Videoconferencia del curso Derecho Autoral

Ayer transmitimos la Videoconferencia del Curso sobre Derecho Autoral, Cultura Libre y Radios Comunitarias. Si no pudiste asistir o no estás en el curso pero te interesa el tema, te recomendamos verla.
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Capítulo 2 – El registro y las licencias de publicación: plagio vs copia

En el capítulo anterior se describió la diferencia entre los derechos morales y los derechos patrimoniales. Estamos totalmente de acuerdo con que una escritora o un radialistas exija que se reconozca su autoría de un libro o una radionovela. Si alguien se apropia de lo escrito o creado por otra persona y dice que lo produjo él, está cometiendo un plagio.

El plagio afecta a los derechos morales.

Pero si alguien copia un libro, pongamos por caso que hace fotocopias, no está apropiándose del contenido, sólo hace una copia del texto.

La copia afecta a los derechos patrimoniales, ya que se supone que se dejan de percibir ingresos por la compra de un libro cada vez que éste se fotocopia (lucro cesante le dicen a esto quienes saben de leyes).

Aunque esta afirmación no es del todo cierta, ya que no todo el que fotocopia un libro lo compraría en caso de no poderlo fotocopiar, sobre todo, por el elevado precio que tienen los libros originales.

Quienes crean una obra literaria o artística tienen todo el derecho a decidir qué hacer con sus derechos y defender tanto los patrimoniales como los morales. Para ello tiene dos herramientas: el registro y las licencias.

Supongamos que heredas una casa. Lo primero que haces es registrarla en la Oficina de la Propiedad. Pero luego, como la casa es tuya, tú decides qué hacer con ella. Una opción es habitarla sin permitir que nadie más viva allí. Estás en todo tu derecho. Pero si la casa tiene varias habitaciones siempre puedes abrir las puertas para que otras personas la ocupen. También puedes elegir si les cobras alquiler o si dejas que vivan gratis. Incluso puedes permitir que decoren de nuevo el cuarto donde van a vivir y lo mantengas así para que esas mejoras las disfruten quienes vivan después.

Con las obras culturales sucede algo similar. Cuando produces un libro o una canción puedes ir a la Oficina de Propiedad Intelectual de tu país y registrarla. Así, en el supuesto caso de que alguien la plagie, es decir, se apropie de ella y diga que la compuso o redactó, tendrás una prueba de que no fue así, por si quieres demandarlo. Esto es el registro.

En cambio, la licencia son los permisos que concedes para que la gente use tu obra. Como tú eres quien tiene los derechos de tu radionovela o de tu libro, tú eliges qué tipo de licencia usar para distribuirlo. Por ejemplo, puedes no permitir que copien o difundan tu obra, sería una licencia copyright. O, por el contrario, puedes “abrir tu casa” para que la gente use tu canción, tu libro, tus noticias o tus radionovelas usando una licencia libre.

Para compartir abiertamente tus derechos autorales tienes varias opciones. La primera es cederlos completamente, sin condiciones. Esto es lo que se conoce como Dominio Público.

Otra opción es usar “licencias libres”, es decir, permitir de antemano que las personas copien, distribuyan y difundan públicamente tu trabajo bajo las condiciones que como autor o autora indiques. Las licencias libres más conocidas son las Creative Commons y las Licencias entre Pares y de ellas hablaremos en el capítulo cuatro.

Resumiendo:

· Produces una radionovela y quieres protegerte de que algún día alguien la plagie, es decir, quieres evitar que alguien diga que esa radionovela la produjo él.

→ Lo que debes hacer es registrala en la Oficina de Propiedad Intelectual de tu país.

Un detalle. Es importante remarcar que en el mimos momento de terminar de componer una canción, escribir un libro o producir una radionovela esa obra ya está protegida por los derechos de autor sin necesidad de registrarla. Si algún día alguien la plagia, tendrías que poder demostrar ante un juez que eres el autor o autora. Para facilitar esa demostración existen los registros de propiedad intelectual. Llevas una copia de la obra producida y queda constancia de tu autoría. Así, en caso de futuros litigios por la propiedad de la obra siempre tendrás el registro para demostrarlo. Pero, como dijimos, aún sin tener ese registro oficial, la obra está protegida.

