Imagen cortesía de: http://eldia.com.do/

Existen diferencias legales y morales entre el incesto como relaciones sexo afectivas consensuadas entre personas adultas emparentadas biológica o políticamente y el abuso sexual incestuoso, cuyas víctimas son niñas, niños y adolescentes. En este capítulo trabajaremos sobre todo lo referido al segundo concepto.

Yo estaba pequeña, como de 7 años. Fue cuando me sucedió eso. Como allá las casas están separadas, así como son aldeas, me llevaba así a las milpas, ahí me tocaba, me decía que si yo no me dejaba y que le decía a mi mamá que mi mamá me iba a pegar y que así tenía la culpa, que no sé qué…

Me violaba, me golpeaba por cualquier cosa, no me dejaba acercar a nadie, y siempre tenía el arma cargada. Yo voy a ir preso, pero a vos te mato antes, me decía. Juana.

Mi padre y mis hermanos me llevaban al monte, me amarraban a un árbol y me violaban uno a uno. Mi madre trató de defenderme, pero casi la matan a golpes. Sonia.

Si todas las víctimas de incesto hablaran, el coro sería ensordecedor. Quienes se han atrevido a exponer públicamente su tragedia resultan ser una minoría insignificante en comparación con quienes la ocultan, escribe Carolina Vásquez Araya, periodista chilena.[14]

El ASI, Abuso Sexual Incestuoso, supone un ejercicio de poder contra niñas, niños y adolescentes que puede ocurrir de manera violenta pero, por lo general, tiene una dinámica lenta, de a poco, en la que el abusador va preparando el camino seduciendo a su futura víctima. Este proceso puede ser muy sutil, muy aparentemente amoroso, hasta llegar a la violación de la niña o el niño. Y el silencio.

Imagen: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/306450/Protocolo_Prevenci_n_Abuso_Sexual_2017.pdf

3.1 Características del abuso sexual incestuoso

Por coerción

  • Se produce por largo tiempo, puede durar años. Una niña de 3 a 5 años no podría soportar una penetración. Entonces, el padre abusador, o el abuelo, o el tío o el padrastro, esperan pacientemente que su víctima sea un poco mayor. La seducción, las caricias tiernas, el asegurar un amor especial, hacen que las niñas y los niños confíen en esa persona que, además de cuidarlas, las ama por sobre todas las cosas. Y aunque las caricias no sean “tan” agradables, se convierten en una forma de relación “normal”.
  • Se repite en muchísimas ocasiones. Una vez conseguida la voluntad o el miedo de su víctima, el abusador volverá una y otra vez a agredirla sexualmente. El silencio de la víctima por miedo o por confusión de sentimientos lo protege.
  • Quien lo hace es un familiar o tutor que vive en la misma casa. O es asiduo visitante. El abuso se produce, desgraciadamente, en el hogar, dentro del entorno familiar. Es así que la casa se convierte en el lugar más peligroso para las niñas y los niños.
  • Luego de consumado el hecho, el violador amenaza o convence a su víctima para guardar el secreto. Por lo general, el violador se transforma en una persona violenta. Y la niña o niño tiene miedo de contar para no poner en riesgo a su madre o hermanitas. También porque teme que nadie le creerá. O la acusarán de ser ella la responsable de su desgracia.
  • Las niñas, niños y adolescentes siempre son las víctimas frente al agresor que es una persona adulta en posición de poder sobre sus víctimas. Y sucede en todas las clases sociales, no es producto de la pobreza, sino del abuso de poder.

Por Asimetría de poder

  • La edad. La mayoría de abusadores sexuales son bastante mayores (padre, abuelo, tutor), aunque el ASI también se da entre menores (hermanos, primos). No necesariamente tiene que ser una persona mayor de edad, sí ser mayor que la víctima.
  • La autoridad. El niño y la niña han sido educados en la obediencia a la persona adulta y no pueden discriminar lo bueno de lo malo, más cuando se trata de su padre.
  • Experiencia sexual. El agresor o agresora tienen una mayor experiencia sexual, mientras la niña y el niño no tienen ninguna. Pueden llegar a pensar que “es normal”.

