anterior... la amanezas me han acompado pero en menor escala...pero a la radio donde trabajo si le llovieron...pero las tuve de serquita.. pero en ningún momento dejamos que nos quitaran la vision del ser periodistas defendendo la libertad de prensa. Levantamos la contitucion de la republica en alto para defendernos como medio y atinamos el rumbo del periodismo y del porque la radio estaba ahi...es por la comunidad, los derechos, la libertad, el compromiso social, la defensa de Bosawas (patrimonio natural de la humanidad) los derechos ancestrales el combate a la corrupcion y que los imsputos del pueblo se ejecutaran con transparencia... creo que mucha gente tiene confianza en la radio sobre lo que decimos..

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    Por Alexander Castillo / Venezuela. Guarenas. Edo. Miranda / 15 de junio de 2016 a las 06:40

    Saludos Compañeros!

    El peligro mas evidente en esta clase de periodismo es la corrupción. habitualmente en esta clase de programas cuando el periodista comienza a denunciar alguna institución del estado por lo general Alcaldias y Gobernaciones. Estas instituciones le pautan una publicidad en el espacio para silenciar las futuras denuncias.

    Es lo que se conoce en mi pais como "Periodistas con un bozal de arepas".

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    Por MANOLO ESCOBAR ZURITA / QUITO / 15 de junio de 2016 a las 10:16

    Que duro aplicar el periodismo de intermediación en países como el nuestro donde no se tolera al periodismo serio. Sinceramente ni no se quiere mojar el poncho todo el equipo radial, difícil será iniciar este recurso. Que bueno que este curso nos abra los ojos de lo que es éste tipo de periodismo, me atrevo a aseverar que nos quedamos en el periodismo de opinión y quizá hasta el periodismo interpretativo. Pero he logrado quedarme con la espina del periodismo de intermediación, sin duda, necesitamos un gran equipo con dotes de ética insobornables.

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    Por Alonso Rojas / Vargas-Venezuela. / 15 de junio de 2016 a las 14:21

    Otros de los peligros del periodismo de intermediación, son el tráfico de influencias, que provocan miedo en muchos comunicadores que simplemente son asalariados de medios comerciales, la politiquería también ejerce presión en aquellos medios tanto privados como comunitarios para invisibilizar los problemas de las comunidades, los pranes, que venden sus productos, como el miedo y el terror al mejor postor, desde los centros penitenciarios de Venezuela, la retaliación como foco permanente de amenaza, al tocar los intereses de los poderosos, en el pasado también vivimos dos episodios que marcaron la vida periodística de Venezuela, Luis Guillermo García, sufrió en carne viva las consecuencias de hacer su trabajo, Eso fue un 22 de junio de 1993 cuando Jaime Lusinchi, siendo senador vitalicio del Congreso Nacional mientras realizaba una conferencia de prensa sobre la defensa a su sucesor mandatario de ese entonces suspendido Carlos Andrés Pérez en su residencia La Ermita en Caracas. Otro caso muy sonado es el del periodista William Ojeda El motivo: Publicó el Libro “Cuánto vale un juez”, y varios de los administradores de justicia, mencionados en ese libro como corruptos por el periodista, plantearon en su contra acusación penal por el delito de difamación. En medio del proceso, a Ojeda se le impuso que debía pedir disculpas públicas a los ofendidos jueces so pena de sufrir pena de un año de prisión en una cárcel venezolana. Ojeda no se disculpó, prefirió purgar la pena y así terminó en uno de los calabozos de esa prisión. En la actualidad seguimos sufriendo esas amenazas, siendo muy reales todos los mencionados, olvidando el Gran Legado del Comandante Hugo Chávez Frías, quien transformo el comportamiento despreocupado del venezolano, llenando todos los espacios con la participación ciudadana y medios alternativos y comunitarios.

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    Por clara gomez / merida / 15 de junio de 2016 a las 17:13

    saludos!para mi todos son muy importante esta estructurado en estos medios textual en cada significado ya que el periodista investiga indaga , en nuestro país se esta viviendo de la guerra económica y todos los días hay que escribir cada investigación que se haga por eso debemos trabajar en equipo para que se logre todo el trabajo que se investiga desde el locutor tenemos que ser documentalista en lo que se hace y se discute ...

