En la escuela nos explicaron que los seres humanos nos clasificamos como animales racionales. Por lo de animales está muy bien, somos mamíferos con ropa. Compartimos el 99.3% de cromosomas con nuestros primos hermanos los chimpancés de los que nos separamos hace unos pocos millones de años.

Pero, ¿y lo de racionales? Por supuesto, tenemos uso de razón, sabemos, y sabemos que sabemos. Esa es nuestra ventaja comparativa, que tenemos conciencia de nosotros mismos. Que aprendimos a hablar y esas palabras desarrollaron nuestros cerebros.

¿Solo racionales? ¿No sería mejor apellidarnos racionales y emocionales? Mejor aún, animales emocionales que también razonan. ¿Razonamos? Claro que sí, pero todavía más corazonamos. Y de esto trata el storytelling.

¿Por qué las telenovelas tienen tanto éxito? Porque los seres humanos somos curiosos, nos encantan las historias, verdaderas o inventadas, nos fascinan los relatos que nos emocionen, que nos hagan reír o llorar, nos seducen los cuentos. Incluidos los chismes.

Hagamos la prueba. Estamos en casa un domingo por la tarde. Un profesor amigo ha venido a visitarnos y, mientras tomamos el café, nos está explicando la coyuntura tan difícil que vive el país. Nos habla de las inversiones extranjeras, de la subida y la bajada de los precios del petróleo. En ese momento, tocan a la puerta con urgencia. Es la vecina que viene a darnos una noticia. ¿Se enteraron? ¡Un malandrín secuestró a Pedrito a la salida del colegio! ¿Quién es Pedrito? Nadie lo sabe. Pero nos olvidamos del petróleo y las coyunturas y ahora lo único que nos importa es dónde está Pedrito.

Así funcionamos. Así es el ser humano. Las historias concretas, la vida cotidiana, se impone por encima de cualquier discurso. Por encima de cualquier exposición teórica.
Aquí radica el éxito del storytelling.

Pedrito puede ser tu jabón. O la marca de tu empresa. O el nombre de tu emisora. La historia de Pedrito puede ser la de tu producto o la de tu programa. Quien sabe narrar, siempre gana.

Contar cuentos, como todas las mamás y los papás saben sin leer este curso, es la forma más rápida y eficaz para cautivar a niños y niñas. En los años 90, los marketeros estadounidenses, tanto de productos comerciales como de candidatos presidenciales, tomaron buena nota de ello para reinventarse. Descubrieron este camino, aparentemente infantil, para atraer a clientes o votantes. También lo descubrieron las iglesias pentecostales, los telepredicadores y otros tramposos. Y así, el storytelling creció en tres cunas distintas pero muy próximas: el comercio y la política y la religión.

Un agente comercial daba este sabio consejo:
Si quieres vender un auto, cuenta una historia.

Y el otro le respondía:
Si quieres ganar las elecciones, cuenta muchas historias.

El storytelling, como técnica de marketing, no es otra cosa que el arte de contar historias para conectar emocionalmente a los posibles clientes (o votantes o prosélitos) con una determinada marca comercial (o partido político o iglesia).

Ahora bien, lo curioso es que estas historias apenas hablan de las cualidades o beneficios de los productos que quieren vendernos. Los publicistas que manejan esta técnica se concentran en el relato emotivo, apenas se refieren a las prestaciones de un vehículo o a las ventajas de este desodorante. El producto aparece, muchas veces, en un segundo plano. El “anuncio” no anuncia al producto ni argumenta porqué es mejor que el otro de la competencia. Es decir, el “anuncio” no apela a la razón para que te convenzas de ir a comprarlo, sino a la emoción para que te enamores de su marca.

Como bien dice el catedrático Rubén Vázquez, “el storytelling no intenta que compremos un producto, sino que nos identifiquemos con él y seamos testigos de una narrativa en donde la marca sólo es una especie de marco, el contexto donde se desarrolla una historia emotiva”. 2

Mira este sensacional anuncio de Volkswagen:

Para lograr este altruismo publicitario se requiere que ya la marca esté bien posicionada. Si es un producto nuevo que sale al mercado, la sugerencia marketera no podrá ser tan sutil.

La clave, como dicen algunos storytellers, está en lograr que el público sienta como algo propio esas historias y, por tanto, confíe en las marcas que se las cuentan. Si la gente al escucharlas dice “a mí me pasó algo semejante” o “a mí me podría pasar lo mismo” habrás conseguido tu objetivo. Habrás construido una empatía entre quien vende, sin decir que quiere vender, y quien compra, sin saber por qué quiere comprar.

Veamos otro ejemplo, la publicidad de Google en la India. La historia es magnífica. Te emociona sin entender las palabras:

Tal vez el mejor estudioso del storytelling, Christian Salmon, resume la técnica con estas palabras: “La gente no compra productos, sino las historias que esos productos representan. Así como tampoco compra marcas, sino los mitos y arquetipos que estas marcas simbolizan”. 3

PRÁCTICA 2
Cuéntanos una historia. Una anécdota de tu vida. Algo que todavía te emocione al recordarlo. Puedes hacerlo de forma anónima si la historia es muy comprometedora. ¿Serviría para un storytelling? Comenta en el formulario de más abajo.

Bibliografía

2 http://www.forbes.com.mx/storytelling-contando-la-historia-de-la-publicidad/

3 Christian Salmon, Storytelling, La máquina de fabricar historias y formatear las mentes. Ediciones Península 2008.

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Capítulo 2 – Quien narra, gana

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132 comentarios sobre «Capítulo 2 – Quien narra, gana»

  1. Ibamos caminando todos los amigos del padre Pablo, un curita salesiano muy carismatico. Pablo (el tocallo del curita) me toco el hombro en medio de aquel recreo y me dijo que lo siguiera, que era un secreto y no podía decirme a donde. Yo lo seguí. Llegamos a una de las 7 capillas de aquel inmeso recinto salesiano y cruzamos por en medio de la iglesia hasta la cupula principal, donde mi amigo Pablo saco una pequeñita llave dorada y empezó a forzar el Sagrario. Al poco rato la pequeña caja dorada cedió. Mi amigo se había quedado estupefacto y comenzo agitar la mano izquierda, llamando a por mí. Corrí presuroso y asustado, desde un inicio sabía que era una mala idea, pero al llegar junto a pablo, quede sorprendido; dentro de aquel sagrario solo había un trozo de papel y escrito en medio con tinta china «No creas que perdí la llave» Padre.P.

  2. Erase una vez una chica que le gustaba mucho pensar en cosas mágicas y fantasiosas. Sus hermanas eran muy estudiosas y sobre todo muy despreocupadas de las cosas del mundo, solo pensaban en ellas y su belleza.
    Esta chica que casi siempre se vestía de azul, se mantenía pensando en poder encontrar la felicidad en todo lo pequeño. Sin embargo se fue de la casa para encontrar una mejor oportunidad de vida.
    Ella logró superarse y triunfar en la vida, mientras que las hermanas se dedicaron solo a sus cosas personales.
    Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad de ayudar a sus hermanas lo hizo por un simple pensamiento que aprendió a lo largo de su vida: No hagas a nadie, lo que no quieras que te hagan a tí misma

  3. En mi vereda soñaba con ir a Bogotá siendo yo muy niño…paso el tiempo y un día mi papá decidió que por la situación difícil económica nos marcharíamos a la gran ciudad mis ojos y pensamientos se iluminaron de alegría, porque yo me imaginaba la gran ciudad, como una gran plaza, con muchos toldos donde vendían miles de juguetes, trenes de cuerda, eléctricos, de un vagón, de muchos vagones, balones, pelotas de letras…en fin el mundo mas colorido y siempre imaginado…viajamos en la chiva primero a Melgar y luego en expreso bolivariano y poco a poco fuimos llegando…nada de plaza con juguetes a la vista…casa en ladrillo…gris cemento…grandes chimeneas votando humo negro…gris….frió mucho frió, fría ciudad, fui devorado por ella…ahora tengo su piel.

    1. Me gusta tu narración, Orlando. Y el final es bueno. Te sugiero que cuides la puntuación de las frases para que no resulte todo un espagueti.

  4. La tardanza del bus contrario,,!!!
    En un viaje extraordinario, en aquel entonces uff demasiado tiempo, bueno lo exageré no más un poquito, era diciembre cuando hice mi primer viaje en avión, mi padre iba en el asiento al lado izquierdo y yo en la ventanilla, todo se abrochan su cinturón y me dice él no te vayas a asustar todo puede pasar en este viaje, y me puse a pensar por aquellas películas que pasan de accidentes de aeronaves, y dije, ¨Madre, imagínate si eso pasa en pleno despeje incluso me paso a la mente, ¿será tan peligroso? Bueno ni modo ya no hay vuelta a tras, despega el avión y fuimos nos a Italia, cruzamos el gran charco de continente a continente, hicimos escala en Madrid, nos tardamos como 3 horas en tomar el otro vuelo hacia la Ciudad del Vaticano, Roma, Italia. Llegamos noche y en el aeropuerto nos esperaba Bruno, un amigo que solo hablaba italiano, nos fuimos todo el camino hablando sin entender la mayoría de palabras y el sin entendernos.
    En aquella ciudad éramos como niños, conociendo lo desconocido, conocimos grandes centros turísticos, un día de paseo nos subimos a un bus, bajamos en la parada de la Fuente de Trevi, estaba en construcción no la vimos bien, pero a la vuelto había una heladería y nos llamo mucho la atención se llamaba ´Gelatería¨, a mi parecer fue el postre más rico que había comido.

    Dos días después, nos íbamos a juntar con otros amigos que ya conocían roma, nos dijeron que nos subiéramos un bus el de la ruta 81, bus tas bus y no llegaba ningún bus con esa ruta, esperamos una hora en la parada, hasta que al fin vimos y nos subimos al bus que llevaba la ruta 81, estábamos tan agotados que ni siquiera íbamos viendo en el camino, parada tras parada nos íbamos alejando íbamos hacia el este y teníamos que ir hacia el oeste, nos preocupamos y nos bajamos en la última parada, enfrente de la parada del tren. Esperamos otras 2 horas hasta que llego el tren y aún caminamos 5 cuadras más para donde estábamos hospedados.

    1. La narración no es mala, Diego. Pero no me queda claro para qué la cuentas. ¿Qué idea quieres transmitir, qué mensaje comunicar, qué valor compartir?

  5. Eran solo las cuatro de la mañana, algo temprano para él que nunca madrugaba, era la angustia, esa que se había apoderado de él desde hace tres día, después de que le llegara el panfleto; no había de que preocuparse, era un pueblo campesino de gente honrada, y claro que mermaban un poco los nervios. se sentó en su mecedora esperar, esperando que fuese más tarde…
    Toc, toc, toc… Abran la puerta o la tumbo; eran ellos, lo sabía pero no quería creerlo, lo habían encontrado -Se repite el sonido de la puerta de forma más violenta- no pudo hacer nada, no pudo correr, solo se queda sentado, solo espera su juicio final,ya no eran momentos para arrepentirse, no le alcanzaba el tiempo, solo bajó un poco la cabeza y cerró los ojos mientras la incertidumbre llenaba su alma; se aceleró el ritmo de su corazón, sudaba a chorros y una pequeña lagrima se deslizo suavemente en sus mejillas, eran solo las cinco de la mañana, pudo correr, pero no creyó, ya era tarde, siempre era tarde para él, siempre era tarde para todos como él.
    Silenció gritó uno de los uniformados, pero en realidad no hablaba, estaba de muerte lente, era el primero de aquella lista de hombres cuyo único pecado fue ser hijo de esa época, ser nieto de una tierra de sangre.
    eran ya las cinco y diez de la mañana. Alza la cabeza gritó el que al parecer era el jefe y apuntándole en toda la frente… ¡Pum!
    Despertó, eran solo las cuatro y cincuenta de la mañana, se puso la primera camisa que encontró y se enmaraño un machete, salió corriendo por la puerta de atrás y dejó tras de sí río de sangre por las calles, olor a cuerpos descompuestos y una vida que ya no era suya, a un pueblo que no le pertenecía.

    1. Excelente tu narración, Jaiden. Muy emotiva. Muy impactante. (Tienes que aprender a poner mejor los signos de puntuación.) Felicitaciones!

  6. Río seco, inunda pueblo.
    Este es el titular utilizado por un periodista de la provincia de Azua,en Dominicana en la década del 60 para referirse al desbordamiento del río vía, el cual atraviesa la ciudad,y que ocasiono perdidas cuantiosas dejando a decenas de personas sin vivienda y portando solo la ropa que vestían.
    Mi casa materna,estaba ubicada cerca del río seco,y siempre estábamos pendiente y temerosos de los nublados,el temor era colectivo en la zona,y nuestros viejos una vez se ponían en el cielo las nubes grises ,tomaban la ropa, zapatos y subían las camas hacia el techo de la casa,lo propio ocurría en los hogares cercanos.Pero una madrugada del año 1993,mientras todos dormíamos,sentimos ese estruendo en el patio de la casa,era el agua que rompía las paredes de la casa,inexplicablemente sin caer una gota de agua en el lugar, pero si en la cuenca del río seco,que llego como ladrón en la noche,nos ahogabamos todos en el barrio.Mis padres agilmente nos subieron al techo de la vivienda,veíamos como todas nuestras pertenencias se las llevaba el agua,pero no se llevo lo mas importante, nuestras vidas.

