Internet nació como la tecnología amiga de las otras TIC, pero poco a poco se ha ido comiendo a unas y a otras. La próxima puede ser la radio que tanto queremos. ¿Viviremos el fin de la radio en los próximos años?

Hacer predicciones apocalípticas sobre el futuro de los Medios de Comunicación suele ser una excelente forma de meter la pata. Además, como todo queda escrito, siempre alguien puede recuperar una frase tuya unos años después y sacarte los colores.

Por ejemplo, Nicholas Negroponte, este estadounidense visionario de las nuevas tecnologías impulsor del proyecto Una laptop para cada niño, declaró hace cinco años que en “2015 desparecerán los periódicos y todos nos acostumbraremos a informarnos a través de la Red e incluso dejaremos de lado la televisión”. Para que no nos suceda lo que a él, en este artículo, no pretendemos dar la fecha del deceso de la radio.

Aunque tampoco vamos a reírnos de Negroponte. Es cierto que en pocos días estaremos brindando por el nuevo año 2015 y lo haremos con un periódico de papel en la mano. Pero no es menos cierto que algo de razón tenía y que serán mucho más lo que inicien el 2015 leyendo noticias desde la tablet o el smartphone que le regaló Mama Noel.

Es innegable que Internet se está comiendo a los medios tradicionales. Al primero que comenzó a engullirse fue al periódico de papel y parece que la siguiente en el menú será la radio.

Ese mismo año 2010 en el que Negroponte hacía sus predicciones el profesor Xosé Ramón Pousa Estévez de la Universidad de Santiago de Compostela sorprendía al auditorio de la Bienal de Radio de México con un estudio basado en el Observatorio de la Red de España. En dicho estudio se veía el descenso de jóvenes menores de 30 años que eran asiduos oyentes de la radio. En el año 2000 la escuchaban regularmente un 42% de estos jóvenes y en el 2008 descendió a un 34%. Si proyectamos esos mismo valores para el 2014 la cifra estaría hoy en torno al 28%.

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Gráfica de elaboración propia con los datos presentados por el profesor Pousa Estévez. El año 2104 es una estimación en función de los porcentajes del 2000 y el 2008.

El estudio más reciente del Pew Research Center for the People and the Press sobre fuentes de información en Estados Unidos evidencia claramente que las generaciones que tienen menos de 49 años prefieren Internet como fuente primaria de información (y muy probablemente también de entretenimiento). Si vemos las estadísticas de las personas que superan los 49 comprobamos que la radio sigue siendo la cenicienta y que Internet repunta fuertemente en estos últimos años también en esas generaciones.

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Alguien podría argumentar que estas cifras dan cuenta de lo que sucede en Europa o Estados Unidos y no en nuestros países, pero se equivocan. En América Latina la tendencia es similar. Un estudio realizado en la Universidad Particular de Loja en Ecuador indicaba que casi el 60% de los jóvenes encuestados (todos menores de 17 años) no dedican nada de tiempo a informarme o entretenerse con periódicos, revistas o radio. Y quienes sí lo hacen dedican entre 1 a 5 horas semanales. La mayoría prefieren a Internet y a la televisión.

En otra investigación de la misma Universidad, cuando le preguntaron a los jóvenes a qué medio recurrían “cuando necesita información de una noticia específica” el 82% respondió que a Internet, el 14% a la televisión, el 2.5% y sólo el 0.57% a la radio.

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Gráfica de elaboración propia con los datos del estudio de Andrea Velásquez y Fanny Paladines.

En Perú el Consejo Consultivo de la Radio y la Televisión realiza encuestas anuales para estudiar el consumo de medios entre niñas, niños y adolescentes. En la publicación de 2014 se ve un incremento respecto al anterior año pero aún así continúa siendo la actividad que menos practican los jóvenes.

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Gráfica de CONCORTV.