· Produces una radionovela y quienes permitir que las radios de América Latina la copien y distribuyan en CD a su audiencia, la traduzcan a su lengua originaria y la difundan por su radio, pero citando siempre quién la produjo y no lucrando con ello.

→ Lo que debes hacer es usar una licencia libre. Para eso sólo tienes que indicar que lo pueden hacer y en qué condiciones (ya veremos cómo), pero no es necesario hacerlo en ninguna institución.

Un detalle. Al igual que las obras nacen protegidas frente al plagio aún sin necesidad de ser registradas, también todas las creaciones culturales nacen con un copyright. Es decir, no puedes usarlas, difundirlas o copiarlas. Si alguna canción, foto o radionovela no expresa que tiene otro tipo de licencia, por defecto, siempre tiene copyright. Por ello es necesario que si quieres permitir que se copie y difunda debes indicarlo y colocarle una licencia libre.

¿Y puedo licenciar una radionovela con una licencia libre y evitar que “me la roben”?

Si con la palabra “robo” te refieres a que te la plagien, por supuesto. Cualquier creación cultura, artística o educativa que produzcas la puedes registrar. Es un trámite sencillo que suele conllevar el pago de una tasa. Eso te permitirá que si alguien te la “roba”, es decir, se apropia de ella diciendo que la produjo, tengas una forma de defenderte. Pero una vez que está registrada, puedes ponerle una licencia libre y otorgar permisos de difusión y copia, por ejemplo.

¿Dónde registro el nombre de mi programa?

En las mismas oficinas de registro de propiedad intelectual de tu país. Pero un nombre de programa no se registra bajo los derechos de autor, sino bajo las marcas.

Otra pregunta que las radios se hacen con mucha frecuencia respecto a los derechos autorales es referente a la música que transmiten: ¿debo pagar por la música que uso? Conozcamos la respuesta en el siguiente capítulo una vez que termines la tarea.


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En la parte de comentarios que tienes al final de esta página responde a esta pregunta: ¿para las noticias de mi blog puedo usar cualquier fotografía que encuentre en Internet? Dinos qué opinas. Hablaremos sobre ello el miércoles 23 de mayo durante la videoconferencia.


 

Capítulo 4 – Cultura libre: licencias copyleft

Las barreras impuestas a las ideas y al conocimiento han sido creadas artificialmente. Los bienes materiales, como una casa o una manzana, no se pueden comparar con los bienes intelectuales, como un libro o una canción. Compartir las ideas propias no significa perderlas. La famosa comparación entre manzanas e ideas, atribuida al premio nobel de literatura, el irlandés George Bernard Shaw, lo ejemplifica perfectamente:

“Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas.”

El movimiento de cultura libre aboga, precisamente, por eso, por compartir, por democratizar el conocimiento en un entorno de respeto por los derechos de autor.

En este modelo las autoras y autores son quienes deciden qué quieren compartir y cómo. Permiten, por ejemplo, que la gente se baje de Internet sus canciones porque saben que se harán conocidos y la gente irá a sus conciertos. O dejan que otros traduzcan libremente sus libros a otros idiomas porque así los podrán leer en otros países.

La Cultura Libre entiende que la ciudadanía debe ejercer su derecho de acceder a la cultura y a la educación, sin que esto perjudique a los autores y a las industrias culturales.

Esto no significa legitimar la llamada “piratería”, es decir, copias ilegales de programas o usos no autorizados de obras literarias, artísticas o intelectuales. Por el contrario, este derecho de acceso se facilita estableciendo entornos abiertos de creación, difusión y distribución de la cultura y el conocimiento.

Entornos donde los creadores pueden vivir de sus creaciones, las empresas intermediarias tengan márgenes de ganancias racionales y la ciudadanía tenga acceso a libros, música, cine y otras producciones culturales sin la necesidad de pagar enormes cantidades de dinero.

Internet facilita la creación de estos entornos digitales de intercambio donde lo material (el soporte físico) ya no es imprescindible para que se pueda acceder al conocimiento.

¿Significa que ya nadie comprará un libro o pagará por ir al cine?¿“Se morirán de hambre” quienes de dedican al arte y a la cultura? Definitivamente, no. La cultura libre promueve modelos donde la gente acceda a la cultura y los autores vivan de sus creaciones.