    Hoy recordamos tristemente esas escenas de espanto y horror que vivimos las familias del barrio La Colonia Española
    En la actualidad el río esta seco,pero en cualquier momento como siempre lo ha hecho, regresara llevando todo a su paso.

  7. Soy hincha de un equipo ecuatoriano, Liga Deportiva Universitaria, desde que tengo uso de razón mi padre solía llevarnos a la tribuna del estadio junto a mi hermano, cada vez que Liga jugaba, recuerdo muy claramente la emoción que tenía cada vez que veía cuando mi equipo jugaba y más aún cuando al final del compromiso le ganaba al equipo rival. Una tarde común y corriente a escondidas de nuestro padre, a mí y a mi hermano se nos ocurre ir donde se pone la barra brava de Liga, conocida como la “Muerte Blanca”. La gente era acostumbrada entrar todos juntos antes de que comenzara el partido, cantando, saltando, en fin era un espacio donde se podía destapar de cualquier problema que tuviste, diciendo malas palabras, gritando, etc. En el momento de la entrada al estadio la gente se amontonaba, entre apretones yo empecé a desesperarme porque para mí y mi hermano era todo nuevo estar en la barra del equipo, comencé a llorar, le dije a mi hermano “salgamos de aquí ahora..!!”, mi hermano entre risas de emoción me decía “tranquilo ya llegamos”, yo no sabía qué hacer, cerraba los ojos y más lloraba del miedo, hasta cuando abrí mis ojos y miré que ya entramos todo sin problemas, nos quedamos viendo las caras junto a mi hermano y nos reímos de aquel momento que pasamos. Ya a dentro del estadio miraba como flameaban las banderas, los bombos y las trompetas explotaban, la gente muy locamente emocionada, todo era una fiesta y carnaval que cada quien vivía a su manera. En fin, me gustó demasiado ir allá después del gran susto que pasé. Hoy en día sigo asistiendo a la general, gracias a eso para mí, mi equipo, mi club Liga de Quito, es mi mayor felicidad que tengo en mi vida después de mi familia.

    1. Querido Pablo:
      Tu narración es buena, pero no trasciende la anécdota personal. ¿Para qué la cuentas, cuál es el objetivo, el mensaje que quieres transmitir con ella? No se ve claro.

  8. Desde que tengo 5 años me he dedicado a patinar como un hobby. Ahora tengo 34 y cada sábado acostumbro a ir a un parque metropolitano de la ciudad donde vivo para hacerlo como un ritual que me permite encontrar plenitud. Sin embargo, estuve ausente de estas prácticas por dos años. Las retomé hace poco y le regalé a mi mejor amigo unos patines, pues me había pedido que lo enseñara como regalo de cumpleaños. Una tarde sabatina nos enrumbamos a la felicidad de estar un rato sobre ruedas. Parecía todo estar normal pero algo faltaba a nuestra indumentaria: cascos y protecciones para brazos y piernas.
    Comenzado el entrenamiento, mi amigo se sorprendió con un giro que hice para demostrarle como girar y frenar de manera simultánea y me detuve a esperarlo. Los fuertes vientos del ocaso en un parque costanero golpeaban mis piernas –que sostenían mi cuerpo de 1,91 metros detenido sobre los botines con ruedas– y me hicieron perder el equilibrio hasta caerme y rebotar sobre la mano derecha. Al observar mi mano no podía entender como se había desencajado. La estupefacción me impedía sentir dolor alguno hasta llegar a la emergencia de un hospital y que me enviaran a operar como producto de una fractura de radio derecho. Ese fin de semana conocí un quirófano, pues tuve que esperar desde el sábado hasta el lunes para conocer a una nueva compañera que estaría dentro de mí: una prótesis de titanium para unir un hueso llamado radio. Luego de meses de rehabilitación con fisioterapias, puedo escribir para contar esta historia y ver si puedo ser un storyteller.

    1. Querido César:
      Está bien narrada tu historia. El problema es que es una anécdota personal y no se le encuentra el mensaje, el valor que quieres comunicar. ¿Para qué la cuentas? Falta el objetivo.

  9. Vengo de familias campesinas, cuyas historias se labraron con paciencia y esfuerzo, y que ahora nos legan una herencia inmensurable de conocimiento a través de sus palabras y sus actos.

    Es el caso de mi abuelo paterno, un joven cuyo culo inquieto le impedía pasar las horas reglamentarias en el colegio, pensando siempre en subir y bajar montañas. A pesar de tener una ayuda que le permitiría ir a estudiar incluso a la universidad, cada día, al salir de la escuela él solo pensaba en pasar la mayor parte del tiempo con sus mejores compañeras: un rebaño de cabras.

    Haciendo caso omiso a las recomendaciones familiares de que continuara con sus estudios, de que así algún día podría “ser alguien” en la vida, él siguió, por una fuerza que sobrepasaba lo racional, la ilógica pasión por la naturaleza, el aire fresco del atardecer desde unas montañas que miran al mar.

    Fuera de comodidades, fue labrando una vida elegida a base de esfuerzo y sacrificio. Una ardua tarea escrita en años que ya cuentan 80 y tantos, aún con el espíritu de aquel chiquillo que sigue queriendo salir afuera, en este caso ya no de la escuela, sino del hospital. Su mirada se posa en el umbral de la ventana, donde se ven a lo lejos unas montañas cubiertas por una espesa niebla, que bien conoce desde dentro.

    Como si de un entrenamiento se tratara, cada día hace un esfuerzo continuo por mover su cuerpo, pasear de pasillo en pasillo, reír y nunca entregarse a la negatividad, incluso a las puertas de un cáncer.

    Por suerte –aunque no creo en ella más que en una voluntad entusiasta- todo ha sido una falsa alarma. Dicen los médicos que no tenía nada. Yo creo que él mismo lo curó. En silencio, con su mirada y su corazón puesto en las montañas.

    1. La descripción de tu abuelo es buena. Pero tienes que cuidar las frases muy largas que le quitan ritmo al relato.

  10. Llovía fuerte. El viento azotaba el maltrecho portillo de madera que señala el ingreso a la casa.
    Más lejano, se podía oír la aterradora caída del agua en «la Olla». El Salto Ander Egg estaba rebalsando y se podía advertir que las aguas de los campos y los arroyuelos aledaños estaban descargando todo su sobrante de agua, iniciándo el ciclo de inundación.
    El hombre despertó de golpe…casi como asustado. Buscó en la oscuridad la linterna que tenía sobre su mesita de luz. No la encontró.
    Se bajó de la cama y sus pies se mojaron…el agua casi en la rodilla. La mesita golpeó la puerta de la habitación, flotaba de aquí para allà. Tanteó y localizó la linterna en el interior del cajón…
    Fue a despertar al resto de la familia. Lo que ve al abrir la ventana le puso pánico a su rostro. El agua de la “Ensenada” ya venía brava y llevando ya cosas que golpeaban duro contra el humilde rancho.
    Ya no hay tiempo de escapar… – pensó el hombre –
    Para el lado que se mirase, ya todo parecía un enfurecido mar con arboles que peleaban por quedarse en tierra. El viejo ombú era inmenso y acompañaba a la familia desde siempre. Bajo su sombra los hijos de los hijos son los que ahora aprovechan la frescura en los días de calor.
    Uno a uno de la familia sube y se acomodan en las gruesas ramas tratando de cobijarse. El último en subir fue Don Angel, el patriarca familiar, el que más expuesto queda a la creciente que ya ha llevado los perros, las vacas, los caballos y el viejo rancho de paja…

  11. Hace 7 años, en mi casa se recibió la noticia de que una tía, muy cercana a mí tenia en su seno, cáncer. Mis padres y mi hermana tomamos la noticia con mucha calma. se realizaron los respectivos exámenes y medidas de salud necesarias para ella. Al pasar un año exactamente, tuvimos otra noticia, mi tía estaba embarazada, después de haberse practicado una quimioterapia. ESA SI FUE UNA BOMBA! Nadie la esperaba. No se tomó con calma y mucho menos se sabia las respectivas medidas. Los doctores tomaron la decisión de plantear en una junta el aborto inducido del feto, ya que como aseguraban ellos, era un feto deforme. Mi tía (A la considero una mujer muy valiente), desafió el veredicto de estos profesionales y decidió seguir gestando este bebé. Tuvo que interrumpir su tratamiento por 11 meses. Mi HERMANA ahora, nació en perfecto estado de salud, sin ninguna mutilación en su ADN o su cuerpo. Al pasar un año y un mes, mi tía dejó de estar con nosotros, encargando a mis padres de la bebé. Ahora es una bendición cedida para nuestra familia, pero sin la presencia de mi tía. una mujer que no pudo ver a su hija correr, aprender, caerse y mucho menos decir MAMÁ.
    Considero que esta historia no vende una MARCA como tal, pero vende varios mensajes. TODA MUJER DEBE VIVIR SU VIDA DE FORMA SANA. CUIDEMOS NUESTRO CUERPO, REALICEMOS CHEQUEOS MÉDICOS. EL CÁNCER DE SENO PUEDE MATAR TODO LO BONITO DE LA VIDA.

    1. Querida Lizeth:
      Muy emotiva tu narración y, como bien dices, con un mensaje importante: cuidar nuestro cuerpo, que es el tesoro más bello que tenemos. Felicitaciones!

  12. Recuerdo la primera vez que le dije a mi mamá que quería escribir. Ella se incorporó, trataba de conciliar el sueño en su cama cuando llegué con esa declaración.Yo tenía 17 años, ni siquiera tenía idea qué iba a estudiar al terminar el bachillerato tecnológico. Le mencioné que no conocía a gente del medio, a algún escritor, a alguien que me diera la guia. Solté esas palabras más como un comentario a mí mismo que para pedirle consejo. Ella, que todo el tiempo me miraba un tanto intranquila, dijo:

    —Pero, ¿cómo te puedo ayudar? Es que yo tampoco conozco a nadie.

    Hubo un breve silencio. Por un momento miró dentro de sí. De su rostro desapareció la preocupación y se instaló una sonrisa un tanto pícara.

    —Lo vas a hacer bien —se recostó y durmió plácidamente.

  13. Yo acababa de cambiarme de ciudad por lo tanto también de equipo de fútbol.
    Ese martes solo anhelaba que fueran las tres de la tarde, para tener mi primer entrenamiento de fútbol. Al llegar la hora esperada nos reunieron en la mitad de la cancha de fútbol todos mirando al chico nuevo (yo) ¿será buen jugador ? se preguntaban, hicimos calentamiento y ejercicios técnicos, pero el momento mas emocionante e importante era el partido de entreno. Cuando
    el profe da inicio al partido, comienzo a pensar ¿y si la embarro? pero las ganas de mostrar lo que he aprendido me hacen buscar el balón y en la primera oportunidad que tengo disparo a la portería y ¡gol¡.

  14. Y entonces cuando menos lo pensaba, él llegó a su vida, fue una presentación improvisada que no logró llamar toda su atención. Pasó el tiempo y sin proponérselo besó su mano y trajo rápidamente a su memoria el momento de esa primera mirada, que después no pudo dejar de ver y con la que hoy inicia sus mañanas.
    Hace más de tres años ella le entregó su corazón a ese hombre maravilloso que sabe dibujar una sonrisa en su rostro…un amor que llegó para quedarse porque es así cuando dices sí es porque sabes que fue la mejor decisión.