La asimetría de la relación obliga al menor, niño o niña, a acatar la orden del adulto, sea éste hombre o mujer. El hombre adulto, inclusive, tendrá mayor autoridad para imponer su voluntad que la mujer adulta, estadísticamente hablando. Cuando el infante es niña, su obediencia al adulto macho es doblemente esperado por la sociedad, pues están comprometidas dos asimetrías: La de la edad y la de género. Así, el padre, el padrastro, el abuelo, el tío son capaces de imponer su voluntad a los niños de su familia, sobre todo a los del sexo femenino. [15]

A menudo, las mamás, en su afán de hacer que sus niñas y niños sean agradables y sociables con las personas adultas, las obligan a abrazar y a besar a gente desconocida. O a parientes.

  • Saluda a tu tío
  • Dale un beso a mi amigo

Si la niña se opone, va la reprimenda

  • Qué niña tan malcriada.
  • Perdona, es una chusca

O las dejan al cuidado de personas a las que las niñas y niños no quieren o temen: un pariente, un tutor, un empleado, el padre de su amiguito. O su propio padre. Los niños y las niñas están cerca, al alcance del abusador.

O la niña sufre maltrato infantil de parte de sus padres. Su cuerpito es castigado y la pequeña piensa que no sirve, que es mala, que puede recibir castigo sin protestar porque así lo determinan los adultos que deben cuidarla y amarla. En el futuro, cualquier agresión la hará sufrir en silencio y con culpa.

O los niños y las niñas están privados de los cuidados básicos, sufren desnutrición, no van a la escuela, enfermos, sin cariño, en hacinamiento, sin derechos de ninguna clase.

Otra constante en muchas familias es la distancia de los padres y madres con sus hijos. No los atienden ni interaccionan con ellos. Y cuando hay algo importante que los niños o las niñas quieren confiarles, las llaman fantasiosas, inventoras y hasta mentirosas. ¿Cómo confiarles su dolor cuando han sufrido una agresión?

Estas situaciones, por demás comunes, “preparan” a las niñas y a los niños al silencio, a ser presas fáciles de abusos sexuales. Algunas, se enteran que lo que su padre le hace no es normal cuando una amiguita cuenta lo que le pasa o cuando son capaces de leer o ver las noticias de casos como el que sufre. Sumemos la total falta de educación sexual, el desconocimiento de su cuerpo, de su derecho a la privacidad, a no ser tocada, a no ser violentada.

3.2 Abuso sexual a menores y abuso sexual incestuoso

Abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes Incesto (abuso sexual incestuoso)
Es la violencia sexual a niños, niñas y adolescentes por cualquier persona desconocida fuera de su círculo cercano. Es una de las peores formas de violencia contra la niñez y adolescencia puesto que es perpetrado por personas de su familia.
El abuso sexual es un delito que no discrimina si su víctima es un niño o un adulto. El abuso sexual incestuoso a niños y niñas no está tipificado como delito, pero es un agravante en caso de violación a menores.
Relaciones sexuales forzadas y violentas. Relaciones sexuales asimétricas logradas por medio de la seducción y/o violencia. El abusador manipula a su víctima y se aprovecha de su vulnerabilidad.
Episodio aislado por lo general. Abuso continuado y desde muy temprana edad. El abusador “acostumbra” o somete por el terror a su víctima.
La familia denuncia y busca justicia. La familia esconde, mantiene el secreto. Cuando busca justicia se produce un caos en la estructura familiar.
Las lesiones físicas son evidentes. La detección del niño o la niña que fue o está siendo víctima de abuso sexual depende de escucharle y creerle para saber qué pasó. No se dan evidencias físicas.
Puede haber testigos. No hay testigos o se callan. Es un secreto familiar. Las niñas y los niños con discapacidad son las más vulnerables.
Es un delito que causa dolor y sufrimiento. Contiene “beneficios” para el niño o la niña incestuada (regalos, poder en la familia). Sin embargo, todos los incestos son destructivos y traumáticos.
No es consensuado. No es consensuado. Es abuso de poder de un familiar adulto con un niño o niña.
Ocurre fuera de la casa. Ocurre en el entorno familiar, en la casa.
El abuso es claro. El abuso causa confusión en las víctimas. Y se culpabilizan.
Se denuncia y obtiene apoyo jurídico, médico y sicológico. La legislación es clara respecto a este delito. Se denuncia poco. Los niños y niñas que han sufrido incestos o abusos sexuales continuos sufren las “secuelas del silencio”, un sentimiento de culpa, vergüenza y baja autoestima.

3.3 ¿Los incestos son casos aislados?

Las cifras son alarmantes y fácilmente se puede sospechar que son registros incompletos. Que la verdad se oculta detrás de la vergüenza y el silencio.