La ventas de libros y de música no han decaído. Tampoco las entradas a los cines. Según el estudio realizado a fines de 2013 por The London School of Economics and Political Science “Hollywood ha logrado unos ingresos récord de taquilla mundial de USD 35 mil millones en 2012, un aumento del 6% con respecto a 2011”. [2]

Aunque una escritora publique su libro digital de forma libre en Internet nada impide que pueda vender los ejemplares de papel en las librerías. Muchas de las personas que tienen recursos para comprar ese libro lo siguen haciendo. Además, con una distribución tan masiva desde Internet es posible que en otras partes del mundo se conozca al autor y quieran traducir y publicar su libro en otros idiomas.

Eso le pasó al famoso escritor Paulo Coelho. Por eso, ahora, él mismo sube sus libros a su web para que los bajes. Su libro el Alquimista fue traducido y adaptado al ruso, no por su editorial, sino por un apasionado de su obra. La puso a circular en Internet y Coelho pasó de vender mil libros al año a cien mil: “Al final del día la gente lo va a comprar, porque esto les estimula a leer y eso a su vez, les estimula a comprar”, afirma Coelho.

Un modelo con menos restricciones sobre la copia puede abrir nuevos mercados. Internet facilita este proceso. Entonces, ¿quién alimenta este mito de que la cultura libre mata a creadores y artistas? Los mismos intermediarios y editores que se opusieron al Estatuto de Anne y que fueron aumentando los períodos de Copyright. Las discográficas, las editoriales de libros, las empresas del cine. Esas grandes empresas que se hicieron ricas a costa de los autores y que son quienes ven mermar sus ganancias.

De cada 1000 dólares ganados por la venta de discos, solo 23 van para quien hace el disco 9. De cada 30 dólares que se ganan por la venta de un libro, sólo 3 van para quien lo escribió 10. ¿Quién mata realmente de hambre a los artistas?

Infografía de Derecho a Leer, blog argentino que te recomendamos, sobre todo este artículo: Por qué la piratería es beneficiosa para los músicos, y la industria discográfica no.

Por eso, muchas y muchos de estos artistas se saltan a los intermediarios, publican de forma libre sus trabajos y por otros medios obtienen las mismas ganancias, o más, que les pagaban las editoriales. ¡Cultura Libre!

Y ahora que conocemos las alternativas al copyright aprenderemos cómo utilizarlas en el siguiente capítulo: ¿cómo puedo permitir que alguien use libremente mis producciones? ¡Antes no te olvides de la tarea que será muy radiofónica!


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Pasa por tu radio la radionovela ¡Utopía por la libre! Después, abre un debate con los oyentes y algunos invitados y nos cuentas en los comentarios cómo te fue. Si no tienes radio, no importa, escucha la radionovela y comparte tus coméntanos qué te pareció y si conoces alguna experiencia de grupos que trabajen en tu país como la banda Utiopía.


[2] Este estudio se puede descargar aquí.

Capítulo 3 – ¿Debo pagar por la música que uso en mi radio?

La respuesta legal es sí, aunque muy pocas lo hacen.

En los capítulos anteriores hablamos de los derechos patrimoniales que son aquellos que tienen que ver con el dinero y las regalías que reciben las autoras y los autores por sus creaciones.

Para facilitar el cobro de estas tasas autorales, quienes producen y crean, delegan estos trámites a entidades gestoras de derechos de autor de las que se hacen socios. En algunos países hay más de una, por lo general se dividen por artes: unas recaudan por la emisión de temas musicales, otras por conciertos, obras de teatro o audiovisuales… Incluso están las que agrupan a autores y compositoras, divididas entre las que representan a los autores que tienen contratos con multinacionales extranjeras, otras a los nacionales…

Algunas de estas gestoras de derechos autorales no han gestionado los recursos de forma muy transparente y se han visto envueltas en casos de corrupción como en Colombia (SAYCO) y España (SGAE), pero eso es materia para otro momento. Puedes aprender más de cómo funciona la gestión de derechos colectivos de autor y las alternativas existentes en el documental “Copiad Malditos”.

Cualquier institución, ya sea una radio de FM, AM o en línea, una peluquería o un restaurante que haga difusión pública de canciones protegidas por el derecho autoral está obligada a pagar a estas gestoras que, a su vez, lo distribuyen entre los artistas que agrupan.