  15. SU ULTIMA SONRISA
    ERAN PASADO EL MEDIODIA ,DE AQUEL 15 DE NOVIEMBRE,MI PADRE ESTABA POSTRADO EN CAMA,TODO PARECIA ,IR BIEN,YO ME IMAGINABA SU PRONTA RECUPERACION,LO VEIA MUY FELIZ ,LE DI ALMUERZO Y EL AGRADECIA A DIOS ,PORQUE TODOS SUS HIJOS ERAN BUENO CON EL,Y ASI AVANZABA EL DIA ,FUE ALREDEDOR DE LAS 17 HORAS,CUANDO VINIERON A VISITARLO 2 VECINAS,MI PADRE SONRIO ,CONVERSO MUCHO CON ELLAS ,DE PRONTO ,EL QUIZO IR AL BAÑO Y FUE ALLI ,CUANDO ,SUS PIERNAS SE DEBILITARON, Y SUS FUERZAS SE DESVANECIAN COMO AGUA ENTRE LOS DEDOS,RAPIDAMENTE LO TRASLADAMOS AL HOSPITAL.
    ALLI EN EL,HOSPITAL ,SU CORAZON POCO A POCO DEJABA DE LATIR Y ASI SU VIDA SE EXTINGUIA Y ESA FIGURA QUE ´PARA MI ,ERA ,COMO SI FUESE DE HIERRO ,SE MOSTRABA DEBIL ANTE LA MUERTE,QUIERO COMPARTIR ESTO EN MEMORIA DE MI PADRE,QUE NUNCA SUPO DEL CARIÑO DE UNA MADRE,NI DE HERMANOS Y QUE A MUY TEMPRANA EDAD,CAMBIO SUS JUGUETES ,POR UNA PALA Y SE SALTO ETAPAS DE SU VIDA,ENFRENTANDO SIEMPRE LA VIDA CON SABIDURIA

    1. Buena tu narración , Camilo. Habría que trabajarla más para trascender una emoción personal, familiar, y que nos deje un mensaje a quienes no conocimos a tu padre.

  16. ¡PEZCA DEPORTIVA!
    ¿Yo? Soy el hombre que siempre le ha gustado seguir las normas, desde la mas simple; una tarde me encontraba en un club de pesca deportiva, primer ves que iba a un lugar de estos, algo maravilloso aunque un poco engorroso por no saber que hacer ni en que momento, típico, como toda primer ves.
    Allí observe un letrero que decía “no arrojar de nuevo los peces pequeños al lago” mi mente inicio a maquinar y termine tomando la decisión ¡yo no me voy a llevar esos pequeños! De esa manera inicie a tirar cualquier cantidad de peces chicos al lago con tal astucia que nadie lo notó.
    Entonces, llego el momento glorioso, llevaba tres pescados grandes hacia la caja, un señor que iba delante mío no podía casi caminar con un balde lleno de sardinas y uno grande; lo mire y pensé ¡le gane, llevo tres…! Al momento de pagar, el tan solo cancelo veinte mil pesos y le preguntaron: ¿las pequeñas se las lleva o las deja? El respondió sonriente ¡ME LAS LLEVO!
    Atónito por lo ocurrido interrogue ¿Cómo así, las pequeñas las regalan? A lo cual me respondió el cajero, si señor debe sesenta mil pesos.
    Grande cosa hice yo, (vivo bobo).

    1. Buena narración, Miguel, buena la anécdota. Pero, ¿cuál es el objetivo de contarla? ¿Cuál es el valor que quieres comunicar?

      1. Querido tutor, para mi es la importancia de respetar las normas´por pequeñas o insignificantes que parezcan y así también ganamos.

  17. Sentí que no tenía que inspirar, porque el aire quería entrar en mis pulmones. El caminito estaba bordeado de flores que configuraban un paisaje que sólo fue posible en Diriamba –a mi juicio–, antes del 85. Mi abuelita materna me llevaba de la mano. Cuando llegamos a la casa al final del camino, nos sentamos en las gradas. Entonces mi abuelita señaló el camino y me dijo: «Es un caminito de oro». Me pareció tan mágico que sólo espero que al morir, lo vuelva a recorrer para encontrarla nuevamente al final. Sentada en las gradas.

  18. Prueba de Fuego Enfrentando Miedos.

    Por fin despues de semanas de preparacion para aquella joven de 12 años llego el gran dia del evento al que asistio en compañia de su profesor de historia, es solo una conferencia de los derechos de los niños, niñas y jovenes le decia su profesor, en su mente mucha emocion y espectativas de saber que pasaria en esa conferencia.
    Al llegar al lugar para su sorpresa se encontro con un auditorio repleto de personas, camaras de television, un podio donde habia un presentador famoso de la radio que anunciaba y daba la bienvenida a todas las delegaciones a nivel nacional y los 5 paises invitados, ella emocionada se sentia como en un sueño «guaoo que magnifico penso».
    Con el transcurrir del evento fueron pasando cada una de las delegaciones a presentar sus experiancias las que escuchaba con gran atencion y entuciasmo al darse cuenta que en muchos lugares trabajaban al igual que en su colegio por los derechos de los niños, niñas y jovenes.
    Sorprendida quedo la niña cuando su profesor le anuncio llego tu turno debes representarnos eres la elegida para dar nuestro testimonio «Quee¡¡» su corazon revoloteaba en su pecho, comenzo a temblar mientras caminaba hacia el podio incluso un nudo en su garganta se asomó, una vez alli frente a aquella cantidad de personas tomo valor y con la voz temblorosa comenzo a leer el discurso que habia trabajado desde hacia ya varias semanas con su profesor. Fue esta su prueba de fuego para enfrentar el miedo escenico.

    1. Está bien el relato, Yenifer. Pero no queda claro cuál es el valor, el objetivo, del mismo. Miedo escénico, sí. Pero, ¿qué más pasó? No hay sorpresa.

  19. Cuando yo era niño, tuve la oportunidad de jugar y experimentar muchas aventuras con mis hermanos y amigos de la infancia. No había mucha tecnología como actualmente y tampoco eramos tan adictos a pasar mucho tiempo escuchando la radio y televisión.
    Las reuniones en las noches eran las más bonitas que pasabamos, especialmente cuando cortaban el servicio eléctrico, momento especial para poder compartir con todos.
    Una noche de esas, las travesuras y picardías de los más grandes hicieron que los que eramos más pequeños, pasaramos un momento muy parecido a una película de Harry Potter, mezclada con un clásico de Alfred Hitchcok.
    Resulta entonces, que todos los que eramos niños, teníamos mucha curiosidad por experimentar situaciones, especialmente del más allá y cosas curiosas. Una jovencita hermana de uno de mis mejores amigos, consiguió un famoso juego que para todos los que somos creyentes era prohibido «la uija». Así que como no había energía elèctrica nos pusimos todos alrededor de una vela y empezó un el famoso juego. Uno de los niños, que era el más pícaro, fue quién llevaba la conducción del exótico y prohibido juego. En la clandestinidad de una casa de uno de nosotros, empezamos con las famosas cuestionamientos de que si era cierto ese juego o no. Pero nuestro amigo, empezó como que era el medium entre los mortales y los seres del más allá. ¿dinos si hay alguien allì? la mano del amigo que lideraba la jugada se movía a la palabra SI. ¿estamos ante la presencia de un espíritu malo o un espíritu bueno? La mano del amigo se movió a la letra «B»… ah, es bueno el espíritu. Y así, las preguntas se fueron subiendo cada vez más a lo que todos esperábamos de la presencia de un espíritu que se comunicaba con nosotros. El clima de suspenso se fue subiendo de intensidad y todos aquellos niños inocentes y creyentes de lo que estabamos presenciando nos tenía sin respiración … y llegó la intervención final «si hay un espíritu en este cuarto se manifieste ahora mismo…» cuando de repente, se escucha un estruendoso ruido y un bulto cae de un ropero o closet de la habitación y entonces… todos los niños y niñas salimos gritando asustados y saliendo de la casa de prisa. Al salir nos dimos cuenta que la famosa criatura o espíritu no era nada más y nada menos, la hermana mayor de mi amigo que se había escondido del miedo en la parte superior de un closet para observar el dichoso juego prohibido.
    Y así, mientras todos nos reímos de la fantasma amigable, nos convencimos que no existen seres en el más allá que quieran perseguir a los niños, sino más bien, seres del más acá, que quieren jugarnos una mala pasada a los más inocentes. Así terminó una noche de juego de niños, que ahora a los que ya somos adultos y que estamos invadidos de las tecnologías, solo nos reímos de las aventuras inocentes y vemos con mucha preocupación que los niños de ahora, permanecen mucho tiempo frente a estos aparatos y se olvidan de convivir, reír y jugar.

    1. Muy buena tu narración, Cecilio. Tiene suspense, tiene sorpresa, tiene mensaje. Estupendo. Lo que le sobra es toda la instroducción. La narración podría comenzar en: «Una jovencita hermana de uno de mis mejores amigos…» Felicitaciones!

  20. Esta es una historia real, basada en un testimonio de una persona muy cercana a mí.
    UN FANTASMA DE LA INFANCIA. Cuando era niña, en mi casa había un fantasma: el licor. Mi padre ingería mucho y era un gran sufrimiento para mi madre y mis hermanas. Desde pequeña he sido de carácter fuerte y varias veces me enfrenté a mi padre, porque le quería pegar a mi madre.
    Pero un día Dios hizo un milagro y mi padre empezó a ir a los alcohólicos anónimos y todo cambió en mi casa. A esta fecha tendría alrededor de 11 años cuando empezaba a entrar en la preadolescencia, Pero, me empezó a pasar algo inexplicable porque me entregué a leer la biblia y a escuchar música, no me gustaba salir de mi cuarto y empecé a realizar mucha oración, cuando alguien peleaba me gustaba que estuvieran en paz.
    Me gustaba poner en paz a las peleas entre mis papás y hermanas. A la fecha, ahora estoy casada y aunque no todo es de color de rosa, creo que soy una clave de motivación en mi hogar y motivar a mis hijos a trabajar por la paz.
    Ahora con esta experiencia de mi niñez, me gusta hacer cosas positivas que agraden a Dios porque de algo estoy segura, porque hay un dicho que dice: que a cabeza ocupada no piensa en hacer el mal.
    Así que la historia de un fantasma de la infancia, le sacamos una moraleja: que no importa que tan malo sea nuestro pasado, si ponemos de nuestra parte y nos encomendemos a Dios, todo saldrá muy bien. Que nuestras vidas deben ser diferentes a la que vivimos con nuestros papás en las cosas negativas y tenemos que ser mejores y un buen ejemplo para nuestros hijos.

    1. Querida Claudia:
      Tus reflexiones son muy buenas. Pero no hay historia, no hay relato. El alcoholismo de tu papá se resuelve muy rápido, sin una historia ni sorpresa. La historia debe desarrollarse más y la moraleja o mensaje debe ser mucho más breve.

  21. Un viaje loco a Chiquimula (un departamento al oriente de Guatemala)

    Dia 1: Un día junto con mi familia nos fuimos a Chiquimula. Esa misma tarde nos metimos a la piscina.
    Pasamos allí divirtiéndonos toda la tarde. En cosa de minutos se hizo de noche, pero el agua estaba tan rica que nadie se quería salir. Ya como a las 7:00 de la noche empezó a salir un sapo, pero mi tía dijo que por el cloro los sapos no se iban a meter. Fueron saliendo más y más. Hasta que se metieron al agua.
    Al meterse los sapos a la piscina todos empezamos a correr hacia sus habitaciones donde nos hospedábamos, pensando como si fuera una escena de una película de miedo y suspenso. Algo parecido a la película de Moisés.

    Día 2: Ese día después de regresar a ver al Cristo Negro de Esquipulas, fuimos a ver a mis abuelos, porque se habían hospedado en otro lugar. Cuando regresábamos empezó a llover fuertemente. Pero cuando íbamos a medio camino se fue la luz y llegamos con mucha dificultad a donde nos hospedábamos. Todos teníamos miedo. Entonces empezamos a halar las colchonetas de las camas para dormir con nuestros papas. Regresó la luz pero ya nadie se regresó a dormir a su habitación. Esta fue una situación parecida a otra película de suspenso y terror.

    Finalmente, el miedo a los sapos dentro de la piscina y el miedo a la obscuridad, fueron los dos elementos que nos permitieron estar más unidos como familias y que a pesar de las dificultades, podemos sobre llevar las cosas y ahora nos reímos todos de las aventuras que vivimos en el campo.

    Entonces ustedes se imaginaran como es que fue este viaje loco de la familia.

    1. Querido Ángel:
      La narración es buena pero se queda en un susto familiar. ¿Qué mensaje querías comunicar? ¿Qué valor compartir? Hay que trascender la anécdota personal o familiar y pensar qué quiero comunicar a la audiencia.

