Te animamos a compartir tus materiales periodísticos en bruto.

Publicado originalmente en página PERIODISMO & PROCOMÚN de Susana López-Urrutia bajo Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0.

Es una cuestión de principios, pero también práctica. A menudo, los periodistas entrevistamos a varias personas para hacer un reportaje. De toda la información que obtenemos extraemos tan solo una pequeña parte, la que consideramos más significativa para explicar a los lectores este o aquel tema. Con esos extractos, hacemos un ejercicio de síntesis y jerarquización de contenidos que consideramos importante para que el lector (yo prefiero llamarlo ‘usuario’ o ‘ciudadano’), que no tiene tiempo, pueda comprender la realidad de forma rápida: le damos el mensaje ‘masticado’, para que no se le atragante.

Aunque el debate es profundo y hay quienes no lo han visto así, mi opinión personal es que la interpretación, la contextualización y la jerarquización como prácticas periodísticas son legítimas y necesarias. Sin embargo, si aceptamos que los ciudadanos son poseedores del derecho a la información, debemos aceptar que ese derecho incluye recibir una información completa, no mediada por nuestras interpretaciones. Es nuestro deber ofrecer al ciudadano la oportunidad de construir sus propios juicios y opiniones y, para eso, debemos brindarle el acceso a las fuentes con las que nosotros mismos hemos montado el puzzle: debemos de proporcionarle los brutos de nuestras entrevistas, los informes o documentos en base a los que hemos redactado o producido nuestras informaciones. Es por todas estas razones por las que me he decidido a publicar las entrevistas completas que hice para confeccionar este reportaje sobre el calado de la ética hacker en la sociedad del siglo XXI.

Aunque en algunos casos (como el de los medios audiovisuales) se trata de un ejercicio complejo que requiere tiempo, tenemos pocas excusas para no ser más transparentes con los usuarios. Publicar el contenido íntegro de una entrevista es Internet es gratuito y sencillo: algunos medios extranjeros, como La Silla Vacía en Colombia, ya lo han puesto en práctica (echad un ojo a la columna derecha, ‘Detrás de las cámaras’ en la que Juanita León cuelga hasta los apuntes de sus entrevistas). Publicar los materiales en bruto, es además una opción práctica: las palabras e imágenes que se nos quedan en el tintero mueren allí, sin ser de utilidad a nadie. En una sociedad donde la información es el mayor tesoro: ¿Cómo podemos cometer semejante pecado? Liberemos nuestros brutos en la web. Allí pertenecerán a todos.

Por un periodismo transparente: comparte tus brutos

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