― Mi papá hace un pipí blanco.

― Yo no me enteraba porque estaba dormido.

― Me dice que no se lo diga a nadie. Que él me quiere.

Según Unicef en América Latina y el Caribe entre el 70% y el 80% de las víctimas de abuso sexual son niñas, que en la mitad de los casos los agresores viven con las víctimas y en tres cuartas partes son familiares directos. Entre el 20 y el 40% de los abusos sexuales son cometidos por niños mayores, adolescentes y personas con menos de 21 años. Y en su informe del año 2014 estima que más de 1 de cada 10 niñas a nivel mundial sufrieron abuso sexual en su infancia.

La OMS, Organización Mundial de la Salud, en su informe del 2016, señala que 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 varones han declarado haber sufrido abusos sexuales durante su infancia.

En Ecuador, de cada 10 víctimas de violación, 6 corresponden a niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, la gran mayoría de los casos no se denuncian. De hecho, solo el 10,8% de todas las mujeres víctimas de violencia sexual logran efectuar la denuncia y el 40% de niñas y adolescentes abusadas no dieron a conocer el hecho a ninguna persona; esto debido a que al 28% de las que avisaron no les creyeron, y al 16,3% les pidieron que no digan nada de lo sucedido.1

En Ecuador hay más de 2’609.876 sobrevivientes adultos de abuso sexual. Una de cada cuatro víctimas de abuso sexual nunca avisó, calló por temor a las consecuencias.

Infografía: https://wambra.ec/

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que en el mundo existen 73 millones de niños y 150 millones de niñas menores de 18 años que sufren violencia sexual en forma de tocamientos y relaciones sexuales forzadas. [17]

3.4 Consecuencias del abuso sexual incestuoso

La educación sexual integral para las niñas, niños y adolescentes en edad de escolaridad es urgente y necesaria. Cuántos casos de incesto y violaciones se pudieran evitar si fueran capaces de detectar y denunciar a sus posibles abusadores. Y si las personas que están para protegerlos y cuidarlos, creen en su palabra. Una premisa básica que hay que repetir continuamente es que las niñas y los niños más pequeños no mienten, no inventan sobre abusos sexuales, simplemente porque sus conocimientos y su comprensión es nula en estos aspectos. Su sexualidad está en desarrollo y no logran relacionar lo que les pasa con algo prohibido, aunque se sientan mal y confundidos.

Respecto a la educación sexual que se da en las familias, aun cuando los grupos antiderechos reclaman “a mis hijos los educo yo”, constatamos que es deficiente, por no decir inexistente. Solo hay que ver los resultados: miles de niñas menores de 14 años embarazadas cada año, la mayoría resultado del incesto.

El silencio acerca de la sexualidad en la familia y en la escuela, la falta de información adecuada, el pecado y la culpa religiosa, el castigo físico, llevan a las niñas a ignorar el funcionamiento de su cuerpo y su derecho al respeto y a su integridad personal. Esta ignorancia conforma un terreno abonado para sufrir incesto.

Las niñas y los niños incestuados no entienden lo que les pasa, tienen miedo de hablar acerca de las agresiones a sus cuerpos, saben que no les van a creer, entienden que no pueden confiar en nadie, que contar sería traicionar al padre que los seduce. No son dueñas ni dueños de sus propios cuerpos, no pueden decidir cómo usarlo y quiénes pueden hacerlo ni cuándo. Se callan y aceptan como normales las invasiones a su privacidad.

Las niñas adolescentes también tienen miedo, pero confunden los roles. Su madre se convierte en su rival ante el amor y las atenciones de su padre o padrastro. La madre puede acusarla de ser ella la seductora, si “le pasa algo” es porque la niña se lo buscó por coqueta y mala hija. Si la jovencita denuncia, es poco posible que le crean. En todo caso, el abusador o los abusadores se ocupan de silenciarla.

Respecto a los abusadores, al parecer no llegan a entender que el incesto es prohibido y debe ser castigado, más bien lo consideran casi como un derecho patrimonial que se tiene sobre la descendencia. Y no permiten que nadie se interponga, menos todavía su pareja adulta. Ante la pregunta si hay también abusadoras, sí las hay, aunque todas las referencias indican que en muchísimo menor grado o frecuencia.