  22. El día de mi matrimonio eclesiástico fue lleno de situaciones muy graciosas, que recuerdo con mucha emoción, hace 15 años en el mes de julio, en una ciudad pequeña de la provincia de Imbabura, se realiazó la ceremonia religiosa de mi matrimonio, estaban invitados familiares, amigos de cada familia, al ser una ciudad pequeña, era una fiesta muy conocida, la mayoría de personas estaba al tanto, yo, como toda novia, ejetreada, nerviosa y despistada, ultimaba los detalles de la boda con mis padres y ims mejores amigas, y claro aprovechamos para dar un recorrido por la ciudad, bromear y hacer varias cosas antes de ir a la peluquería donde me iban a dejar en óptimas condiciones para ser la novia del año, gran error, pues aquí surgió todo el problema. Llegué tarde la peluquería, y sin darme cuenta el tiempo había corrido tan rápido al extremo de que yo miraba desde la peluquería, que estaba muy cerca de la iglesia, como llegaban los invitados a mi boda. mientras yo con jean y convers me mordía las uñas sin saber qué hacer…. en fin mi padre llegó por nosotras nos llevó a la casa, pero antes pasé por la iglesia en dichas fachas, para decirle a mi enotnces novio, que no se vaya que yo regreso enseguida. Claro que regresé 1H15 más tarde de lo previsto, el cermón del padre ya había empezado, con el novio sólo en el altar virando su mirada de vez en cuando hacia la puerta, esperando mi llegada. Al llegar entré del brazo de mi padre ante la mirada de admiración de los invitados y los gestos de alivio de la familia política, y por supuesto la indiferencia de mi novio, quien soportó el papelón de esperar en el altar por su amada. A medida que se desarrollaba la misa el ambiente empezó a llenarse de alegría, sobre todo, el momento en que el cura dijo: «los declaro marido y mujer, puede besar a la novia», levantó el veo que me cubría el rostro y finalmente me miró con unos ojos de amor como nunca antes lo había hecho. Eso sí, nunca olvidó este pequeño atraso hasta hoy me lo recuerda y no le da mucha gracias, como a mí.

    1. La narración es buena, Paola, pero no queda claro para qué la haces. ¿Simplemente para contar tus nervios como novia atrasada? Recuerda que en el storytelling hay siempre un objetivo, un valor a comunicar, una idea central que quieres transmitir. Un abrazo!

  23. Dios es bueno y por su infinita bondad quiere que todos los seres se realicen y para ello es imprescindible que haya un plan y en el plan de El estamos nosotros, mi familia, amigos y yo.
    Es curioso como el querer hacer algo por el otro te lleva a dedicar años de tu vida, es asi, que en el 2000 decidimos conformar un grupo de amigos que solventara las necesidades que tenían unos cuantos niños con discapacidad en el barrio donde vivíamos. Un barrio que se encuentra ubicado en las periferias de la Ciudad de Corrientes y parece un pueblo de tantos vecinos que lo conformamos y bien organizado que esta.
    Aquí fundamos entre todos el hogar de niños especiales Divino Niño Jesús, donde por el amor de las personas y la ayuda de Dios podemos contener a niños y jóvenes integrados. Es curioso porque a lo largo de los años hemos vivido situaciones y experiencias que realmente a uno lo dejan sin palabras y a la ves encontras todas las palabras del mundo para contarlas.
    Una noche nos estábamos en el hogar, habíamos terminado las actividades del día sábado, ya no teníamos nada para poder darle de comer a los chicos, y dialogábamos entre nosotros haber que íbamos hacer. Nos reunimos frente a la imagen del Divino Niño que tenemos en el salón a seguir conversando y estábamos por rezar, la perrita que en ese entonces alegraba a los chicos “María Rosa” dormía a los pies de la imagen y lo curioso era que ella no dejaba que nadie extraño al hogar se acercara a la imagen, en fin, estábamos reunidos y de repente se estaciona un auto en la entrada del hogar; nosotros seguimos hablando … baja un hombre buscando la comunidad de San Expedito y le decimos que estaban de fiesta en la plaza que se fijase allí. El entro al salón y empezó hablarnos de Dios, nos dijo que era hermoso ver a los niños reunidos con Jesús y que donde hay niños esta Dios, así siguió hablando, se acercó a la imagen del Divino Niño Jesús y prendió una vela, y María rosa la perrita que estaba abajo no le hizo nada, le movía la cola contenta como si lo conociera de siempre.
    Luego comenzó a decirnos a todos que acompañásemos a la persona que estaba a cargo que era mucha su carga y que muchos son los que necesitaban de ella. Esa persona es mi mama que desde que comenzamos con el voluntariado vive para estas personas con discapacidad y sus familias. Después puso plata en las manitos del Divino Niño y se fue.
    Nos quedamos todos en silencio y algunos lloraron… porque realmente aviamos visto la providencia de Dios… No teníamos nada para darle de comer a los chicos al otro día y Dios nos demostró que estábamos solos. Al hombre no lo vimos nunca más, pero comprendimos que Dios tiene un plan para nosotros y que debemos confiar en su providencia.

  24. Era un 18 de julio del 2014, cuando vi llegar a mi padre, venia cansado y se sumaban unos años más a los que ya tenia y los que estaba por cumplir. Su mirada volaba a un lugar muy lejano, añorado y que quizás ninguno de los que estábamos allí podía imaginar, entramos al apartamento, descanso por un rato. posteriormente el 21 de julio del mismo año, comprendimos y reconocimos el lugar que visualizaba, pues se despidió con un suspiro, cerro sus ojos y se fue.

    1. Buena la narración. Lo que no me queda claro es cuál es el mensaje que quieres transmitir, más allá del dolor por la pérdida del padre.

  25. Era de noche y estaba cansado. Mi único consuelo era llegar pronto a casa para comer y descansar, pero el autobus que me llevaba a casa estaba atiborrado de gente. No había otro remedio: Tenía que regresar a casa aplastado por personas que parecían muertos vivientes con auriculares que provenían de sus teléfonos móviles. Parecían robots sin alma.
    En medio del autobus se encontraba un anciano que vestía ropa sucia y vieja de color negro. A pesar de su poco llamativo vestido algo me llamó la atención: Llevaba puesto un suéter de cuello de tortuga. «Aquí voy tranquilo» me dije. Y fue así hasta que escuché el siguiente discurso: «¿Sí? alooo. Claro, con él está hablando. No me encuentro en la oficina pero dígame igual ¿En qué puedo serle útil? … Ah ya. El vuelo sale mañana… perfecto, ahí estaré, suerte en el viaje» Cualquiera diría, escuchando este discurso, que se trata de un ejecutivo de alto nivel, pero la sorpresa mía fue grande cuando al girar vi que esas elegantes palabras salían del anciano del cuello de tortuga que parecía un pordiosero. Su aspecto parecía muy humilde como para llevar un celular pero en este mundo todo puede pasar. Luego de unos minutos otra vez el discurso: «Hola Juan qué tal… Estuve en el club hasta tarde y no te vi llegar. Mañana tendremos reunión de socios ¿por qué no vienes y discutimos el asunto con un vodka?» No pude detener mi curiosidad y en medio del discurso vi que el anciano del cuello de tortuga era quien hablaba como si estuviera haciéndolo con un celular. Lo curioso del caso es que no tenía celular. Él hablaba con su cuello de tortuga como si fuese su celular. Me acerqué un poco para saber si estaba bajo los efectos del alcohol pero mi sorpresa fue aún mayor cuando no pude notar influencia del licor en aquel anciano. Cuando vio mi sorpresa al verlo hablar con su cuello de tortuga, hizo un ademán hacia su costado «Te llamo enseguida, estoy en un lugar peligroso» dijo a su cuello de tortuga para luego avanzar dos pasos con desconfianza. Eso me hizo reír mucho, pero no quería hacerlo sentir mal así que disimulé mi risa con fingidos estornudos. Al mismo tiempo que trataba de disimular mi risa pude notar la diferencia entre ese anciano y todos quienes iban en el autobus. El anciano hacía algo que no hacían los demás: usaba su imaginación, tal vez producto de la soledad o algún trauma. Podría ser que él tenía algo muy importante que contar y nunca pudo hacerlo. Luego de algunos minutos el viejo del cuello de tortuga se bajó del bus. Nadie, a excepción de mí, se fijó en sus llamadas telefónicas alternativas. ¿Qué nos está pasando? ¿acaso hemos perdido la capacidad de asombro? Mientras caminaba pensando en esto mi celular sonó. no lo contesté, no llevaba puesto mi cuello de tortuga

    1. Buena narración, Hugo. Tal vez un poco larga. Pero tienes imaginación y capacidad de relato. Felicitaciones!

  26. Llevábamos más de 24 horas de viaje llevábamos, no solo el cansancio del viaje, veníamos cargados de esperanzas y emociones, bajamos del bus, eran como las dos de la mañana y se sentía una humedad como la que no estábamos acostumbrados, habíamos llegado a Lima, la ciudad de los santos, la de los virreyes, la capital del Perú, eramos 17 y comenzamos a caminar, cargados de nuestras valijas, en aquellos días, anchas, de cuero, pesadas… tenían que aguantar el viaje por tierra.
    No importaba que caminamos, no se cuanto, por una avenida cuyas luces se veían opacas por la humedad del aire, solo sabíamos que ibamos en camino. Llegamos a las puertas de la Basílica de María Auxiliadora y creimos haber llegado… después de un tiempo de llamar a la puerta… nos sentamos a esperar la mañana en las escalinatas de la virgen. Dormimos en la calle, cargados, cansados, sudorientos, llegamos desde La Paz a más de 3500 metros sobre el nivel del mar; pero estábamos contentos, expectantes. Hoy, de aquel grupo, Uno es arzobispo en una de nuestras ciudades latinoamericanas, otros son academicos en universidades, y otros son buenos curas, de los que se ponen al servicio y… los más, siguiendo la travesía, formaron familias. Lo que pasó al salir el sol… lo dejamos para otro momento.

    1. Está bien la narración, Marco Antonio. Pero como no desarrollas ninguna historia en particular se vuelve una estampa de tu vida sin mayor conflicto ni desenlace.

  27. Una vez asistí una función de cine, pague mi entrada entre y disfruté la película sin ningún inconveniente lo bueno aconteció después cuando salía de la sala, me percaté que la sala de al lado estaba sin los chicos que se encargan de pedir el boleto para poder entrar.

    En ese momento, me dije es la oportunidad de ver dos películas por el precio de una, como nadie estaba chequeando las entradas procedí a entrar. Menos mal que no había muchos espectadores y pude colearme sin tener que gastar más dinero, que por cierto no tenía.

    Como dicen por ahí las buenas oportunidades no se presentan dos veces en la vida, así que cuando llegan hay que tomarlas…

  28. Era un día frio pero soleado, perfecto para muchas cosas .Por un momento me vi envuelto en una veloz carrera de esquí sobre la nieve. Viajaba a velocidades extremas y pensaba que me podía caer y fracturar algún hueso de mi cuerpo o tal vez morir. Descendía velozmente las montañas escarpadas y sentí un miedo que paralizaba mi cuerpo, quise grita pero no podía, de repente sentí una sensación extraña, sentí que caía e iba directamente a un abismo profundo, al vacío y gritaba desesperadamente aunque nadie me escuchaba. Daba vueltas y sentía la nieve arropándome y envolviendo mi cuerpo ,sentía como rodaba por esa montaña fría y finalmente caí. Estaba soñando y al caer al piso me desperté. Fue tan real que algún día quisiera estar allí en las montañas llenas de nieve.

    1. Querido César Augusto:
      La narración es muy buena. Pero, ¿cuál sería el valor, el objetivo de contarla? Un storytelling siempre buscar transmitir una idea.

  29. Eran las 10 de noche, estaba en la cama con mi laptop y me disponía a investigar qué era una “isquemia cerebral”. Apenas avancé a leer que una de las consecuencias era el alto riesgo de muerte. De pronto un “Ring… Ring”, impidió que continúe leyendo. Contesté el celular y segundos después salté de la cama, llamé a mi madre y a mi padre. Y en segundos ya tomamos un taxi camino al hospital. Habrán pasado los 10 minutos más largos de mi vida.
    Finalmente llegamos al Hospital, por primera vez nos permitieron entrar al área de Cuidados Intensivos fuera del horario de visita. Él, estaba allí en esa cama en la cual había pasado los últimos 5 días. Allí sin moverse, sin poder decir nada.
    Entré junto a mis padres y le dije que lo amaba.
    Intuí que era el momento en que debía sacar fuerzas de donde fuera para sostener a los seres que nos dieron la vida.
    No sé si él finalmente escuchó lo que le dijimos, pero 15 minutos después escuché lo que no hubiera querido oir, esa frase trillada de los médicos: “Lo siento, acaba de fallecer”, esa frase que solo me anunciaba que jamás volvería a ver a mi hermano, a mi único hermano…
    No sé si la gente cuando muere va al cielo, no sé si hay vida más allá, pero aún guardo esa esperanza de algún día volverlo a ver. Hoy sé que es un día menos para poder verlo otra vez…

  30. Era la primera presentación que teníamos en un colegio femenino.
    Cursábamos el último año de bachillerato y la emoción y los nervios eran tan grandes que decidimos «templar los nervios» bebiendo un poco de licor.
    Llegamos y solicitamos una aula para supuestamente afinar los instrumentos, en realidad lo que queríamos era «templar más los nervios»porque el colegio estaba a reventar. Quise ir al baño, salí, e inmediatamente me recibieron un par de chicas emocionadas, pero también con ellas llegó el inspector quien se acercó y me dijo- sople señor-no tuve otra opción más que hacerlo, y enojado me echó del colegio. Mis amigos asustados salieron a ver que sucedía pero también fueron echados.
    Preocupados y muy avergonzados esperábamos que nos dejaran entrar para poder tocar. Afortunadamente salieron las chicas que nos contrataron y nos informaron que todo estaba solucionado y que podíamos entrar.
    El susto y la vergüenza fue tal que cualquier estrago que pudo haber provocado el licor que bebimos ese día se esfumo, dimos un gran show en medio de una leve lluvia y la algarabía de cientos de colegialas, las mismas que al bajar del escenario nos pidieron autógrafos.