Las sociedades de gestión de cada país tienen una tabla de tarifas donde se estipula la tasa que debe pagar cada negocio. ¡No se libran ni los moteles! Hasta tienen sus propias categorías.

Información del tarifario de SAYCE Ecuador.

 

En el caso de las radios es diferentes porque la mayoría sí transmiten música con copyright. En todas las tablas tarifarias de las sociedades gestoras de autor de América Latina se indica cuánto debe pagar una radio AM o FM. Y en más de la mitad ya se hace mención a las tasas para las radios en línea. Algunas emisoras se transmiten tanto por aire como en línea se amparan en que ya pagan derechos por la transmisión en FM o AM pero, al ser la radio en línea otro medio de difusión diferente, también deben pasar por caja. En algunas de estas tablas sólo hacen referencia a “radioemisoras” sin especificar si son de FM, AM o en línea.

 

¿Hay mucho control?

Es más sencillo cobrar a las emisoras de FM y AM ya que existe un registro oficial de radios en cada país. Por el contratrio, como este registro no existe aún para las radios en línea es complicado que estas entidades de gestión toquen a su puerta. Además, muchas radios virtuales tiene sus servidores online en otro país por lo que no queda muy claro a quién tendrían que pagar.

Pero los cobradores sí se están acercando a radios en línea de Universidades o de otro tipo de instituciones. También a proyectos online que tienen bastante éxito y mucha publicidad en sus programaciones.

Mi radio es educativa y no pasa publicidad, ¿también debo pagar?

No importa. Si tu radio pasa música con derechos de autor la ley dice que debes abonar la tarifa. No importa que tu radio tenga fin de lucro o no. En algunos países se diferencia entre las radios comunitarias y comerciales, pero por lo general todas pagan en función de los ingresos publicitarios, una media de un 3% mensual sobre lo recaudado, aunque en caso de no existir dichos ingresos contemplan el cobro de un mínimo mensual.

Voy a usar sólo 30 segundos de una canción en un micro, ¿también tengo que pagar?

Algunas leyes de derecho de autor tienen excepciones para un “uso legítimo o razonable” (fair use) de material con derecho de autor. Por ejemplo, si se usa sin fin de lucro y para algo educativo y es una breve porción. Pero si alguien te demanda por ello, siempre sería un juez quien interprete si es un uso legítimo o no.

Por ejemplo, si en tu microprograma haces referencia al primer éxito de una cantante y pones 20 segundo del tema, sería como incluir una cita en un libro y no tendrías problemas. Pero si usas esos mismos 20 segundo como cortina de una cuña comercial, podrías recibir una denuncia. De hecho, si usas canciones con copyright como fondo de un video que subes a YouTube es muy probable que te lo borren.

 

En Radios Libres apostamos por la libre circulación de las ideas y la cultura. En el siguiente capítulo hablaremos precisamente de eso, ¿qué es la cultura libre y las licencias copyleft? Pero antes, aquí tienes la tarea de este módulo.


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Hemos preparado un resumen de las tarifas que deben pagar las radios en cada país de América Latina que puedes consultar en este enlace. Consulta las tarifas y condiciones en tu país y comparte en los comentarios cómo es la situación en tu radio:¿pagan? ¿Cuánto? ¿Persiguen a las radios comunitarias para que paguen?


 

Capítulo 1 – ¿Qué son los derechos de autoría y la propiedad intelectual?

Hasta mediados del siglo 15 el conocimiento y la cultura fluían libremente y sin demasiadas restricciones. Aunque es cierto que pocas personas podían acceder a él, ya que la mayoría de la población no sabía leer ni escribir. En aquellos tiempos, el conocimiento se transmitía principalmente de forma oral a través de trovadores y juglares que se encargaban de llevar historias y noticias de un lugar a otro. Continue reading “Capítulo 1 – ¿Qué son los derechos de autoría y la propiedad intelectual?”

Capítulo 5 – Cómo publicar mis producciones de forma libre: tipos de licencias.

Antes de comenzar con los aspectos legales de las licencias, es necesacio subrayar y aclarar algo que seguro ya has escuchado: libre no quiere decir que sea gratis.

