Última parte del tutorial sobre bienes comunes. ¿Cómo la Red puede favorecer la difusión abierta del conocimiento?

Internet ha permitido que el conocimiento se libre tanto de los soportes como de los intermediarios. La música no necesita ser grabada en un disco compacto (CD) sino que puede viajar de un correo electrónico a otro o alojarse en una web en formato digital, por ejemplo en mp3. Los libros ya no deben ser impresos en papel, sino que pueden subirse en formato digital a un blog.

“En la sociedad previa a la tecnología digital e Internet el precio a pagar por acceder a la información derivaba de dos factores diferentes: al valor que la información poseía en sí misma había que añadir inevitablemente los costes de producción, replicación y distribución, pues era inevitable que esta información estuviera sujeta a algún tipo de soporte material”1.

En las sociedades digitales, “el bien activo de mayor valor no es un bien material, sino algo tan intangible como la palabra que usamos para comunicarnos, la información”2.

Si no existe la necesidad de sufragar los altos costos de producción que generan los soportes, desaparece también la necesidad de los intermediarios. Esto ha significado que muchos artistas y escritores busquen en Internet circuitos alternativos de distribución de sus obras intelectuales al margen de las compañías intermediarias. De nuevo, el conocimiento puede fluir libre al igual que ocurría antes de la imprenta. Se cierra el paréntesis de más de 500 años que abrió Gutenberg 3.

“Habiéndose reducido a prácticamente cero los costes de edición, copia, reproducción y transmisión de datos, el mundo del conocimiento y de la creación han sido sacudidos por profundos cambios que van a transformar para siempre la relación profesionales/aficionados, productores/consumidores y autores/públicos”4.

Internet, además de la oportunidad que ofrece de prescindir de soportes físicos e intermediarios, también nos está obligando a reconsiderar las legislaciones actuales sobre derechos de autor. Con la facilidad de compartir en Internet los bienes comunes cognitivos, hay nuevas propuestas para flexibilizar las licencias de distribución. En estos modelos, el autor elige qué derechos quiere otorgar sobre su obra, por ejemplo la difusión o la copia libre. Así, el acceso al conocimiento no está mediado exclusivamente por el dinero. Esta corriente es conocida como “cultura libre”.

La libre circulación y el acceso abierto al conocimiento son fundamentales en una época donde la “economía de la mente reemplaza a la economía de las manos (Perelman, 1992) que supone un constante aprendizaje dentro de sistemas muy complejos que combinan agentes humanos con máquinas inteligentes basadas en TIC5.

Una de las plataformas online de videos educativos más grande de la red es TED: Ideas dignas de difundir (del inglés: Ideas worth spreading). Todos sus videos están publicados con licencias libres. La charla que se sugiere trabajar no dura más de 5 minutos y fue presentada por Margaret Gould Stewart, encargada de experiencia del usuario en YouTube: “Cómo piensa YouTube sobre los derechos de autor”. Aborda el tema desde una perspectiva interesante y explica cómo los artistas se pueden beneficiar de las políticas que flexibilizan el copyright: “piensa cuidadosamente la política que aplicarás a tu contenido. Al bloquear todos los reusos, perderás nuevas formas de arte, nuevas audiencias, nuevos canales de distribución, y nuevas fuentes de ingreso”. Ver video en Ted.

Bibliografía

1 y 2 Alcántara, José. 2008, p.53. La sociedad de control: privacidad, propiedad intelectual y el futuro de la libertad. Barcelona: El Cobre Ediciones.
(Alcántara, 2008, p.53)

3 La tesis del paréntesis de Gutenberg fue formulada originalmente por el profesor Lars Ole Sauerberg del Institute for Literature, Media and Cultural Studies de la University of Southern Denmark y la explica ampliamente Alejandro Piscitelli en este artículo de su blog.

4 Lafuente, Antonio. (2007). Los cuatro entornos del procomún. Archipiélago. Cuadernos de Crítica de la Cultura, 77-78: 15-22. Editor: Editorial Archipiélago. Recuperado de:
http://digital.csic.es/bitstream/10261/2746

5 UNESCO. (2005). Las tecnologías de la Información y la Comunicación en la Enseñanza. París.

Bienes Comunes y Conocimiento: 3. Internet cierra el paréntesis de Gutenberg

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2 comentarios sobre «Bienes Comunes y Conocimiento: 3. Internet cierra el paréntesis de Gutenberg»

  1. Lastima que el video final este en ingles y sin subtitulos, asi que quedamos sin el final, salvo que sea lo del recuadro rosa previo y nada mas que eso. En Latinoamerica si no lo dices en español, no lo digas, no se entiende, y nos negamos a aprender el ingles mas que nada por ser el idioma de quien manda.

  2. Excelente material, dinámico, de lectura ágil y además deja la puerta abierta para la reflexión, el debate y las propuestas. Encantado de compartirlo! Felicitaciones.

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