    1. Muy buena narración, Diego. Le faltaría una especie de «moraleja» al final. ¿Qué conclusión sacaron de esa experiencia?

  31. Eran las 6:00 de la mañana, Yarí se encontraba en el dormitorio con su pareja Uriel, Yarí tiene 38 semanas con un día de embarazo, su tercer bebe está por nacer ha pasado una noche tranquila dentro de lo que cabe, su embarazó no ha sido fácil, ha tenido sangramientos, riesgo de aborto, colon irritable y no ha dejado de vomitar, ella despierta con un leve dolor en el vientre su instinto la alerta de que algo está por suceder, las señales que estaba esperando, él bebe va a nacer, espera un corto tiempo a que el dolor se acentué más y más decide despertar a Uriel quien estas a su lado dormido, ella lo roza con su malo suavemente y le dice con voz tranquila que ha llegado el momento en que él bebe va a nacer, Uriel sorprendido se levanta exaltado sin saber que hacer, ella le pide que se calme y sonríe, el ayuda a levantarle de la cama, el tapón vaginal que recubre el cuello del útero ha empezado a desprenderse dando paso a las primeras contracciones y a un leve sangramiento, Yarí le pide a Uriel que le ayude a cambiar y como ha empezado a manchar le pide una tolla clínica que es la más adecuada para estos casos, el inexperto le pasa una y trata de ayudarla a ponérsela en ese momento el rasga el paquete saca una toalla y rompe una, la reacción de Yarí fue solo reír y reír pues las toallas clínicas no tienen adhesivo y Uriel no lo sabía estaba tan asustado que no se dio cuenta a algo tan visible después de cambiarse y coger la maleta y la pañalera se dirigieron a la casa de los padres de Yarí quienes se quedaron cuidando los dos niños mayores Yarí tiene un embarazo complicado no puede parir pues él bebe es muy grande y ella tiene una cesárea anterior y por lo complicado que ha sido su embarazo no la quisieron atender en varios centros de salud pues al practicarle una cesárea, él bebe debe ingresar a cuidados neonatales pues pudiera ser que surja alguna complicación, se dirigieron a un centro de salud de otro estado y allí después de tanto andar le practicaron la cesárea y pudo ver a su hijo nacer sin ninguna complicación, un hermoso varón de cuatro kilos trecientos gramos y quien midió cincuentaicuatro centímetros, una de las moles de piso que nacieron esa noche, dijo sorprendido el pediatra, ya Samuel tiene seis meses es un niño tranquilo y saludable, Yarí lo observa y recuerda todo lo que paso en su embarazo y en ese momento ve su sonrisa, sus ojos expresivos y carita tierna, con gran alegría y sentimiento expresa que valió la pena.

    1. Querida Eliannis:

      Bien tu narración pero abundas en detalles innecesarios. Nació el bebé que, naturalmente, para la madre es la historia más bella de todas. Pero para quienes la leen esperarían alguna sorpresa, alguna novedad que no se encuentra en el escrito. Editar más y encontrar un «giro dramático» mejor.

  32. Cansado de la TV, busque refugio en la internet, despues de escudriñar varias paginas y dar clicks vanamente, observe un video de youtube donde enseñaban como poner en linea una emisora virtual, dos repeticiones del video me hicieron comprender lo que se necesitaba para tal proeza digital; intento 1 resultado, 0…intento 20, resultado 0…intento 21…resultado 1. Era mi voz la que escuchaba a través de mis audifonos en un computador alterno al que tome como comprobador…20 a 30 segundos se perdia mi voz en le silencio binario de la internet … y luego aparecia nuevamente para saludarme a mi mismo y agradecerme su fiel sintonia…ese día entendi cual era mi proposito…saludarlo y agradecerle..por leer mi historia radial.

  33. Para la pequeña Marina de solo 5 años,su gran entertenimiento era conseguir como fuera cualquier papel para poder picarlo y así con una bolsa llena esperar a su padre los fines de semana. La veía correr arrogarle el papelito picado a su padre, y con eso era feliz,pero no mas que cuando su padre la cargaba y besaba,algo que el hacia muy poco.
    Los años pasaron Marina enfermo grabe, pero después de un trasplante mejoro y le dieron el alta.Cuando regrezo a su casa su padre ya no vivía ahí,y no fue hasta el día de sus 15 años que lo volvió a ver.
    Padre : Lamento haber estado ausente todo este tiempo. Siempre te quise mucho como mi hija,pero siempre sospeche que lo fueras y el día de los análisis para tu trasplante solicite un ADN.El obtener el resultado fue un dolor muy grande,y algo que no creo que nunca me pueda perdonar,porque ese papel me confirmo que eres mi sangre y que no te disfrute,que no te acompañe,me importo mas eso que disfrutar tu infancia,lo lamento.
    Ya pasaron años y Marina espera que su padre se » perdone » pronto para no seguirse perdiendo ambos de quererse el uno al otro.

    1. Interesante la historia, Cristina. Pero tiene muchos elementos sueltos. Por ejemplos, los papelitos picados que no se vuelven a retomar. Tampoco se entiende bien por qué el padre no la quería antes del análisis de ADN.

      1. Gracias por el análisis, lo tomare en cuenta a futuro. Interesante el curso. Felicitaciones a ud.y todo el equipo de Radialistas!!!!

  34. Es un joven de 22 años, había prestado servivcio militar obligatorio y le habían quedado gustando las armas. Luego hizo un curso de escolta,,, yo pensaba: en que va a trabajar en medio de la selva? aquí sólo hay campesinos, guerrilleros, pramilitares y soldados; Y del ejército ya salio…
    Pero me sorprendió el dia que terminamos el primer curso de reporteros comunitarios cuando recibiendo el diploma o certificado dijo: Yo quería ser escolta y trabajar con las armas…. pero ahora veo en la comunicación una forma de ayudar a mi gente,, las armas acban la comunicación ayuda.
    Creo que ese dia tambien yo recibí mi dioploma como gestor comunitario en el putumayo.

  35. La casa era grande y fresca. Estaba en el tercer piso de un edificio de esos que cuentan historias. Yo llegue de Maracaibo, a ese, mi nuevo hogar, pero me aturdía el silencio, las puertas de madera chocaban una y otra vez con los marcos, el viento aullaba espantosamente. Entonces mi Sebas me preguntó «mami ¿qué es eso? ¡me da miedo!» Le dije: es el viento que ha venido a saludarnos… ¡Hasta yo me sentí mejor con esa respuesta!. Desde ese día el viento caquetío viene todas las tardes a saludarnos y contarnos historias en nuestra casa de la Península de Paraguana

    1. Buena la narración, Ciara. Pero le falta más intriga, más sopresa, más trama. Poco a poco lo irás consiguiendo. Felicitaciones!

      1. Hola profe. Si, sospechaba que le faltaba un ingrediente a esa historia… ya se que se trata de la intriga. Gracias, seguiré esforzandome

  36. ¡Cómo si la respuesta o decisión de otra persona cambiara los sentimientos! Nunca supe cuánto tiempo pasó desde aquel idilio. Tan solo entendí que había volado con un par de alas prestadas que su dueña reclamó al término de aquella canción.

    Quienes creemos en Dios tenemos la facilidad de exigirle muchas veces una respuesta, aun cuando reconocemos que Él calla a favor de nosotros y que hacer esto nos puede llevar a escuchar cosas que era mejor no saber. Pero así somos y fue justamente eso lo que hice aquella tarde al finalizar la eucaristía matutina. ¡Dios, ya no sé qué hacer, estoy desesperado! Tú, más que nadie conoce esta historia y lo que ha sido. Ya me cansé, ayúdame, permíteme que ella me dé una respuesta. Sea la que sea, pero que esta zozobra ya no esté más en mí. Recuerdo pronuncié en mi oración.

    Sin embargo, ni con el mayor de los entusiasmos, esperaba que en su inmensa sabiduría, Dios respondiera tan rápido. Cruzando la puerta del templo vibró el celular, una, dos, tres veces, apenas miré la pantalla no lo podía creer, era ella. Lo único que pude hacer fue mirar al cielo y decir ¡vaya que eres rápido!, contesté.

    No hubo ninguna necesidad de preguntar nada, los dos sabíamos que alguno tenía que cambiar de andén y seguir su camino intentando no mirar atrás, aunque en ocasiones puede ser más fácil permutar el alma y no el corazón.

    La llamada apenas duró un par de minutos, tal vez tres. Sus palabras y su voz dulces como siempre, aunque se notaba que no podía hablar mucho. Entonces, además de saludarme, me dijo: “tan solo quiero pedirte que revises tu correo, dejé algo para ti”, luego se despidió.

    Desafortunadamente, no tenía disponible un lugar para ver inmediatamente aquel mensaje que me intrigaba. Sin duda era la respuesta, aquella decisión que yo no había querido tomar y ella sí. Como loco busqué un ciber para ver su mensaje. Solicité de inmediato cualquier equipo y… vaya sorpresa me llevé al abrir el sobre digital: apenas estaban escritos unos pocos caracteres, era una dirección que me llevaba a un vídeo en la plataforma más popular del mundo.

    Al ver el título mi mente quedó en blanco, era mejor no pensar sin escuchar. El sonido de una guitarra dio inicio a la tonalidad, sin duda era música andina, su favorita. Busqué la letra de la canción, no quería perderme una letra de lo que en ese instante fue la respuesta más contundente que pude recibir. ¿Sonreí o lloré? ¿Alegría o melancolía?, ni siquiera hoy sé cuál es el sentimiento que me invadió en aquel momento…

    Juntar dos almas como las nuestras en un amor, es querer que un día la luna llena se acerque al sol.

  37. Hace cinco años llegó a casa lo que antes nunca hubiera imaginado. Apareció a la puerta, un sobre verde. Era la primera, de varias cartas que recibiría de Alba, una buena amiga. Para darle respuesta, acudí a la oficina de correos de mi pueblo y esperé de vuelta su contestación, que llegaría desde entonces una y otra vez y que la acompañarían en su trayecto por otros rincones de la América. Hoy la comunicación por correspondencia sigue siendo parte de nuestras vidas, yo me acostumbré a su letra chiquita y ella a mis dibujos maltrechos. A veces pienso que en el futuro, cuando ambas seamos viejas, juntaremos las cartas y reviviremos las historias que en ellas nos contamos una a otra, porque se volvieron tan fascinantes que hoy nos hace seguir esperando el correo.

    1. Está bien la narración, Mariana. Aunque sería mejor si conociéramos el contenido de una de esas cartas. Ahí estaría la «historia». Ojo con las frases demasiado largas que le quitan ritmo al relato. Felicitaciones!

      1. Bien, lo tomaré mucho en cuenta. Sí, ese es uno
        de mis problemas, no saber dónde parar, jaja
        Gracias!

  38. Una bolsa negra, arrugada y grande, dejada en cercanías de la puerta que da a la cocina ¿Tiene algo de interesante para una niña de diez años?. Sin duda, no. Tranquilamente podría estar integrando la categoría de contenedora de residuos.
    En ese momento, mi interés estaba centrado en pasar desapercibida frente a la visita de mi hermano mayor, y en seguir con el arte de fabricar tortas de barro.
    Sin embargo, para los hermanos mayores jamás pasamos desapercibidos cuando a materia de molestarnos se refiere. «Mamá, decíle que saque la basura». Y la orden se repicó cuán eco en las montañas.
    Dejando mi labor de mala gana, me dispuse a sacar la única bolsa que mis ojos divisaron a simple vista; la «bendita» bolsa negra, arrugada y grande del principio.
    Al acercarme, por uno de los agujeros observé algo de color rosa que llamó mi atención. Además, a esas alturas ya podía considerarse como algo sospechoso porque tanto mi madre como mi hermano me miraban con esa cara que ponen los adultos cunado esconden algo.
    Abrí la bolsa y allí me aguardaba una hermosa muñeca sonriente de cabellos de lana color marrón, con una tarjeta que decía: «Feliz día del niño. Te quiero mucho hermanita».

    Un abrazo para todxs, pewjakal (hasta pronto) es un saludo en mapuzugun, el idioma de nuestro pueblo Mapuche!!!

    1. Muy linda tu narración, Noelia. Emotiva, con sorpresa. Muy bonita. Tienes madera de narradora. Se ve que aprendiste de tus antepasados mapuches! Felicitaciones!

      1. Querido José, antes que nada saludarlo (mari mari lamgen-Hola Hermano), es un honor leer su respuesta. También quiero agradecerles por estos espacios de socialización del conocimiento!!! Aquí estamos, siempre predispuestos a seguir aprendiendo!! Un fuerte abrazo para usted y para lxs compañerxs!!