El modelo que propone la cultura libre no es necesariamente el de la gratuidad sino el del libre acceso. ¿Qué diferencia hay?

En un entorno creativo común la escritora o el músico tiene el control sobre su obra y se le permite decidir con qué licencia publicar y qué permisos dar a la gente para que las disfrute. El copyright no permite fotocopiar, distribuir o difundir por cualquier medio una obra sin la autorización del autor. Esto significa que es ilegal fotocopiar un libro. Aunque el derecho autoral tiene algunas excepciones.

Por ejemplo, si se fotocopian sólo unas cuántas páginas, no el libro entero y es con fines académicos, está permitido. Pero si nos atenemos a la legalidad, una profesora no podría digitalizar un libro que compró y enviarlo a su alumnado. Aunque no lo esté vendiendo y sea exclusivamente para que aprendan la historia de la comunicación, sería ilegal. Si quieren aprender, tendrían que comprar el libro o reducir su aprendizaje a la parte de historia que cabe en unas cuantas fotocopias o cometer una ilegalidad.

Ahora bien, imaginemos que ese libro tiene un tipo de licenciamiento más flexible donde está establecido que puede ser copiado y distribuido de forma libre. La profesora podría entonces mandar la copia digital a su clase. Y eso no significa que la editorial no edite copias en papel. Estas copias pueden venderse a las bibliotecas de las universidades y a estudiantes que cuenten con los recursos para comprar el libro porque quieran tenerlo en papel. Pero el resto de compañeros podrá igualmente leerlo en su versión digital de forma completa sin cometer una ilegalidad y sin tener que pagar un dinero que no tienen.

Además, quienes asisten a la universidad, en vez de formarse sólo con 2 o 3 libros por cada materia que estudian, tienen ante sí una biblioteca inagotable para su consulta. Internet ofrece a la humanidad la oportunidad más grande y la forma más sencilla de democratizar el conocimiento. La única condición es que ese conocimiento esté accesible. Y eso depende, en gran medida, del tipo de licencia con el que esté publicado.

Muchas editoriales digitales que están en la web regalan libros. Puedes descargarlos y leerlos en tu dispositivo digital sin ningún problema. Son gratis. Es no significa que sean libres. La mayoría de esos libros tiene copyright por lo que está prohibido que lo subas a otra web o lo traduzcas sin pedir permiso a la editorial. No todo lo gratis es libre y no todo lo libre es gratis.


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Para terminar de puntualizar las diferencias entre lo libre y gratuito revisa este breve artículo. 


Para que una obra sea libre debe tener una licencia que lo especifique. Ya vimos que las licencias son los permisos que una creadora o un autor otorgan sobre su obra. Es muy diferente del registro que es la herramientas que no protege del plagio. Con las licencias otorgamos o prohibimos ciertos usos de nuestras obras culturales o audiovisuales. Quien no cumpla con ellos, podría ser demandado ya que en la mayoría de países, igual que las leyes protegen obras licenciadas con copyright, también protegen a quienes licencian libremente.

En España, por ejemplo, hubo un caso muy famoso donde el periodista Jaime Alekos subió a YouTube sus grabaciones de unas manifestaciones con estas licencias libres. Varios canales comerciales de ese país hicieron uso de esos videos sin citar al autor y él los demandó. Al final, la ley le dio la razón a Jaime.

Las licencias libres más conocidas y usadas son las Creative Commons. Con este tipo de licencias libres concedemos el permiso previo de que los videos, audios, fotografías, libros o artículos sean copiados y redistribuidos por cualquier medio o formato. Pero podemos decidir si otorgamos o no otros derechos:

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Reconocimiento (Attribution-BY)
Sobre este atributo de la licencia no se puede elegir. Todas las licencias Creative Commons (CC) obligan a reconocer quiénes tienen la autoría del contenido.

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Uso comercial o no comercial (Commercial Uses – NC)
Se puede elegir si se permiten, o no, usos comerciales de la obra. Pongamos por caso que un periódico, que vende sus publicaciones y por ello obtiene lucro, quiere usar una fotografía tuya. Si la has licenciado como “NC-Usos no comerciales”, los responsables del periódico se tendrán que poner en contacto contigo y pagar el precio estipulado para un uso comercial de la foto. Sin embargo, las fotografías podrían ser usadas en un folleto que se distribuirá de forma gratuita, eso sí, reconociendo, como dijimos anteriormente, la autoría de la obra.