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    Por Cristina Lobato / Punta del Este. Uruguay / 19 de junio de 2016 a las 19:41

    Todos son validos. Pero creo que la corrupción es el mayor obstáculo. Si dic es algo que incomoda, o te censuran, te callan, te corren o te compran. Y así no se puede

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    Por Melina Lozada / Buenos Aires, Argentina / 20 de junio de 2016 a las 09:52

    Toda comunicación supone un riesgo, en el sentido de que su fin último es la obtención de una respuesta así que creo que cada uno de los peligros que se exponen en este capítulo son reales, tan reales que cualquiera de ellos supondría un riesgo para el ejercicio del Periodismo de Intermediación.

    La clave está en el fortalecimiento ético del equipo de trabajo, donde todos vayan en la misma sintonía con respecto a la búsqueda del objetivo común: mostrar las aristas de la noticia interpelando a sus protagonistas para luego obtener las soluciones.

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    Por HUGO SANCHEZ / DIAMANTE - ENTRE RIOS - ARGENTINA / 21 de junio de 2016 a las 12:55

    Creo que en los puntos mencionados está la realidad de lo que son peligros puntuales que debemos ir solucionando a medida que se nos presentan. Yo agregaría a estos puntos, el egocentrismo de algunos colegas.

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    Por JOSE PRADO / Tachira, Venezuela / 21 de junio de 2016 a las 19:53

    Actualmente la situación y conflicto político en Venezuela no ha llevado a una dirección de intolerancia, cuando se denuncia al gobierno de turno eres catalogado de antipatriotico y cuando denuncias al gobierno opositor eres catalogado de chavista y eso va y viene, entonces se hace pues algo difícil la mediación. Además que estos conflictos hacen generar en los ciudadanos cansancio por la terrible situación ante escases de alimentos por el acaparamiento y la especulación me ha pasado que cuando entrevisto a los ciudadanos en relación a estos problemas que acarreamos terminan insultando y diciendo cuantas groserías, así como situaciones de inseguridad, problemas de cloacas, asfaltados existentes en diferentes comunidades pues hacen que la situación se ponga mas tensa y termina uno siendo un enemigo cuando en realidad deberían de tomarlo como un mediador.

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    Por Fidel Rodriguez / Santo Domingo, República Dominicana / 23 de junio de 2016 a las 14:16

    En estos tipos de interación existen peligros como son en acusacionnes a politicos corruptos que cuentan con matones que pueden hacerle daño al locutor o locutora es decir que los politicos pagan para el silencio de los locutores para haci ellos seguir en sus actos de corrupción.
    Que se ve vastante en la Republica Domonicana.

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    Por Aime Acha / Cochabamba - Bolivia / 23 de junio de 2016 a las 17:05

    Es un desafío muy grande para todo conductor o locutor de radio, llevar un programa de intermediación al nivel que se describe, los peligros que se mencionan son indudablemente los más frecuentes en una sociedad llena de conflictos sin resolver, pero creo que aún podemos encontrarnos con más peligros, muchas veces las personas al ser denunciadas tienden a ser violentas o hasta querer tomar revancha tanto para el profesional o en contra de la radio misma, en este sentido es un riesgo más, a pesar de esto es muy necesario identificarse con este trabajo al punto de estar dispuestos a asumir los riesgos tomando en cuenta los peligros que se encontraran en el camino que pueden ser muchos e inesperados. Estamos rodeados de gente oportunista que lo más que busca es sacar provecho propio en todo problema o conflicto sin importar los instrumentos que pueda usar como calumnia mentira, etc. como dice el dicho en río revuelto ganancia de pescadores, por esto en tan importante saber discernir los problemas, la gente, la autenticidad de los hechos, etc.

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    Por Liseth Vivas / Venezuela / 24 de junio de 2016 a las 09:34

    Los siete problemas que se presentan en la lectura son completamente ciertos, aunque también hay que mencionar las zancadillas que terminan dando otros "profesionales del micrófono" a los colegas que no les simpatizan. Algunos periodistas institucionales son los primeros en perjudicar la labor de los que procuran (con respeto a la profesión y al público contribuir al cambio en la sociedad)
    las amenazas anónimas son una constante, la complicidad se hace presente cuando hay dinero de por medio, pero cuando no es así automáticamente se acaban las fuentes informativas aliadas y ni el portero te deja pasar a cumplir con tu labor de informar.