  39. Aun me acuerdo como si fuera hoy de aquel fatídico lunes 27 de noviembre del año 2006, día en el cual murió una de las pocas emisoras decentes e importantes de Colombia y de mi ciudad Medellín.
    Era lunes 27 de noviembres del año 2006, a pesar de haber salido a vacaciones me levante muy temprano para escuchar mi programa favorito de la radio Huevo Matutino, donde hablaban todos los integrantes de la gran revista humorística Zape Pelele. Al levantarme me dirigí a mi microcomponente y busque de una la emisora, esperando oír buena música y buenos chistes, pero cuál es mi sorpresa, al escuchar la asquerosa canción Dame más gasolina de Daddy Yankee, al mis oídos escuchar este insulto a la música, de una lance un grito de terror hp nooooooo puede ser que mierdas es esto, no lo podía creer, me pellizque a ver si estaba en una pesadilla, me tire de rodillas al piso cogiéndome la cabeza, mi mente aun no lo creía, tome mi teléfono móvil y llame a una amiga y le dije Sara tienes puesto Veracruz ella me contesto si y están poniendo asqueroso mugreton, le dije en vos entrecortada no puede ser este es el fin del mundo, esto es el apocalipsis, le dije que tenía hasta dolor de cabeza, colgué el teléfono y me dirigí hacia mi cuarto, me tumbe en la cama con mi ser hecho añicos.

    1. Muy bien la narración. Pero matas la sorpresa diciendo en la primera línea el resultado, el cierre de la emisora. Eso se guarda para el final.

  40. Esa noche de agosto recibí una llamada de mi papá desde el aeropuerto de Bogotá. Mi papá. Desde el aeropuerto. A la casa de mi novio. ¿Qué cosa tan importante tenía para decirme? Apenas 15 segundos duró la llamada. Colgó después de decirme que se estaba volviendo a Buenos Aires en ese mismo instante. Por unos minutos me quedé sentada con el teléfono en la mano, sola y en silencio. Efectivamente, tenía que ser él quien me contara la noticia. Desde dónde estuviera, a la hora que fuera.

    1. Querida Inés:
      Tu narración es tan buena como desconcertante. Porque uno espera saber algo de la noticia, qué pasó, pero dejas al lector colgado de la brocha. No seas tan supuesta! Escribe otra narración, anda.

  41. Cierto día regresaba de mi trabajo, y al llegar a casa encontré que mi pequeño hijo estaba quebrantado; con el conocimiento que otorgan los años mi madre, con quien compartíamos el hogar, colocaba paños de agua fría con alcohol, y cuanto remedio casero del cual tenía conocimiento, para bajar la fiebre.
    Ocurrió que se desprendió un fuerte aguacero, no tenía vehículo, el lugar donde podría tomar un taxi estaba distante y la fiebre nada que bajaba, ¿que hacía?, mi angustia acrecentaba a medida que transcurría el tiempo porque corría el riesgo de salir bajo ese aguacero inclemente, poniendo en mayor riesgo la salud de mi pequeño o de seguía esperando, cosa que también representaba un gran riesgo.
    Al final me decidí, cubrí a mi pequeño con sábanas y un cobertor de caucho y emprendí la búsqueda del transporte que llevaría a mi hijo al hospital, y corrí con la fortuna de encontrar, como enviada de DIOS, a una amiga que llegaba en su automóvil, accedió a llevarnos al hospital de niños, donde lo examinaron y decidieron hospitalizarlo por la gravedad de su estado, con el tiempo, después de lagrimas y dolor de ver a mi pequeño postrado, este se recuperó, gracias a DIOS primeramente y al cuidado de los médicos y hoy es un hombre fuerte y lleno de vida…

  42. Saludos a todos y todas.
    Interesantes todas las historias.

    Estando en una de esas tantas reuniones que solemos tener en en Fe y Alegría me llega un mensaje de texto ¡tenemos que hablar! el mensaje era nada menos que de mi esposa. A partir de allí la reunión, que había transcurrido tan amena y tan agradable, se convirtió en una tortura. El tiempo de espera para enterarme del significado de esa frase tan corta se volvió interminable ¿que me quizo decir con eso de «tenemos que hablar», porque no hay nada mejor que lo aborden a uno directamente.

    Toda la tarde mi pensamiento giró en torno a esa «insignificante» frase haciendo retrospección de todo lo acontecido con anterioridad ¿qué hice? ¿qué deje de hacer? pero nada, no pude identificar la causa de esa expresión, lo que aumenaba mi ansiedad.

    En eso estaba cuando recordé que había dejado el teléfono celuar en casa …

    En una próxima entrega les diré lo que provocó la frase ¡tenemos que hablar!

  43. Ese día del clásico del fútbol colombiano fui abordado por mi compañero de oficina con la siguiente frase:

    -Se puso la camiseta de hacer aseo?

    Yo respondí:

    -Si usted supiera la historia detrás de la esta prenda. Me la prestó mi hermano el día en que a mi hermano lo mataron por robarlo.

    Por su puesto que eso no sucedió. Pero desde entonces mi compañero no volvió hacer ese tipo de comentarios aparentemente inofensivos, y si lo hace de seguro lo piensa 8 veces antes.

  44. Las primera vez que vio su prueba de embarazo positiva las piernas le temblaban, se quedó media hora mirándola como esperando que despareciera, leyó una y otra vez el instructivo queriendo estar equivocada. Esa noche no durmió solo pensaba en las palabras que tendría que decir, las palabras que debía escuchar, la vida que debía asumir. El gritarlo a su mundo fue el paso más difícil, ahora eran ella y la nueva vida en su vientre, por días lloraba, y semanas reía pensando en como sería, imaginaba cada simple momento en el que un mamá la haría recordar que todo estaba bien. Pero aún que estaba lista, aunque no había nada de arrepentimiento, a los dos meses supo que no todo siempre sale a nuestro favor, aún ahora cierra los ojos y piensa en ese rostro que jamas vio, esas manos que no sostuvo, aún conserva un par de zapatitos sin usar, solo para cuando la vida este lista de darle una nueva oportunidad.

  45. Alguien te mira minuciosamente sientes un nerviosismo extraño, sientes que te miran y sin darte cuenta se te acerca esta persona misteriosa, con la mirada quiere darte un beso y sin resistirse Katy una jovencita de 15 años le da el beso primero que el hombre misterioso, al tomar contacto sus labios, sus cuerpos se estremecen, desde ese momento salieron casi todos los días de la semana, sin darse cuenta se fueron enamorando, después de un tiempo se casaron, hasta que el único problema era que ella no podía quedarse embarazada, su hogar se derrumba, la luz que existía en sus ojos se fue apagando, su esposo le abandono y ella con su fe hacia Dios fue refugiándose en la oración, hasta que un día de repente la casualidad de la vida, se encuentra con un niño en las calles era de clase baja no tenía padres y ella decide adoptarlo, fue el momento más feliz que tuvo encontrar a su verdadero hijo.

    1. Querida Consuelo: La historia es buena y está bien escrita. Tal vez abarca demasiado «tiempo», desde conocer al hombre hasta la adopción. Piensa en historias más breves, más anecdóticas, sin perder, claro, la emoción.

  46. Resucité, sin morir. Casi nadie resucita ya. No quedan Cristos, Lázaros, Osiris ni Orfeos que se levanten. Sin embargo, el lunes 19 de julio de 2010, algunos oficiales del Curso José Hilario López, egresado de la Escuela Militar de Cadetes en diciembre de 1974, testimoniaron una ‘reencarnación’. Yo había regresado, luego de que en diciembre de 2009, en la celebración de los 35 años de nuestro grado como subtenientes se había rendido un “tributo en honor y a la memoria de nuestro Comandante de Compañía, el señor Mayor Carlos Espinoza Arguello y de nuestros compañeros de curso fallecidos…”. Yo encabezaba la lista de 14 ‘jose-hilarios’ fallecidos.
    Supe muchos años después que se había intrigado sobre un supuesto ingreso mío al, ése sí desaparecido, M-19 y que hipotéticamente había sido dado de baja, nunca supe si en combate. Yo respiraba; la vida había superado la falacia, pero no completamente, porque estuve aislado de mis compañeros por casi 30 años. Claro está que, como dicen, partir es morir un poco, especialmente si es a Santander de Quilichao.
    Resucité, sin morir, precisamente cuando mi hija se graduó abogada. Quería también ser militar. Se me ocurrió buscar ‘palancas’ para ayudarle en su ilusión. Investigando qué hacían los ‘jose-hilarios’, descubrí que varios eran coroneles y generales de la República, y me dije: ¡imposible que alguien, sobre la faz de este planeta, pudiera tener mejores influencias para la sencilla pretensión de mi Dianita!
    Me tocó regresar al seno de la familia “José Hilario López”; formalmente, el día que hablé con el General Edgar Enrique Ceballos Mendoza, Director de la Escuela Superior de Guerra. Cuando conversamos por teléfono, sospecho que él pensó que hablaba con un cuerpo fantasma que había vuelto de la muerte al mundo sensorial físico, pues hacía pocos meses a Luna Geller se le había rendido un homenaje póstumo protocolario, con misa y todo, y un engendro de tal magnitud nunca habría enfrentado mi General, ni siquiera a larga distancia.
    El coronel Miguel A. Rico Zapata, coordinador general, por generación espontánea, del curso ‘José Hilario López’, fue el encargado para dilucidar el asunto y ponerse en contacto con el supuesto Luna Geller, pues Edgar había perdido el rumbo sobre el plano emocional-astral-espiritual frente a la posibilidad de una reencarnación o algo que en el momento no pudo explicarse.
    Terminamos un mes después, luego de unos pertinentes “buchannas” con el grupo que certificaría “el milagro”, el re-ingreso feliz.
    Resucité, sin morir, adquirí conciencia de que me comporté de forma egoísta con ellos. Los abandoné por tantos años creyendo, equivocado, que uno podía cambiar su formación para adaptarse a nuevas condiciones, por ejemplo en el servicio de civil o en la política, o creyendo que el periodismo tenía que ser independiente de todo sentimiento humano y noble. Estuve equivocado.

  47. Era una mañana, y yo tenia 7 años, me encontraba en casa de mi abuela eran esos tiempos en los cuales yo deseaba una bicicleta. De repente llega mi padre con una gran bicicleta roja que yo no podía creerlo después de haberla añorado tanto.

  48. Una tarde me encontraba con mi esposa en un centro comercial, fuimos distraernos un poco de los inconvenientes que teníamos en el hogar, en un momento no logramos cumplir el ideal de aquella salida, pues se dio el tema de unos artículos entre ellos comida, los cuales no habíamos podido comprar debido a la escases económica que teníamos en ese entonces. yo cerré mis ojos cansado de la situación y ore a Dios mentalmente que me ayudara a solucionar ese problema; en ese preciso momento me paso por la mente como si alguien me lo dijera «revisa tu tarjeta débito, tal ves allí tengas un dinero» no vacile y decidí revisar mis fondos por la pagina web del banco al cual pertenecía aquella tarjeta desde mi celular encontrándome con la sorpresa que tenia un saldo importante con el cual solucionar el inconveniente, saldo con el cual yo no contaba. sin darme cuenta ni tener la mas mínima sospecha el banco me había regresado unas cuotas de un préstamo el cual yo había re financiado.

    1. Querido Miguel: Tu relato está bien, pero recuerda esas situaciones de «El Secreto» que rozan lo mágico (aunque hayan ocurrido).