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Con o Sin obra derivada (Derivate Works – ND)
Se autoriza o no la realización de obras derivadas. Por ejemplo, que tu libro sea traducido a otro idioma o sea dividido en partes para hacer manuales más reducidos.

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Compartir igual (Share alike – SA)
En caso de autorizar obras derivadas, podemos exigir en nuestra licencia que esa obra, por ejemplo la traducción, sea también puesta a disposición con la misma licencia libre Creative Commons.

Combinando estos aspectos: reconocimiento, uso comercial, obra derivada y cómo compartirla, podemos decidir entre 6 diferentes tipos de licencias Creative Commons, desde las más restrictivas, hasta las más libres:

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Deben atribuir la autoría. (BY)
Sí están permitidos los usos comerciales.
Sí están permitidas las obras derivadas sin necesidad de ser
liberadas con la misma licencia.

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Deben atribuir la autoría. (BY)
Sí están permitidos los usos comerciales.
Sí se permiten las obras derivadas pero deben ser
compartidas de la misma forma. (SA)

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Deben atribuir la autoría. (BY)
Sí están permitidos los usos comerciales.
No se permiten obras derivadas (ND)

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Deben atribuir la autoría. (BY)
No están permitidos previamente los usos comerciales. (NC)
Sí están permitidas las obras derivadas sin necesidad de ser
liberadas con la misma licencia

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Deben atribuir la autoría. (BY)
No están permitidos previamente los usos comerciales. (NC)
Sí se permiten las obras derivadas pero deben ser
compartidas de la misma forma. (SA)

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Deben atribuir la autoría. (BY)
No están permitidos previamente los usos comerciales. (NC)
No se permiten obras derivadas (ND)

Estas licencias Creative Commons lo que conceden al público son “algunos derechos”. Pero el autor podría conceder “todos los derechos” si publica su obra en dominio público. El reconocimiento de su autoría siempre se mantiene. Recordemos que está dentro de los derechos morales del autor que nunca prescriben. Pero en este caso se podrá hacer uso comercial y realizar obras derivadas sin la obligación de que tengan que ser licenciadas de la misma forma.

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Comparativa entre las diferentes formas de licenciamiento. “Acceso abierto para reducir la brecha digital”, Carlos Correa, Creative Commons Ecuador.

Para elegir este tipo de licencias no hay pagar nada, ni registrarse en ningún lado. Solamente indicar en el sitio web, en el libro o en el CD que se usa una licencia CC. Se puede colocar con un ícono o en texto. Para elegir la licencia hay una herramienta en línea que es de gran ayuda: http://creativecommons.org/choose/

¿Y si quiero permitir el uso comercial pero sólo a otras radios comunitarias que no tiene fines de lucro?
Para eso existe otro tipo de licencia libre llamada Licencia de Producción de Pares. En vez de colocar el símbolo que vimos anteriormente de NC No comercial, colocas este otro:

Esto significa que permites un uso comercial “No Capitalista”: La explotación comercial de esta obra sólo está permitida a cooperativas, organizaciones y colectivos sin fines de lucro, a organizaciones de trabajadores autogestionados, y donde no existan relaciones de explotación. Todo excedente o plusvalía obtenidos por el ejercicio de los derechos concedidos por esta Licencia sobre la Obra deben ser distribuidos por y entre los trabajadores.

Ahora que sabemos cómo publicar nuestras producciones libremente, respondamos en el siguiente capítulo a otra de las preguntas más frecuentes que formulan las radios: ¿dónde consigo efectos y cortinas libres para mi radio? Antes, una breve tarea.


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Entra en la web de Creative Commons y revisa el proceso para crear una licencia y cuéntanos cuál elegirías para tu página web o tus producciones y por qué. http://creativecommons.org/choose/


 

Capítulo 6 – Videoconferencia Curso Cuñas y Spots y otros formatos cortos

Revisa los horarios en que será transmitida la videoconferencia el miércoles 22 de noviembre de 2017.

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Capítulo 5 – Diez pasos para organizar una campaña

Con frecuencia, una emisora se ve envuelta en una campaña comunicativa. ¿Cómo organizarla?

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