Edward Snowden confirmó lo que ya sospechábamos. Estados Unidos nos espía con la ayuda de las grandes empresas de Internet. ¿No vas a tomar medidas?

Imagínate que trabajas en una empresa. Tu jefa sospecha que algunos de los empleados están robando información valiosa y se lo comunica a un juez. El juez concede el permiso necesario para contratar a un detective privado que investigue los hechos.

El detective descubre que la jefa de la empresa tiene dispositivos de vigilancia en las computadoras de los empleados y cámaras de videovigilancia sin que éstos lo sepan.

Ante este acto ilegal, el detective denuncia a la jefa de la empresa que es declarada culpable por espiar sin permiso y masivamente a sus empleados.

Algo similar sucedió en estos días. El gobierno de Barak Obama, que se cree dueño del mundo, subcontrató a una empresa privada para que le ayudara con la seguridad de los Estados Unidos. Uno de los empleados de esta empresa, Edward Snowden, destapó el mayor acto de espionaje ilegal conocido hasta el momento.

Snowden, al igual que el detective privado del ejemplo anterior, denunció al “jefe” y demostró que el gobierno norteamericano, sin ningún tipo de autorización judicial, espía no sólo a posibles terroristas, sino a toda la población mundial ya que, al parecer, cualquiera de nosotros es un criminal en potencia.

Además, lo grave del caso es que las mayores plataformas de redes sociales y de correo electrónico en Internet han sido cómplices de este espionaje, facilitando el acceso a todos nuestros datos compartidos en Gmail, Facebook, Outlook, Skype o Yahoo.

El espionaje electrónico masivo era algo de lo que ya se venía alertando desde hace años. Pero quienes daban la voz de alarma eran acusados de estar paranoicos. Con los documentos aportados por Snowden ya tenemos la evidencia. Ahora, es momento de actuar.

¿Qué podemos hacer? ¿Dejamos de usar Facebook? ¿Cerramos nuestras cuenta de correo en Outlook y Gmail? Sería un primer paso. Aquí te dejamos otras ideas que puedes poner en práctica si no quieres que tu vida privada en Internet sea ventilada un día de estos.

1. No publicar información sensible y confidencial en ninguno de estos servicios. Si eres un activista social, un político o un empresario es mejor que tengas tu propio servidor de correo web y uses las redes sociales sólo para promocionar tus negocios o actividades, pero no para publicar información personal o privada.

2. Usa Software Libre. Son programas informáticos abiertos: sabemos qué hacen y cómo funcionan. Además, existen aplicaciones con las que puedes encriptar la información y los correos electrónicos haciendo mucho más difícil que los puedan leer una vez interceptados. Aquí tienes dos páginas donde encontrar alternativas libres y seguras para todos los programas que necesitas:

https://prism-break.org/
https://alternatives.tacticaltech.org/

3. Trabajemos por la soberanía tecnológica. Por mucho que blindemos nuestras comunicaciones o tengamos servidores de correos propios, al final, si vivimos en América Latina, todos nuestros datos digitales terminan pasando por territorio norteamericano. Los cables submarinos de fibra óptica por los que viajan los datos de Internet terminan siempre en Estados Unidos para cruzar hasta Europa o Asia.

Si hace años era impensable que alguno de nuestros países tuviera un satélite propio en el espacio, hoy en día Brasil, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia han puesto alguno en órbita o lo tienen en proyecto, como Nicaragua. ¿Por qué no imaginar que dentro de poco también podamos contar con infraestructura propia de telecomunicaciones y no tengamos que depender de nadie para comunicarnos?

Hay mucho en juego. Actualmente, Internet es una herramienta vital para informarnos, comunicarnos, compartir bienes culturales, construir y repartir el conocimiento y movilizarnos socialmente.

Que toda nuestra vida digital esté en manos de un país que no respeta los derechos humanos, que vulnera sus comunicaciones sin ningún pudor y que tiene como cómplices a las compañías que usamos para hacer todo lo que hacemos en Internet es muy grave.

Es el momento de que bloques regionales como la UNASUR tomen medidas y se comprometan a invertir y apoyar el desarrollo de iniciativas libres e independientes de cualquier gobierno, para ofrecer a sus ciudadanos y ciudadanas servicios transparentes que garanticen su privacidad.

Es el momento para que, como usuarios y usuarias de Internet, tomemos conciencia de la gravedad del caso y de lo que implica. Que nos animemos a reclamar y demandar a los políticos acciones contundentes y, sobre todo, a que tomemos medidas personales. Que dejemos de entregar nuestra información privada, que optemos por software y alternativas libres.

Hoy, más que nunca, debemos revolucionar Internet.

Revolucionemos Internet: ahora que sabemos que los gringos nos espían

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