Mi papá me quería convencer de que el incesto es algo normal en una familia. Mi mamá no hacía nada, no nos defendía. Y Dios a través de las escrituras me enseñaba que el incesto es algo malo, que es pecado, que es sucio, que debía rechazarlo por más que mi papá me tratara de convencer que es algo bueno. Maribel.

“Hay una especie de trastocamiento generacional en términos de las prácticas que se adoptan: los hijos pasan a ser padres de los padres, en muchas ocasiones las hijas parecen madres y las madres parecen hijas. En la situación de arrasamiento se equipara a quien hay que filiar: se equiparan madre e hija, y la ven como rival, más que como una hija a ser protegida. En muchos casos es la hija quien formula la denuncia y la madre la acompaña detrás”.[18]

Luego que se descubre un abuso sexual incestuoso hay varios temores que paralizan a las personas involucradas. UNICEF lo describe así [19]:

El niño o la niña:
¿Me creerán? ¿Mandarán a mi padre a la cárcel? ¿Entenderán que yo no lo consentí? ¿Quedaré señalado? ¿Volveré a vivir con el agresor? ¿Es mejor permanecer callado? ¿Me matará o matará a mi madre? Los muy pequeños no se hacen esas preguntas, simplemente no saben si lo que viven está bien o no.

El padre y la madre:
Cuando el agresor sexual es un educador, un cura: ¿podrá demostrarse? ¿No dañaremos al hijo? ¿Qué pasará en el juicio? ¿Nos creerán a nosotros siendo el cura tan poderoso? ¿No se enterarán los medios de comunicación? ¿Será mejor callarse para que no boten al niño de la escuela?

La madre, cuando el abusador es el padre:
¿Se está repitiendo mi historia? No quiero hacer daño a mi marido, no sé cómo responderá, lo mismo le hace algo a mi hija o a mí. ¿Y si nos abandona? ¿Si me agrede? ¿Si la niña miente? ¿La denuncia y el proceso pueden afectar a la niña o al niño? El agresor, cuando es detectado y denunciado, se convierte en el peor enemigo de su víctima y de quien la protege.

Los vecinos:
Es difícil que denuncien los abusos. Generalmente, prima el egoísmo entendido como que los problemas no son sociales, sino individuales.

Algunas secuelas del abuso sexual incestuoso

  • Culpabilidad, vergüenza, ansiedad, baja autoestima e inseguridad.
  • En la niñez: pesadillas, miedo de estar sola, llanto, aislamiento, bajo rendimiento escolar, agresividad.
  • En la adolescencia: bulimia, obesidad por ansiedad de comida, miedo o sexualidad descontrolada. Odio a la madre.
  • Angustia y depresión, desconfianza, suelen sexualizar sus relaciones y desarrollan dependencia emocional.
  • Miedo a las relaciones sexuales normales. Incapacidad de establecer relaciones amorosas con una pareja.
  • Disgusto con su propio cuerpo. Dudas sobre su identidad sexo-genérica.
  • Promiscuidad, podría repetir el abuso en sus hijos o hijas si no se somete a una terapia especializada.
  • Hacerse daño a sí misma, hasta el suicidio.

Las personas sobrevivientes al abuso sexual incestuoso necesitan terapia especializada para aminorar las secuelas y poder realizar una vida bastante normal, establecer sus familias y recuperar la confianza en sí mismas. El incesto causa traumas difíciles de vencer sin ayuda.

Unas palabras acerca de la madre

La doctora Gioconda Batres, en su libro Del Ultraje a la Esperanza dice lo siguiente:

Existe la creencia que las madres reaccionan protegiendo al ofensor. Algunas de ellas responden con negación y conductas caóticas. Según mi experiencia, un grupo significativo protegen y creen a sus hijas o hijos. Es obvio que el incesto produce un impacto devastador, de ahí que las madres experimenten un proceso complejo, pero eso no las hace responsables del incesto. Por el contrario, cuando las madres apoyan a la víctima, muchas veces reciben el rechazo de algunos miembros de la familia y casi nunca son vistas por los o las terapeutas como otras víctimas.

A las mujeres se les acusa de cómplices, de responsables del abuso, se cuestiona su “maternidad”. Salvo algunas excepciones, éstas son mujeres subordinadas, dependientes económica y afectivamente, víctimas de violencia física y sicológica, son pobres, sin instrucción y ninguna educación sexual. Y en muchos casos también fueron víctimas de incesto. No quiere decir que las mujeres de mejor posición no pasen por esta terrible realidad del incesto a sus hijas e hijos. El abuso se da en todas las clases sociales y de nivel educativo. Y también en este medio es difícil que la madre denunciadora y la víctima alcancen justicia. El poder social y económico del abusador suele “ganar” en los juicios.