Queda claro entonces que no es un problema geográfico sino más bien etario. Igual, el descenso de la radio como medio preferido en los hogares latinoamericanos no es sólo una cuestión de edades. Las estadísticas presentadas el pasado año 2013 por el Instituto de Estadística de México muestran como la telefonía fija y la radio son las únicas TIC que decrecen en ese país. En cambio, las que registran mayor crecimiento son la telefonía móvil y las TIC que tienen que ver con Internet.

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Gráfico tomado de la “Estadísticas a propósito del día de los sistemas de información geográfica”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México.

Y es que navegar desde el smartphone se ha convertido en la mayor pasión de los jóvenes, y no tan jóvenes, de todo el mundo. Según el sondeo Telefónica Global Millennial Survey 2014 el “78 % de los jóvenes latinoamericanos de entre 18 y 30 años posee un teléfono inteligente que usa prioritariamente para acceder a las redes sociales”.

Las cifras marcan una tendencia clara. Pero los escépticos dirán que a los radialistas nos quedan las personas mayores, que los jóvenes de zonas rurales no tiene aún acceso a estas tecnologías y se refugian en la radio y que el aumento de Internet no es sinónimo de que la radio esté en terapia intensiva.

Puede ser, pero las cifras y las tendencias nos muestran el camino que la sociedad toma cuando le llega el acceso a estas tecnologías. Según los últimos datos de la UIT casi el 60% de los ciudadanos y ciudadanas de América Latina y el Caribe acceden a diario a Internet. Un aumento significativo de 20 puntos en dos años, cuando en 2012 sólo el 40% accedía. Gran parte del terreno que gana Internet lo pierde la radio.

¿A dónde queremos llegar? ¿Estamos invitando a quienes hacen radio a desmontar las antenas, apagar los transmisores y lanzarse a las ondas virtuales de Internet?

Por supuesto que no. No hay que ser tan radicales y este artículo no es una invitación a rendirse, sino a saber leer lo que las audiencias no están diciendo.

La radio está envejeciendo al mismo ritmo que la gente que la escucha. El problema es que los jóvenes de hoy, que serán los mayores del mañana, no están creciendo con el hábito de escuchar radio (al menos de la forma tradicional), por lo tanto, esta radio, nuestra radio, morirá inevitablemente con ellos.

La única opción es reinventarse. No tenemos que ver a Internet como una enemiga de la radio, sino como una aliada. No podemos usar las Redes Sociales sólo para acompañar los programas de la radio o para anunciar a los invitados sino que tenemos que invitar a Internet y las Redes a nuestras cabinas y darles una lugar preferencial. Ya no se pueden entender estos dos medios por separado y quedó anticuado el argumento de que nuestra audiencia no tiene acceso a Internet porque, de seguro, muy pronto eso cambiará. Aunque nos encontremos en el lugar más recóndito del altiplano o la selva.

Tenemos que repensar nuestras programaciones, demostrar a las nuevas generaciones que la radio tiene mucho que ofrecer y que no significa que mientras nos escuchan van a tener que renunciar a Internet. Invitarles a una experiencia multimedial que les divierta y atraiga.

Ellos y ellas, esos jóvenes que hoy tienen menos de 18 años, serán lo que decidan el futuro de la radio como la conocemos ahora. ¿Y si les preguntamos qué es lo que quieren?

Y tú, ¿qué opinas? ¿se muere la radio?

¿Se muere la radio?

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11 thoughts on “¿Se muere la radio?

  1. En el caso mexicano, se muere el radio en todos lados menos en la Ciudad de México. El radio ha logrado sobrevivir en la Ciudad de México y a la Ciudad de México porque hacen reportes de tráfico y clima cada cierto tiempo, porque son, hasta cierto punto, interactivas y porque en la Ciudad de México hay estaciones de radio en AM y FM para, prácticamente, todos los gustos. Lo que ya se murió fue la Onda Corta. Desde hace algunos años, Radio México Internacional transmite su señal sólo por Internet.