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    Por Omar / Casbas / 26 de junio de 2016 a las 16:17

    Estimo que cubrieron con esta lección todos los riesgos, de los cuales debemos cuidarnos los comunicadores sociales.
    Una gran verdad citada por ustedes es que debe estar todo el equipo de la radio, incluido el director respaldando la tarea que se esta realizando en el medio; porque deberán afrontar las demandas si alguno se siente afectado por los dichos de las personas entrevistadas o por los periodistas.
    Valioso curso, gracias

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    Por ROXANA PAICHUCAMA AYALA / Cochabamba / 5 de julio de 2016 a las 12:57

    tomando en cuenta estos siete riesgos del uso del periodismo de intermediación se puede evidenciar que algunos medios mas buscan a caer en estos q no son vistos como riesgos sino como una supuesta ventaja que les da réditos que le da rating, que usan el truco de la beneficencia publica para luego retregarlo en la cara de aquellos que lograron el apoyo, otro riesgo típico es querer ser el justiciero de todo y para todos siendo que este no es el rol del periodismo que si se busca la justicia debe ser enmarcada en las normativa y las leyes que existen encada Nación.
    sin embargo en Bolivia no es tan real la aplicación de la divina providencia ya que los medios muchos son estratégicos que ya saben donde como y que situaciones usar a su favor.

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    Por Wilson Chicaiza / Cotopaxi - Ecuador / 5 de julio de 2016 a las 21:31

    Saludos cordiales:
    La experiencia se gana cada día, los 7 casos peligrosos son los cotidianos en un informativo, hay también colegas que se prestan para el famoso “trampolín” y lo peor que involucran a los compañeros de trabajo.
    otro caso: En una radio local un presentador de noticias se tomó muy a pecho su papel, impulsado por el compañero inicio entrevistas en el noticiero a funcionarios del ayuntamiento municipal, la finalidad era ver todo lo negativo de la función pública, y todo porque “no les dieron publicidad de la institución”, ante esto despertó la astucia de otro funcionario y hoy el presentador enfrenta dos juicios.
    Me quedo con la frase que me gusto y de seguro se practicara: el Periodismo de Intermediación como política de la radio y eje transversal.
    Hasta pronto!

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    Por Inés Vásquez Rodríguez / Oaxaca, México / 6 de julio de 2016 a las 02:18

    Considero que los riesgos que se exponen son más que reales, si de por sí, siendo reportero ya llevas un riesgo, cuanto más realizando el periodismo de intermediación poniendo el dedo en la herida. El más recurrente sin duda es la corrupción, que va desde el "chayote" como le conocemos en México, hasta premios al periodista o puestos con mayor nivel. Coincido en que efectivamente el tener un equipo de trabajo fortalecido, ético, objetivos y con la camiseta puesta en la labor periodística es un arma poderosa que te ayuda a sortear esos riesgos. Saludos a todas y todos

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    Por Juan Ordoñez Caetano / Cochabamba - Bolivia / 6 de julio de 2016 a las 13:27

    Los peligros en el desarrollo del periodismo de intermediación son correctos, con las siguientes observaciones.

    La divina providencia, creo que ya está limitada con la suplantación del Estado y la suplantación de la ciudadanía, es decir, que la radio no debe asumir responsabilidades del Estado y tampoco atribuirse la representación y ejercicio de derechos colectivos de la ciudadanía.

    Pero la politiquería me parece que en una consecuencia a largo plazo, debido a que realizar periodismo de intermediación genera posibilidades (imagen pública, reconocimiento de la sociedad) para incursionar a campo político, a veces con la intención de contribuir a la generación de políticas públicas, que es lícito, pero en otros por supuesto con un apetito personal. Experiencias dadas en Bolivia no muestran que comunicadores de reconocida trayectoria al ingresar a un partido político (aunque invitado), pierden la imagen y la mayoría no vuelve a esta actividad.

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    Por Ciara Gomez / Falcon Venezuela / 6 de julio de 2016 a las 15:33

    Los riesgos que corre un periodistas son muchos, a diario y en todos los espacios, al hacer periodismo de intermediación nos enfrentamos a muchas "tentaciones" yo agregaría una más a la que podría llamar "DEGRADACIÓN DE LA CONDICIÓN HUMANA" queremos explotar el caso o la denuncia al máximo y explotamos las miserias que pueda tener esa persona, si es pobre o habla mal o tiene dificultades motoras, aprovechamos esa situación para que los radioescuchas sientan más rabia e indignación contra el "gobierno" o contra quien la emisora quiera que sea el culpable, por eso hay que tener mucho cuidado en el tratamiento que se da la información que recibimos.