El hijo varón
La idea no constatada es que los sobrevivientes varones, si el incesto sufrido fue de la madre o una parienta, suelen no tener traumas tan terribles como las mujeres. Se aminora el impacto por la creencia patriarcal de que se trata de una “iniciación” sexual. Aunque nadie sabe a ciencia cierta el número de varones incestuados por mujeres, sí parece ser menos frecuente. La mayor preocupación y trauma en ellos es cuando han sido incestuados por otro varón, sea familiar cercano, cura o tutor. Es la creencia también patriarcal que se convertirán en “maricones”, homosexuales. Eso les atormenta la vida. Y pueden sufrir una indefinición sexual, aún cuando sean activamente heterosexuales. Hay que recordar que la homosexualidad no es resultado de la violación al niño, ni es una enfermedad que se contagia. La homosexualidad es uno más de los diversos modos de relación y expresión sexo-afectiva de los seres humanos.

3.5 Tarea

Averigua las estadísticas de incesto en tu ciudad y tu país. Analiza la realidad social, las creencias, mitos y prejuicios que sustentan este crimen.  ¿Hay permisividad? ¿Indolencia? ¿Crees que la religión frena las posibilidades de denunciar estos crímenes? ¿Por qué? Comparte tus opiniones en los comentarios al final de la página.

3.6 Recursos recomendados

· ¿Por qué es secreto y duradero?
· Mito y realidades UNICEF
· El jarjacha, leyenda peruana sobre el abuso incestuosos

Escucha los siguientes audios:

Jorgito y su peligros padrastro
https://radialistas.net/jorgito-y-su-peligroso-padrastro/

Andreíta y su mentiroso abuelo
https://radialistas.net/andreita-y-su-mentiroso-abuelo/

Julita y su malvado tío
https://radialistas.net/julita-y-su-malvado-tio/

3.7 Bibliografía

[14] https://carolinavasquezaraya.com/2017/08/21/el-incesto-un-delito-oculto/
[15] https://www.nodo50.org/mujeresred/abusos-incesto.htm
[16] https://www.ninasnomadres.org/wp-content/uploads/2016/11/Vidas-Robadas-Ecuador.pdf
[17] https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/septimo/1/abuso-sexual-a-menores-lo-cometen-familiares-o-personas-cercanas
[18] Sombras sobre el incesto.
[19] https://www.unicef.org/ecuador/proteccion-AbusoSexual_contra_NNyA-2016_(1).pdf

Capítulo 3 – Abuso sexual incestuoso, ASI

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9 thoughts on “Capítulo 3 – Abuso sexual incestuoso, ASI

  1. Saludos. De primera mano diría que somos una sociedad muy indolente ante esta realidad, que está, de la cuál se sabe que existe, pero poco se habla de frente. Me gustaría pensar como escucho a mucha gente, jóvenes bastantes de ellos, que ya vivimos otros tiempos y no hay tanto tabú y prejuicio, pero las cifras no lo muestran. Y converso con familiares y amigos, y cuando voy por la calle, cuando asista al cine, a los estadios, a diversas reuniones y escucho de la gente, de múltiple y diversa gente que tienen muy bien instalados los prejuicios de una sociedad patrialcal imperante, me regresa la desesperanza de que en el fondo seguimos siendo una sociedad hipócrita, antes que indolente.
    Cuando aparece la noticia (escándalo, porque así se presentan y se tratan estos temas) de violencia intrafamiliar, incesto, violaciones, abuso a menores, sale la moralina social a recriminar, aparentemente a dolerse por la víctima; pero en el fondo, y en una segunda frase ya aparece el prejuicio sobre cómo iba vestida la niña, si la provocó, si no se cuidó…eso por mencionar solo una de las múltiples reacciones que me golpean para constatar que como sociedad seguimos teniendo una cantidad de taras enormes.
    Intento que la esperanza no se pierda…pero qué complicado que resulta al constatar la realidad diaria y la total indolencia que reflejamos.

  2. En el Ecuador se cometen al menos 2 delitos sexuales contra menores cada día, se explica además que, según un estudio, en el Ecuador no se denuncian ocho de cada diez delitos. Por eso el número de incestos podría ser aún mayor.

