Conoce cómo algunos grupos de poder utilizan la lucha contra la piratería como estrategia de censura.

Cuando insistimos en que es conveniente usar recursos con licencias libres lo decimos por dos cosas: principios y precaución. Primero, porque entendemos que es necesario difundir y promover los principios de la cultura libre y así flexibilizar y actualizar un estricta y obsoleta legislación sobre la, mal llamada, propiedad intelectual. Y segundo, porque si no tomamos precauciones alguien podría usar el copyright para silenciarnos. ¿Exageramos? ¡Para nada!

Radialistas Apasionadas y Apasionados –proyecto del que forma parte Radios Libres– publicó en 2011 un radioclip sobre los Heraldos del Evangelio, una secta ultracatólica que, por cierto, en octubre de 2019 fue intervenida por el Papa Francisco tras una investigación sobre abusos de poder y de conciencia. Como siempre ocurre, hubo algunas opiniones a favor y otras en contra. Pero un tal Nikolas se empeñó en que borráramos el artículo y lo intentó por varios medios.

Primero fue a por el video. Como Radialistas graba sus producciones en audio, usó algunas fotografías protegidas por el derecho de autor para realizar el video, ¡error! Nikolas lo denunció a YouTube y logró que borraran el video. Enseñanza: usar imágenes con licencias libres y plataformas más flexibles como OpenTube.

Segundo, se fue a por el radioclip de la web de Radialistas. Resulta que copió completamente el texto de la página y lo copio en su blog personal. Luego, envío una denuncia a nuestro proveedor de servicios web argumentando que era de su autoría. Se amparaba en la Sección 512 de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA) y solicitaba que el artículo fuera eliminado. Aunque el servidor web se encuentra en Europa, este tipo de legislaciones se pueden aplicar también en este territorio si el contenido pertenece a una empresa o ciudadano estadounidense. Incluso las legislaciones de la Comunidad Europea también se han endurecido. Ahora, un intermediario – por ejemplo un proveedor de servicios web– tiene la obligación de notificar y el poder de borrar un contenido de alguien que contrató sus servicios y vulnera el derecho autoral publicando textos, audios o fotografías que no son suyas.

Obviamente, tenemos los textos originales y otras pruebas que evidencian su mentira. Pero imaginemos, por un momento, que hubiéramos usado una fotografía propiedad de los Heraldos del Evangelio en vez de usar una con licencias libres (es lo que solemos hacer, en este caso utilizamos una de WikiCommons). La denuncia podría haber prosperado y la web de Radialistas podría estar ahora apagada.

Compartimos lo que ocurrió para demostrar, en primera persona, el riesgo que corremos al usar material con copyright. Y sabemos de más gente a la que le han ocurrido cosas similares. Por ejemplo, la «censura de YouTube a medios en Nicaragua: el derecho de autor como eficaz herramienta para acallar voces críticas».

Estas personas no denuncian por defender el derecho autoral, usan las leyes de propiedad intelectual como excusa para silenciar lo que no les gusta y limitar la libertad de expresión.

Por eso, no les facilitemos las cosas. Usemos recursos con licencias libres para que no puedan callarnos por una foto o una cortina que no sea nuestra.

Copyright contra la libertad de expresión

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