    En los otros 31 estados que no son la Ciudad de México, el radio agoniza junto con la tele. Allí, todos los involucrados con el radio tienen la culpa: Comerciales eternos y mal hechos, no hay variedad de contenido (si no es reggaetón, es banda ranchera, y si no es banda ranchera, es reggaetón; todo es lo mismo), los locutores parecen retrasados mentales (he escuchado analfabetos con mejor vocabulario y mejor dicción que ellos) o gente sin educación (es muy raro encontrar uno que, aprovechándose de que ya nadie los oye, haga comentarios impertinentes o diga puras tonterías) con voz desagradable y, desde que la enorme mayoría de estaciones de radio se pasaron del AM al FM (2010-2014), la calidad de la señal se ha vuelto malísima (no llega lo suficientemente lejos, tiene ruidos molestos y hasta chirridos).

    Antes, cuando la mayoría de estaciones estaba en el AM, y luego de haberle hecho algunas adaptaciones a mi antena, podía captar estaciones de otros estados y hasta de U.S.A., Canadá, América Central y las islas del Caribe (Antillas) durante las noches, y era en ese momento cuando encontraba yo programación variada (viví durante los primeros 25 años de mi vida en Oaxaca, y estando allí, la mayoría de estaciones que recibía eran de la Ciudad de México). Si los dueños de las cadenas de radio tomaran en cuenta esta curiosa característica de la banda AM (llega más lejos con menos potencia, y por las noches puede llegar mucho más lejos y con mejor calidad si la potencia es lo suficientemente intensa), por mucho que digan que “su calidad de sonido no es tan buena”, podrían sacarle mucho provecho. Tal vez podría formarse un sistema de radio nacional o algo así, no sé…

    También abundan las estaciones piratas en lugares no tan habitados, que son mucho peores y transmiten en FM. Por alguna razón, hay veces en las que las estaciones piratas tienen más audiencia que las estaciones legalmente establecidas… Se hacen pasar por “comunitarias”, pero se salen de su “comunidad” y llegan a las ciudades. Se caracterizan por su falta de indicativo (las letras ésas que anuncian junto con su nombre).

    Dejé de oír el radio en el 2010, cuando tenía 19 años. Con la llegada del Internet, las programaciones dejaron de existir en la gran mayoría de estaciones, y ahora sólo se limitan a poner la música de videos del YouTube (la puedo identificar fácilmente). En cuanto a los noticieros, se volvieron terriblemente aburridos, y pareciera que se prestan las noticias unos a otros, o que se limitan a repetir lo que sale en la tele o en el Internet, y a hacer comentarios infernalmente aburridos sobre un mismo hecho una y otra y otra vez, con tal de llenar el tiempo. Las estaciones de radio locales habían sentado una especie de tradición en mi ciudad (incluso había estaciones de radio cuyos noticieros estaban enfocados a cierto público según qué estación fuera; mi generación fue la última que conoció el radio, y la manera de identificar origen y clase social entre los de mi generación y anteriores es preguntándole qué estaciones oía y qué canales de tele veía), pero cuando las programaciones habituales desaparecieron, ahora sólo los “jóvenes” saben qué es lo que pasa. Yo nunca me entero de nada a menos de que todos a mi alrededor hablen de algo o cuando ocurre un desastre natural o accidente grave (allí es donde las estaciones de radio aún no pierden la guerra contra el Internet). 🙁

    Tengo mis ideas para rescatar el radio, pero no es para todo tipo de públicos, sino para que aún conserva. Ni el radio, ni la tele ni la prensa escrita pueden alcanzar al Internet. Y no lo digo por la cuestión de la rapidez o de la cobertura, sino por el hecho de que las computadoras y los celulares tienen muchas funciones a la vez (una tele sólo sirve como tele, un radio sólo sirve como radio, etc.). Contra eso, no puede competir nadie. 🙁

  2. Se muere la radio sin contenidos, muchas emisoras solo tiene segmentos de programas y el resto es solo musica, para escuchar musica la gente va a otras webs. La radio con contenidos, programas interactivos, creo que nunca morira, como el periodico de papel. Varias veces pusieron fecha de muerte pero todavia siguen batallando.

