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A pesar de que a inicios de la década de 1970, cuando comenzó a discutirse sobre el derecho a la comunicación en las esferas internacionales, las tecnologías digitales eran muy incipientes, la Comisión MacBride no obvió esta cuestión dentro de su informe. De hecho, alertaba ya sobre el imperialismo tecnológico:

La concentración de las tecnologías de las comunicaciones en un número relativamente pequeño de países desarrollados y corporaciones transnacionales ha conducido a situaciones de monopolio virtual en este campo. Para contrarrestar estas tendencias se requieren medidas nacionales e internacionales, entre ellas la reforma de las leyes de patentes y las convenciones existentes, la legislación apropiada y los acuerdos internacionales. [100]

En aquellos momentos, al referirse a las “tecnologías de las comunicaciones” se hablaba principalmente de los satélites y otros equipos audiovisuales que siempre manufacturaban y controlaban los países del Norte. Internet era apenas una tecnología en incubación. Pero su expansión lo revolucionaría todo.

A finales de los años 60 la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados (ARPA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó una red experimental a la que llamaron ARPANET. Era una red de computadoras conectadas entre sí para intercambiar información de forma descentralizada y robusta a través del uso de los protocolos TCP/IP, los mismos que se usan hoy para transferir datos a través de paquetes.

Este experimento militar se abrió en la década de 1980 a la participación de diversas universidades que comenzaron a trabajar en la transmisión de archivos y correos electrónicos. Estos equipos académicos, dedicados a la programación y la administración de sistemas, iniciaron lo que se conocería como “cultura hacker”, un movimiento basado sobre principios de horizontalidad, colaboración y meritocracia. [101] También por esta época se estandarizaron los protocolos TCP/IP, lo que permitió la interconexión de distintas redes a nivel mundial. Aunque Internet no se popularizaría hasta 1989, cuando un equipo de científicos en Ginebra, dirigidos por Tim Berners-Lee, crearon el lenguaje HTML y, con ello, la World Wide Web.

Las redes comenzaron a expandirse entre los países del Norte y, más lentamente, hacia el Sur. Se empezaba a hacer tangible la denominada “Sociedad de la Información”. Internet permitiría acceder en línea a todo el conocimiento global y conectarnos en tiempo real con personas del otro lado del mundo. Estas posibilidades generaron un optimismo desmesurado. Como en otras ocasiones, la tecnología se proponía como la solución para el comercio mundial, la gobernabilidad, la educación y cualquier otro ámbito. Ante tales expectativas se hacía necesario diseñar el modelo de desarrollo de aquella “nueva tecnología” y definir su gobernanza. [102]

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Notas

[100] MacBride, S. y otros (1980). Op. Cit. p. 220.

[101] Es importante distinguir entre hackers, personas ávidas por saber cómo funcionan las cosas, y crackers, como se conoce a quienes vulneran ilegalmente los sistemas informáticos para cometer delitos. Para saber más sobre la cultura hacker: Himanen, P. (2001). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información y Haché, A., Cruels, E., y Vergés, N. (2011). Mujeres programadoras y mujeres hackers. Una aproximación desde Lela Coders. https://donestech.net/

[102] Como Internet es una red supranacional su gestión debe ser global. Por eso hablamos de “gobernanza” y no de “gobierno”. La gobernanza es un mecanismo complejo en el que participan diversos actores e instancias que regulan su funcionamiento. La idea es que las decisiones se tomen siempre por consenso. Aunque en estos estamentos siempre hay países, y sobre todo empresas, que tienen mucho más peso que otros.

4. Derecho a la comunicación en el mundo digital

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