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    Por Alex Daniel Mayora / La Guaira, Venezuela / 6 de julio de 2016 a las 21:39

    Definitivamente en una radio de intermediación, debe estar presente la sensatez que es la capacidad que tienen los seres humanos de actuar racionalmente, guiándose por el sentido común y por la utilización de la verdad. Un locutor debe ser persona sensata que no sólo dice la verdad de manera honesta y correctamente, sino que además se maneja en su vida de acuerdo al sentido común. La sensatez es aquella que nos lleva a actuar de manera racional, evaluando las diferentes posibilidades y circunstancias para actuar del mejor modo sin generar perjuicio a otros.

    Los siete enunciados de este artículo están en perfecta concordancia con mi pensar. En mi país es muy peligroso hacer mediación por alguien o por alguna comunidad, porque si la denuncia es adversa a los intereses gubernamentales, corres el riesgo de que cierren la estación o te quiten la concesión de la misma, incluso hasta preso podrías ir.

    Mi recomendación como Productor Independiente, es hacer magazines y colocar buena música con comentarios acertados y muy cortos, y así evitar caer en terrenos fangosos, por los momentos... hasta que llegue la plena libertad de expresión.

    Otra recomendación es hacer Radio Escolar, ya que es una excelente alternativa para educar y entretener.

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    Por Dinia Solano / Heredia, Costa Rica / 7 de julio de 2016 a las 16:24

    Todos los riesgos son posibles y se presentan a diario en el ejercicio estándar del periodismo, con más razón en el de intermediación.

    Hace un tiempo escuché un programa donde se cuestionaba con fuerza el papel negativo de un político en un asunto problemático para el país. Pero luego en otra entrevista se alababa las acciones de otro político de muy dudosa carrera. Por qué tratar tan parcialmente a ambos entrevistados si ambos tenían asuntos delicados con la política y la ciudadanía?

    Los oyentes perfectamente van a perder la credibilidad del espacio si escuchan a los presentadores en un papel tan contradictorio, y se pueden reflejar sus posibles intereses corruptos. No se puede tener un espacio de intermediación con esos intereses. Se debe trabajar por la ciudadanía.

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    Por Bernarda Escobari Limpias / Cochabamba - Bolivia / 8 de julio de 2016 a las 11:10

    Que tal, un saludo… al leer este capítulo y observar los peligros de realizar un programa de intermediación, son evidente los tropiezos, dudad e inseguridad que puede existir al hacer intermediación.
    Concuerdo con los 7 peligros de realizar intermediación, son notorios los ejemplos, lamentablemente en muchos casos se han tenidos estos peligros y la ciudadana ingenua cae como conejillos de indias ante la máscara de un programa de intermediación.
    Pese a todo considero que una de las falencias en las que se puede atravesar es no contar con el apoyo del personal, mismo que debe ser responsable, activo, loable, ético para desempeñar un rol importante, en cada etapa del programa.

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    Por Rox Mery Zapata Miranda / Cochabamba - Bolivia / 8 de julio de 2016 a las 20:15

    Hola saludos...
    El periodismo de interpelación hoy en día es muy notorio.
    los periodistas que cubren policial económico y política ellos son los que mas reciben amenaza de diferentes tipos, ejemplo si un periodista investiga sobre un hecho de corrupción en el gobierno y lo emite mediante las hondas de su medio de comunicación ya es amenazada perseguido e incluso lega a ser asesinado o encarcelado.
    los periodistas corren muchos riesgos y son mal pagados por que su tarea es hacer conocer lo que esta pasando a la sociedad es decir informar.
    Y en algunos casos los periodistas en ves destapar la olla nos hacemos comprar y nos callamos y no demostramos lo que esta pasando a la sociedad.

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    Por Luis Salazar / Cochabamba, Bolivia / 9 de julio de 2016 a las 11:36

    Caramba, aquí es cuando nos ponemos serios y acudimos a la sensatez, de seguro que existe muchos mas peligros que también dependerá de la magnitud de los problemas o las cuentas de quienes se está afectando, pero como indicas debemos respaldarnos con toda la información posible, el equipo de la radio, instituciones, redes y mostrarles que no estamos solos.

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    Por Patricio Herrera / Loja Ecuador / 9 de julio de 2016 a las 17:34

    Si es verdad, muchas veces hemos sentido esa presión y propuestas del poder político, quizá para que no sigamos presionando a favor del pueblo. Pero para no dejarnos callar se requieren principios. Si es bastante duro, hay amenazas, pero es mejor ser independiente para hacer este trabajo que siempre debe ser a favor de la sociedad.