  3. Me parece un interesantisimo articulo. Oportuno también.

    Estoy de acuerdo con lo de “reinventar y repensar ” la radio. Para que no desaparezca aliemos a las redes sociales y a los recursos que nos ofrece Internet. Adelante pues. Abrazos.

  4. Creo que los medios masivos de comunicación con las nuevas tecnologías son los mas afectados porque su información es regional, nacional o internacional, de lo cual abundan cada vez mas las fuentes y muy variadas. Pero no pasa lo mismo con la radio que emite desde lo local, a estos medios así cambie el soporte sea hondas hertzianas o internet, nadie le pondrá la mano porque no es negocio, por esto seguirá firme para su audiencia especifica, y creo que con mas fuerza en un mundo globalizado donde la gente necesita encontrar la pausa, la diferencia, lo suyo y propio.

  5. Es cierto que entre los jovenes y personas con cierta cultura “cibernetica” nos hacemos las selecciones musicales que nos gusta y no oimos radio, pero la pesima programacion de la tv abierta de Uruguay lleva al fenomeno de cambiar esos canales por los de cable o por la tv de internet o youtube. Nuestra tv ha perdido más de un millon de televidentes largoi ( tal vez mas de un millon y medio, dentro de los que me incluyo. Con informativos condescendientes con los politicos, ni estos tienen audiencia. (ocultan el 90% casi de lo que pasa e interesa). Pero hay un grupo muy importante que hasta el celular es usado para oir radio, que prevalece sobre la tv.

  6. gozan todos de buena salud” decía una canción de luchadores de catch en Argentina, Benito era un luchador o algo así que alardeaba de muertes que nunca eran tales. Que continúen con esas encuestas son siempre divertidas y quedan lindas en las páginas de las revistas. ¿de qué van a hablar los estudiosos de la comunicación? El problema lo tiene la televisión, la radio sigue gozando de buena salud por que se monta sobre la red para reproducirse de miles de maneras. Nos encontramos viajando por Argentina viendo como las radios comunitarias trabajan y ciertamente hay que presenciar como se apropian de las nuevas tecnologías para reproducir lo maravilloso de la comunicación radiofónica. Mientras se meten en las redes sociales nuestros jóvenes y jóvenas escuchan e interactúan con las radios. Los informes siempre los hacemos los viejos que podemos hacer una cosa por vez. hay radio para rato, la internet sigue siendo muy debil en América Latina, por fuera de las grandes ciudades y en las ciudades Gracias y me despido, voy a desconectarme de internet y apagar la computadora para prender mi radio a galena. Abrazos

  7. Sí. Se nos muere la radio al paso de las generaciones. Incluso la radio por internet peligra simplemente porque ya hay muchas opciones de escuchar a la carta o por lo menos el tipo de música que uno quiere y no lo que imponga una radioemisora. Falta que los mayores se interioricen al respecto para que la radio en términos generales siga agonizando. De hecho una costumbre muy marcada en la actualidad y que es absolutamente moda es escuchar música de youtube… videos estáticos, imágenes sin movimiento que nada importa, porque el actor principal aquí es la música… mucha gente no tiene tiempo en su trabajo de mirar las imágines y recurre a youtube como su audio estándard… así la radio muere… primero y mucho antes la radio tradicional.

    1. La radio es una gran compañera, acá en Venezuela no pasa de moda, los vehiculos colectivos a menudo tienen encenida la radio, ayer precisamente asití a una muestra cinematográfica de estudiantes universitarios donde proyectaron documental sobra La Radio en Venezuela. Muy interesante y motivador. Así que donde hay fidelidad hay eternidad.

      1. Muy acertado el reportaje y me parece
        que las estadísticas están t otalmente ajustadas. Las primeras damnificadas son las
        radios con dial tradicionales juveniles y
        también las de segmentos medios y altos puesto que esas personas que las escuchaban tienen ahora el maravilloso multi-medio que es la internet. Más futuro tiene
        una radioemisora online.

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