  49. Cuando niño, mis padres no tuvieron un buen pasar económico, y en ese tiempo, mi abuelo materno se hizo cargo de mi – aunque él también andaba con lo justo – supo cuidarme y con lo poco que tenía supo hacer de mi niñez lo más feliz de mi vida. Don Julio, era placero, el encargado de la limpieza y mantenimiento de la Plaza principal de la ciudad, siempre me llevaba a su trabajo y de paso le ayudaba, no sé en que ayudaba pero me sentía feliz en esa plaza que en mi imaginario él era dueño.
    Una Tarde, faltando poco unos minutos para salir de turno de trabajo, comenzó una feroz tormenta con rayos y truenos. Del cielo caían baldazos de agua interminablemente, se hacía muy tarde y debíamos volver a pie. Como siempre, yo solo de remera, pantalón y zapatillas, que más que zapatillas parecían un colador por la cantidad de agujeros en su base. Nunca vi algo tan atroz, mi abuelo notó el miedo que sentía – él también estaba asustado pero trataba de no demostrarlo – lo único que tenía para cubrirnos era una amplia capa negra con capucha estilo militar y antes de salir me subió en sus hombros y salimos tapados bajo la tempestad.
    Las calles parecían ríos, la cantidad de agua era tal que no se podía cruzar, pero mi abuelo lo podía todo, cruzamos y al llegar a la vereda nos topamos con una panadería, entramos rápidamente y mi abuelo con pocos pesos que tenía en el bolsillo compró tres bizcochos- dos para mí y uno para él- y salimos de nuevo.
    Iba feliz en los hombros de mi Abuelo y debajo de la capa donde podía ver a través de los ojales ese enojo tan bravo de la naturaleza.
    Llegamos a casa, no imaginan como estábamos de mojados, mi abuelo prendió el fuego del bracero para poner la pava y hacer mate cocido… lo miré mientras comía el bizcocho, allí estaba “mi Abuelo Don Julio Humberto”…

  50. Hace dos años, el día de mi cumpleaños quise hacer algo distinto. Quería volar. Por eso decidí viajar hasta el Cerro San Javier en Tucumán, provincia del norte Argentino. Allí viví una de las experiencias más hermosas de mi vida: Volé en parapente! Fue increíble, hay algo que me quedó muy grabado y fue el viento en mi rostro, cuando descendí y ya estaba en tierra aún conservaba el viento en mi piel, su sensación maravillosa. Creo que sería una buena historia para un Storytelling. Vincularía la idea de volar, de libertad con la experiencia de lanzarse en parapente! ¿Será buena Ingnacio?
    Abrazo desde Córdoba, Argentina!

    1. Más o menos, Florencia. Para ti fue una experiencia maravillosa. Pero para quienes no la vivimos… echamos de menos una sorpresa. No es una historia, sino una «estampa» linda que viviste. Pero sin argumento.

  51. Es el único Padre al que le he besado la mano. Solo lo hice una vez. Recuerdo que mi madre me llevaba de la mano para ir a darles la comida a los hombres que trabajaban la milpa hacia la parte donde serpentea el río. Él apareció en el camino: mi madre le saludó en nuestra lengua zapoteca y le tomó la mano para besarla en señal de reverencia. Yo imité los gestos de ella… Recordarlo me llena de emoción ahora que ha muerto el Padre Pablo Merne; n hombre que ha marcado mi vida, con quien cultivé una amistad extraordinaria. Nació en Irlanda pero llegó a vivir en Yagavila al calor de la Teología de la Liberación, organizó a las comunidades, creó cooperativas para la comercialización del café y otros productos, trabajó con la medicina tradicional del lugar y aprendió a hablar (casi a la perfección) nuestro idioma. Al grado de escribir libros de gramática y vocabularios en Zapoteco. Gracias Padre Pablo Merne por enseñarnos a vivir con dignidad.

    1. Querido Raymundo: No es exactamente un storytelling (es un resumen de la vida del padre Pablo) pero resulta muy interesante. Felicitaciones!

  52. Recordar es…”Viene la pipa”, eran las palabras que acompañadas de gritos, amedrantaba la vida de Juanchito: LUCHO, aquel gran amigo y vecino de la familia, era el artista de estas palabras, su madre, tenía para la época, 1966, una tienda de barrio, donde se podía comprar artículos primarios de la canasta familiar, como era el pan de bola, la mestiza, el rollo, la leche de botella, los huevos, el arroz; en fin estaba a la mano para comprar, frente a la casa de la familia de Juanchito. Bueno y si podría retomar la frase de Lucho: “Viene la pipa”, y repetía viene la pipa.. y dele gritaba en la calle… Juancho viene la pipa… y Juancho paga escondederos; pues imaginasen, una tarde…pero que será lo de la pipa, mire la pipa era un barril de madera, parecido al barril donde guardaban o almacenaban el pan, en esa época, parecido al recipiente donde almacenaban el vino; con la diferencia que la tapa era movible…una tarde…quién traía la pipa?; pues la traía un carro tipo furgón cabinado y metálico…esa tarde parece ser que la ruta de la distribución del pan adelantó el horario de entrega del pan a la tienda de doña Rosa…y segura que Juanchito estaba en la calle…en ese momento no apareció el Lucho, ni su grito abominable, pero el furgón que contenía el pan apareció de forma sorpresiva, y Juanchito gritaba uyy juem…me van a echar a la pipa esos #%&$,, las lágrimas afloraron aún más , cuando al querer abrir la puerta la casa, no pudo, un hermano que lo apodaban pastora, le había pasado cerrojo a la puerta. Tremendo, lío que estaba metido Juancho, las amenazas de que lo echarían a la pipa, se hacían realidad, gritaba, lloraba y golpeaba la puerta, pero no valieron las lágrimas, ni la angustia de este pequeño niño, los mayorcitos se reían, Lucho se carcajeaba, los hermanos mayores se alegraban, y lo más duro es que Juanchito en sus calzones se meaba. Para estos tiempos se podría decir que esto es “Acoso familiar y vecinal”

    1. Muy gracioso tu relato, Edmundo. Más que el argumento, lo mejor es la descripción que haces de la pipa y el Juanchito. Una estampa popular muy sugestiva. Felicitaciones!

  53. Quito-Ecuador/ 26 de marzo de 2015
    El día que nació mi hijo, fue el mejor día de mi vida. Durante 9 meses soñé con su mirada, con un rostro sonriente, y una voz no definida que pudiera decir mamá…
    Y el día que nación mi mundo cambión, cuando lo vi por primera vez y esperaba escuhar su llanto, pero éste no llegó. Sin emabrgo, entre el malestar, la angustia, una mezcla de alegría tristeza confundidas, solo esperaba tomarlo entre mis brazos y besarlo, pero para eso tuve que esperar dos o tres días más porque nació con un problema de asfixia..que al final significó unirme a él de inmediato, con más amor del normal quizá, pero siempre con una profunda e infinita fe en Dios, quien al final disipó mi dolor y me entregó un hermoso y maravilloso niño con ojos encantadores, y una sonrisa única, mágica, sobrenatural que me hizo convertir realmente en mamá¡¡¡

  54. Reía tan fuerte, las vueltas de la silla voladora del juego mecánico a la que había subido eran cada vez más intensas… MáS y más. Entonces ya no me hacía mucha gracia, ya no podía notar imágenes, sólo manchas, oh no me estoy mareando!!! y ahora tengo nauseas, es más fuerte que yo…. Entonces desperté y con apoyo, logré llegar al baño a tiempo para vaciar el estómago… Me senté al lado del inodoro más tranquila. Fue sólo un sueño… ufff. Qué alivio!!!, pero y las nauseas y los vómitos???. A propósito no estaré embarazada???… Miré el calendario y sí. Me siento la mujer más importante del mundo… Seré mamá.

  55. Talvez esa tarde cuando un amigo y yo nos dimos cuenta todo lo que haciamos para poder hablar en la radio, caminábamos un extenso camino solitario y tambien peligroso al mismo tiempo, para poder llegar a la emisora todas las tardes y hacer el programa que habiamos creado en nuestro poco conocimiento pero con tantas ganas y esmero que creiamos que iba a ser el mejor de todas las emisoras y que tendriamos miles de oyentes, talvez no fue asi como sucedio, pero asi fueran 10 o 20, cuando esas personas te decian felicidades amigos lo hacen muy bien, pareciera que tendriamos millones de radioescuchas, alli en ese momento nos dimos cuenta que no importa lo que camines sino la felicidad que da al final del camino.

  56. Algo que jamás debió pasar…
    Tenia entre 4 y 5 años, la menor de tres hermanos, vivía con ellos, mi madre y mi padrastro. Y un día en la mañana mis hermanos se van a la escuela, mi mamá decide ir a trabajar sin mí, yo no me quería quedar ¡lloré!¡lloré! y ¡lloré! pensé que algo me pasaría aún estando con mi padrastro; y en efecto
    -no me equivoqué- Eran como las 10.00am estaba jugando, cuando éste señor me llama para darme una golosina, fui como toda niña inocente por el dulce, cuando de pronto: ¡Suaz! Me agarró por uno de mis brasitos, apretandolo muy fuerte, me lanzó contra la cama, y me quitó la ropa, No sabía lo que él me haría, estaba muy asustada, lloraba mucho, pero él sacó una correa y me amenazó de que si seguía llorando me pegaría y que cuando llegaran mis hermanitos también les pegaría a ellos… Luego se acostó encima de mí y pasó algo que me marcaría para toda la vida…
    Ya han pasado 25 años desde aquella tragedia, y lo que me queda es dejar este mensaje a todas las madres: Jamas dejes solos(as) a tus hijos(as), menos con una persona que ni siquiera conocen bien y mucho peor que ni siquiera familia sea.
    ¡Que el amor por los hijos prevalezca!…

    1. Qué terrible la experiencia que cuentas, Thania. Terrible. A estos violadores habría que meterlos de por vida en la cárcel. Mejor, en un zoológico (con el perdón de los animales) para que otros varones los vieran y los despreciaran. Qué horror. Agradezco tu sinceridad. Espero que otras madres te lean y aprendan. Mis mejores deseos.

      1. Gracias. Pienso al igual que usted que los Gobiernos deberían radicalizar la Ley en cuanto al castigo que ellos realmente merecen. Mi mensaje a las madres es que donde los hogares estemos pendientes de nuestros hijos e hijas.

  57. cuando eras mas pequeño de unos 10 mas o menos, me encantaba cuando llegaba, diciembre en especial, porque se reunías toda la familia, la casa se llenaba, no había espacio y eso que la casa era grandes, amanecíamos todos allí hasta el otro 1 de enero, y hacia el tradicional sancho o frijoles pero en leña. era el momento de reencontrarnos todo en un solo sentimiento el amor y calor y de familia, no se faltaba así se estuviera enfermo como me toco en una ocasión. Me da pesar porque esa tradición se ha perdido y hora esa reunión y celebración se hace por familia, aunque el lazo entre la familia no se ha perdido. familia González, Lopéz, Ortis

  58. Llovía torrencialmente en el pacífico sur costarricense. Me fui a la cama con la preocupación que las noticias fatalistas de la televisión me causaron esa noche del 21 de octubre de 1988. Con solo 12 años me dormí pensando en lo mal que podrían estar pasándola mis compatriotas en la costa caribe por la llegada de aquel violento huracán. No recuerdo en qué momento pasó de ser una pesadilla a ser una realidad. El sonido de los vehículos de emergencia que estaban en mis sueños, ahora eran más fuertes, mientras despertaba sobresaltado. En medio de la noche, el huracán cambió de rumbo y ahora cambiaba para siempre la historia de mi pueblo, con más de 20 familias destrozadas por la pérdida de seres queridos. Después de 26 años, cada octubre, cada aguacero torrencial, me moja la ropa y me traspasa el corazón. Después de 26 años, algunas familias dejaron de buscar sus familiares río abajo… ahora solo buscan un consuelo.

  59. En mi familia no es común celebrar los cumpleaños con fiestas, generalmente esas fechas transcurren con abrazos, cumplidos y si estás de suerte compartir algún almuerzo o cena… pero a mis 9 años la cosa fue diferente, mi papá que usualmente estaba lejos por razones de trabajo, decidió pasarse todo el día conmigo.

    Un día de paseos, visita a mis tías, los respectivos helados, golosinas, en fin; para un niño de 9 años el paraíso en la tierra!…

    La experiencia curiosa ocurrió cuando al anochecer regresamos a la casa y al llegar la encontramos totalmente a oscuras y en silencio… no puedo describir cómo el corazón empezó a latir tan fuerte que todavía, a pesar de los años, se me eriza la piel y se acelera la respiración.

    Para colmo, mi papá le agregó misterio, puso una cara de tragedia que ni el actor más galardonado podría imitar y con una voz ronca me dijo que corriera adentro para ver que le pasaba a mi mamá…

    Por supuesto! Entré corriendo y gritando llamando a mi madre con agitación y… ¡sorpresa! se encendieron las luces, y todos mis compañeros de clases y amigos del vecindario empezaron a cantar el –cumpleaños feliz-…

    Demás está decirles que esa experiencia no se repitió, pero a decir verdad, no hizo falta… vivir esa emoción, sólo es posible una vez…

    1. Richard, qué linda tu historia. Emociona al leerla. Imagino lo que significó para ti. Esa historia con unos cuantos efectos y la música de cumpleaños está lista para la radio.
      Felictaciones!

  60. Luego de celebrar el cumpleaños de un compañero de trabajo, médico de profesión, con otros dos médicos y justo después de despedirse sintió algo que le atravesaba el antebrazo izquierdo y de inmediato algo caliente que le caía por el mismo costado.

    Fue cuando se levantó la chaqueta y miró como la sangre salía de su cuerpo. Alcanzó a llamar a sus compañeros de celebración y cayó al piso.

    Se miró haciendo un recorrido por un lugar hermoso y sintió una tranquilidad infinita y pensó que moría sin ningún sufrimiento, pensando en su madre, sus hermanos y sus seres queridos.

    De esta sensación despertó en medio de un fuerte dolor en el tórax y en el abdomen y de los gritos de sus compañeros del hospital y en ese instante fue consciente que una bala perdida lo había alcanzado.