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    Por Óscar Carrión / Bogotá, Colombia / 10 de julio de 2016 a las 12:34

    Considero que uno que podemos llamar peligro, y que está implícito en algunos de los puntos mencionados, es la falta de independencia. Ésta se pierde al momento de financiar las intermediaciones con entes del estado (caso colombiano, donde los entes institucionales entregan pauta a los pequeños medios y éstos, para que no les retiren este apoyo económico, dejan de hablar de lo que le conviene a la comunidad y se vuelven propagadores del mensaje solo de una línea).

    Por otra parte, completamente de acuerdo con los puntos expresados.

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    Por Juana Prado Aliaga / Lima, Perú / 10 de julio de 2016 a las 17:05

    Considero que otro tipo de peligro en los programas de intermediación podría ser el tema de publicidad. Muchas veces los dueños de las emisoras radiales no se compran el pleito de las denuncias de los oyentes porque no quieren perder el ingreso económico de la publicidad que tiene una empresa o una entidad del Estado en la radio.

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    Por José Trujillo Ripamontti / Lima, Perú / 10 de julio de 2016 a las 17:16

    A los peligros mencionados podemos añadir al otorgamiento y retiro de las licencias para el uso del espacio electromagnético que efectúa el Estado. En el caso del Perú, resulta difícil pensar que es Estado le cancele la licencia a una emisora de cobertura y reconocimiento nacional que practique el periodismo de intermediación. Pero ello sí puede ocurrir en una alejada localidad de la sierra o Amazonía peruana, donde no existe presencia de las instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil que garanticen el pleno e irrestricto ejercicio de la libertad de prensa y periodismo de intermediación.

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    Por Laura Peña Villarroel / Cochabamba - Bolivia / 10 de julio de 2016 a las 20:28

    El peor riesgo para hacer programas de intermediación desde mi punto de visto es la politiquería, eso uno de los defectos que puede cometer un medio de comunicación es tener una inclinación política y así viendo corrupción y tener que tapar para no manchar la imagen del político a fin. Es por eso que con un programa de intermediación nuestro único protagonista y actor principal tiene que ser a ciudadanía.

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    Por JHONNY EDGAR FLORES COLQUE / COCHABAMBA - BOLIVIA / 11 de julio de 2016 a las 01:01

    Responder a interés de una religión; esto no permite que en una radio exista un programa de intermediación como tal, porque en muchos casos, los jerarcas de la iglesia responden a intereses políticos o sectoriales y no permiten abordar temas que afecten la imagen de la iglesia.

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    Por Germán Sáenz Pacheco / Sogamoso, Colombia / 11 de julio de 2016 a las 15:30

    Creo que otro de los grandes peligros de los procesos de intermediación tiene que ver con continuidad y sostenibilidad.
    En mi contexto, la permanencia del equipo depende de la línea que llegue al poder, dado que el medio pertenece a las juntas de acción comunal y cada vez que hay elecciones cambia el equipo de trabajo y porque no decirlo, las políticas del medio.
    Infortunadamente, en este contexto, el director asignado generalmente es cuota política no alguien con conocimientos en medios de comunicación y periodismo, se generaliza a la emisora como una empresa corriente en busca de utilidades y sostenibilidad, se deja de lado la responsabilidad social del medio. Esto se evidencia en que fácilmente el día del padre se corre toda la programación para emitir música norteña, que se “lea” las noticias de diarios de circulación nacional, entre otros.
    Aquí también entra el debate ético de los medios comunitarios en cuanto a su sostenibilidad, en aras de esto pueden convertirse en mal remedo de los medios comerciales y perder su papel en el escenario del desarrollo: estimular la participación, enseñar (como lo manifiesta Javier Darío Restrepo: “esta necesidad se acentúa cuando se trata de una sociedad esta en crisis en las que, a menos que los ciudadanos aprendan a resolver sus problemas por sus propios medios, caerán o en el estancamiento o en la dependencia de los que si saben”), estimular y fiscalizar.
    Entonces, solo cuando el medio comunitario se considere como “estrategia para el desarrollo” y se genere proyectos en pro de su sostenibilidad, se podrá ser independientes y afianzar la relación entre información periodística y desarrollo esto es, intermediación

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