Las vulneraciones a la privacidad de la famosa herramienta de videoconferencia son más graves de lo que crees.

Si bien Zoom se ha hecho eco de las denuncias que dejaban en evidencia que mentían sobre la seguridad de sus servicios y han ajustado algunos parámetros, todavía quedan muchas fallas que resolver. Algunas directamente son propias del modelo de desarrollo de su software. Por ejemplo, el hecho de que para participar es necesario registrarse con un correo electrónico. Compartimos algunos artículos para profundizar en este tema:

A veces no podemos exigir usar una herramienta u otra. Si en nuestro trabajo se usa Zoom quizás no estamos en posición de pedir cambios. Pero sí podemos, en cambio, proponer usar plataformas respetuosas con nuestra privacidad en espacios más informales: reuniones con nuestra  colectiva, nuestras amigas o familia. Cuanto menos usemos Zoom, mejor. Y si no tenemos otra opción, recordemos no utilizar ninguna otra cosa mientras la tengamos abierta: ni navegar, ni entrar a nuestro correo, ni nada.

Dejemos de usar Zoom 🙏🏾

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