    Lo demás fue cuestión de tiempo en el hospital de Pasto y después de dos semanas en una clínica de Cali en donde le extrajeron la bala, que milagrosamente no le quitó la vida o lo hubiera dejado parapléjico para el resto de sus días.

    1. Querido Miguel:
      Estupenda tu historia. Lo que más me gusta es que tiene sorpresa. Uno no sabe hasta el final que fue una bala perdida. Felicitaciones!

  61. En eso de ser mamá y tratar de transmitir valores importantes como el de la humildad y la solidaridad a mi hijo que en ese entonces tenías 3 años, decidimos junto con mi familia en una navidad recolectar regalos para niños de una casa hogar de niños víctimas de la violencia intrafamiliar. Mi hijo feliz de ir al encuentro con otros nos ayudó con sus pequeñas manitas a envolver los regalos y siempre preguntaba y cuál es el mío mamá, una pregunta que repitió a lo largo del camino que nos llevaba a la Guaira en la costa venezolana. Aquel lugar olía a vida, olía a una mezcla de alegría y sopresa a temorosa gratitud revuelta entre niños de muchas edades, grandes, chicos, tantos niños algunos tan iguales en edad a mi hijo y tan distintos en experiencia. Recuerdo que llevamos regalos sencillos y algunas comidas para compartir con todos estos niños. Al verlos tan llenos de emoción frente a la sorpresa de más que lo inesperado de lo desconocido pues para ellos recibir no estaba en su lista aprendida de vida, mi hijo de 3 años repartía por doquier pelotas, raquetas, muñecas y ellos los niños no tan niños expectantes preguntaban si había regalos para todos o había que compartir, para ellos no había ningún problema en aquello de compartir, de convivir. Recuerdo había comprado una pelota para mi hijo que al final el dejo a un niño de su edad pero que había vivido más años que èl. La pelota rodó entre todos, y nosotros aprendimos el valor de convivir con poco.

  62. HISTORIAS DE MUJERES .

    El llanto de mi ángel atravesó hoy mi corazón y me dejo nuevamente atrapada entre mis angustias y anhelos. “Quiero estar contigo, quiero que estés a mi lado mami”. Palabras que martillan mi mente e inundan mis ojos.
    Me pregunto hasta cuando podré soportar esta lejanía y no tengo respuesta al tiempo sin tiempo…
    Quisiera cerrar los ojos y poder abrirlos a tu lado mi sol; yo también te extraño mi pedacito de cielo. En tu mente de niña no caben las razones para aceptar la distancia y entiendo tu dolor y soledad que es tan grande como el mío.
    Pero sé también, que a tu corta edad sabes distinguir que la vida tiene sacrificios que son necesarios para sobrevivir y que en momentos como estos nuestro espíritu se fortalece y nos hacemos más grandes.
    Muy pronto estaremos juntas de nuevo mi niña y volveremos a cantar, a reír y a soñar con un futuro mejor para las dos.

  63. Una tarde presurosa me iba a una reunión de trabajo sobre evaluación de nuestra práctica profesional, como iba muy apurada, un anciano se me acercó y pidió limosna, lo vi muy necesitado y tenía toda la intención de hacerlo; sin embargo solo tenía billetes grandes y debía cambiarlos, pero al no tener tiempo no le di nada. En la reunión un disertador religioso hablaba sobre la caridad y señaló que cuando se nos aparezca una persona niño o anciano con visible necesidad ese era Jesús y que deberíamos atenderlo; rápidamente vino a mi mente el anciano que me abordó momentos antes y me sentí muy mal, ahora tengo mucho más cuidado.

  64. Hice un comentario antes de iniciar el curso porque lo leído de la compañera MONTERO OLMOS, que explica sobre las escuelas de FE y ALEGRIA me evocó una historia muy linda que conozco, la compartí en el lugar que le corresponde a José Ignacio López Vigil nuestro tutor.

  65. Comparto con ustedes, un texto de una de las egresadas de la Institución donde laboro.

    El colegio..
    Creíamos que graduarnos era lo mejor, todos teníamos un desespero increíble por estar en grado once.
    Queríamos salir de allí por que no queríamos que nos molestaran por el peinado, el uniforme, las uñas, el color del cabello, los ganchos de colores y hasta los maquillajes de las que creían ser «niñas grandes». Corríamos como locos, éramos libres, éramos reyes del recreo! Mis compañeros eran los mas grandes futbolistas, eran los que llegaban cansados, sudados y llenos de tierra a las clases, por que para ellos el recreo pasaba a ser uno de sus eventos mas esperados y el patio se transformaba en un estadio olímpico en donde todos eran profesionales de fútbol y vivían mundiales, finales, partidos amistosos y todo esto en 20 minutos,. Qué mundo maravilloso aquel!
    Yo me sentía una escritora cada vez que nos enviaban a hacer ensayos, trabajos. Soñaba entre líneas, presumía de querer ser abogada cuando fuese mayor y que cambiaría el mundo con una idea que ahora veo descabellada de ser presidenta.Mis amigos en sus maletas llevaban sueños igual que yo, cargaban además de cuadernos, esperanzas.
    Regresabamos juntos. Camino a casa y en cada esquina alguien se quedaba, al final quedaba solo yo. Casi igual que ahora, haciendo mi propio camino recordándolos a cada paso y agradeciendo por cada una de las cosas que viví a su lado.
    Siguiendo con mis divagaciones, me encantaba escaparme en horas de clase a la biblioteca y sacar un libro para llevármelo a casa en secreto, tenia una lista de cuantos me había leído que para este tiempo ya va bastante larga.
    Había alguien que siempre nos miraba, nos jalaba las orejas y un día hasta la hicimos llorar. Que momentos esos! Ella se aguantó de todo, nos enseñó de todo, aprendí por fin a hacer la «b» cursiva, aprendí a ser mejor persona, ahora me encanta andar de cabello suelto, sonreír y anhelar que vuelvan esos días. No le cambiaría nada volvería a caerme en el pasillo como aquel día y hasta a disfrazarme de hombre y aventurar en la vida de Pedro de Heredia, el fundador de Cartagena.
    Compartir con ellos, con ellas, con los grandes y los pequeños!
    Comprar merienda y compartirles a todos. Consolarlas cuando los amoríos fallaban, discutir aquel día con ese profesor y hasta nivelar matemáticas en once.
    En la U, nada es igual, nadie corre a no ser que se aproxime la hora de un parcial y vaya retardado, ya nadie juega algo que no sea cartas o dominós, junto con cerveza y cigarros.
    Ya no hay amores de cartitas y poemas, y mucho menos profesores que parezcan tus padres; ni recreos que fuesen utópicos. La «libertad de expresión» abunda. ¡Todos son grandes!.
    Sigo reviviendo cada día en el colegio, cada cosa que me ayudo a forjar la persona que soy hoy y solo se me ocurre decir GRACIAS!
    Fue una maravilla ser niño y más crecer de mano de todos Uds. y sobre todo de mano de ella mi maestra!

    1. Un lindo comentario, hermoso relato de esta niña que recuerda con tanta emoción su años escolares. Puliendo un poco, saldría un bello storytelling.
      Qué pena que en el cierr diga «Fue una maravilla ser niño…» Todavía no nos acostumbramos al lenguaje inclusivo, femenino.
      Felicitaciones!

  66. Lo primero que uno aprende cuando es padre por primera vez es el valor del sacrificio. Y te das cuenta que es un sacrificio que te da alegría. Yo lo viví cuando fui madre a mis 24 años. Quizás en muchos momentos no estaba acostumbrada a pedir algo para mí pero el ver que mi hijo necesitaba algo tan básico como un pañal, me hizo dar el primer paso sin miedo al que dirán.
    Estaba en ese frio hospital y nadie tenía al menos la cortesía de decirme que hacer. Mi hijo lloraba y las enfermeras pasaban de largo.
    Una de ellas ante mi pedido me miró y me dijo:
    «Que tu marido te traiga los pañales, aquí nadie regala»
    Yo me quedé mas helada que ese hospital ante su respuesta. De pronto, otra mujer, madre por tercera vez, que estaba en el mismo pabellón de madres que pasamos necesariamente por la mal llamada «cesárea que no duele» me llamó con ternura y me dijo:
    «Ven, toma , te regalo un pañal, cámbialo, pobre debe estar fastidiado con ese pañal sucio»
    Yo le agradecí. «Señora, mil gracias» y se me salieron las lágrimas mientras le cambiaba su primer pañal a mi bebé».

    1. Tu relato es muy bueno, emotivo. Lo único que te sugiero es que no saques la conclusión al principio del mismo. Todo esto sobra (o, al menos, déjalo para el final):

      Lo primero que uno aprende cuando es padre por primera vez es el valor del sacrificio. Y te das cuenta que es un sacrificio que te da alegría. Yo lo viví cuando fui madre a mis 24 años. Quizás en muchos momentos no estaba acostumbrada a pedir algo para mí pero el ver que mi hijo necesitaba algo tan básico como un pañal, me hizo dar el primer paso sin miedo al que dirán.

  67. Como es normal o así lo creo que en mi niñez fue así, toda historia fantastica se cuenta a las luz de una vela, en aquel tiempo la energía no era algo con lo que se podia contar a menudo, pero sí con la unión de la familia alrededor de una fogata o de una mesa a contar historias o cantarle a la luna llena que conteplabamos con mi hermano hasta altas horas de la noche donde contabamos satelites y estrellas fugaces y en nuestra inocencia pensando que habra mas alla de lo que conociamos de nuestro pueblo.

    1. Lindo el escenario que cuentas para desarrollar, a la luz de la vela o en una noche estrellada, un relato emocionante. ¡Anímate a escribirlo!

  68. Tenía 7 años cuando llegue al Barrio unión en Petare, recuerdo la entrada de aquella escuela llena de tierra, iba de la mano de mi mamá el director nos recibió y dijo: Buenas Sra. tome asiento en que le puedo ayudar, mi mami respondió: estamos recién llegados al Barrio y me recomendaron este colegio para mi hija ¿Habrá un cupo para ella?, el director respondió : si, claro pero deben colaborar, mi mamá de inmediato dijo ¡que hay que hacer!, el director dijo: ¿Qué sabe hacer su esposo? es obrero pues dígale que venga este fin de semana todos los padres y madres los fines de semana ayudaran a terminar de construir el aula donde sus hijos tendrán un puesto… a partir de ese momento cada fin de semana durante un mes papá batía la mezcla de cemento, pegaba bloques, cargaba arena y mi mami con otras madres se ocupaban del agua y la comida, allí me encontré con mis mejores amigos, con los que me formé y crecí, allí se sembró la semilla de lo que hoy soy como persona y profesional, aprendí que los sueños no se acaban, que hay oportunidad para la esperanza, que la clave del amor al prójimo está en el servicio que orgullo formar parte del corazón del Barrio Unión lugar donde se pintaron tres niños tomados de las manos donde se pinto Fe y Alegría…en este 2015 ya son 60 años de historia y sigo trabajando por el futuro…en Radio Fe y Alegría.

    1. Qué hermoso tu relato, Nancy. Eres una estupenda «storyteller». Tu historia es testimonial, emotiva, motivadora. Felicidades.

    2. Hablando del milagro de «FEY ALEGRIA» para la educación y sobre todo para los niños vulnerables a factores de riesgo, en un distrito de Lima -capital de Perú- existe un modelo de Radio Fe y Alegría, adaptado por un gran educador «Padre Chiqui», quién con un grupo de jóvenes sacó adelante una escuela para jóvenes que se dedicaban a la delincuencia y pandillaje o adultos que por diversos problemas sobre todo económicos habían abandonado la escuela. En la actualidad han corrido manantiales frescos de promociones con esperanzas por un mejor futuro y aún subsisten los problemas y obstáculos; sin embargo bajo el liderazgo de chiqui, sus colaboradores siguen adelante, si el mundo estuviera rodeado de gente así, otro sería nuestro destino.

  69. Era una noche fría, casi podía sentir la nieve. En casa solamente se escuchaban los sonidos de la noche, mi corazón palpitaba acelerado mientras Paul intentaba escapar….de pronto un fuerte sonido en el zinc hizo que se me cayera el libro y me diera cuenta de que era muy tarde para seguir leyendo a Stephen King.

    …..jajaja esto aún lo recuerdo y me cusa gracia pues en algunas zonas Nicaragua hace mucho frío, pero nieve, jamás y yo estaba tan concentrada en el libro (Misery)que podía sentir lo que pasaba…

    1. Me gusta tu relato, Helen. Y tiene una sorpresa para quienes conocen el libro de S.King. (Sí, no puedo ni imaginar nieve en Nica!). Felicitaciones.

  70. Usualmente me pasa que mentalmente me sincronizo con mi esposo, y en varias oportunidades he podido saber lo que esta pesando con solo verlo

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