    Los casos denunciados en las fiscalías de todo el país de abuso sexual y violación, a niños y niñas de cero a diecisiete años entre 2014 y septiembre de 2018 suman veintiocho mil doscientos cuatro. De esos, cuatrocientos cuarenta y siete fueron registrados con el agravante de “miembros del núcleo familiar”.

    De todos los problemas a los que se enfrentan las niñas y niños en el Ecuador, el incesto es uno de los más dolorosos: no solo ocurre dentro de casa sino que, si se atreven a hablar, las niñas y niños son repudiadas y expulsadas.

    Mientras, tanto en la ciudad de Loja, donde soy origen se establecen, estadísticas aproximadas de, 74 niñas, niños, y adolescentes han quedado en orfandad por esta causa. En el 18% de los casos ya se registraban antecedentes previos de violencia, y estos casos están dentro del núcleo familiar; un padre, un padrastro.

    Dentro de las nuevas leyes, la permisividad, Indolencia, El incesto es calificado como pecaminoso sólo en la sociedad contemporánea, sin embargo, el tabú del incesto, es una creencia universal extendida como una de las piedras angulares de la moralidad. Aún en la actualidad, el concepto de incesto en el ámbito religioso, civil y social no concuerda con los más elementales principios de la herencia biológica.

    La religión por varios años trata de silenciar pero, la razón para esta proposición, continúa siendo el hecho de que, todavía no se han satisfecho con exactitud, las causas y el significado que fundamentan nuestros atributos morales e intelectuales.

  3. Ana Graciela. Qué bueno recibir tus comentarios. El abuso sexual incestuoso en la casa y en su entorno más cercano, es un delito de violación. En muchos países, toda relación sexual de una persona mayor con una menor de 14 años se tipifica como violación.

  4. Entre Enero y Agosto del presente año, se han reportado 15408 casos de deslitos sexuales a menores de edad. El mayor numero de las victimas tenía entre 10 y 13 años (5586 casos), seguidos por menores de entre 5 y 9 años (4301 casos) y de 14 a 17 años (3421 casos).

    En el municipio donde vivo, en Cartago Valle, no se encuentran cifras exactas del incesto, pero se conocen algunos casos por comentarios de la comunidad, solo el año pasado se conoció públicamente el caso de un docente quien presuntamente habia abusado de 6 menores de edad estudiantes de la Institucion Educativa donde laboraba el docente.

    Las creencias, mitos y prejuicios son que las adolescentes son culpables del abuso sexual por provocar a los hombres con su forma de vestir, otra es que las madres prefieren a los esposos antes que denunciar un incesto hacia sus hijas e hijos.

    En cuanto a la ley, si es permisiva e indolente, por que en muchos casos re victimizan a las personas en la indagatoria y prolongan el proceso hasta el punto que se vencen los terminos y el acusado o abusador queda libre.

    En algunos casos la religión frena las posibilidades de denunciar debido a que se sensura todo lo relacionado con la sexualidad y prima la familia, situaciones que algunas personas mal interpretan y prefieren sostener un hogar permitiendo todo tipo de situaciones, incluso el abuso sexual.

    1. Estimada Lucy: Todo lo que dices se repite a lo largo y ancho de América Latina y el mundo. Por lo mismo tenemos que trabajar para rompero los prejuicios y mitos religiosos que impiden una sociedad sin violencias para las niñas y niños.Sigue adelante con el curso.

  5. Averigua las estadísticas de incesto en tu ciudad y tu país.

    El informe final sobre los casos de violencia sexual en el sistema educativo que fueron investigados por la Comisión Aampetra fue aprobado ayer, miércoles 10 de octubre de 2018. Con cinco votos a favor y una abstención, el documento será conocido por el pleno este jueves. El trabajo elaborado determinó que el 80% de los casos de violencia sexual se producen en el ámbito familiar y los casos restantes ocurren en el entorno educativo.
    El informe de la Comisión Aampetra registró entre enero de 2015 y abril de 2018, 4.584 denuncias de violencia sexual tanto en escuelas, colegios y entornos en los que se desarrollan los menores
    La legisladora explicó que la Comisión recibió 70 casos, de ellos 60% tuvieron seguimiento. Además, que en un año de trabajo se duplicó el número de denuncias de 4.584 acusaciones a 7.531.
    700 casos están siendo procesados por la Fiscalía del Ecuador.

    Analiza la realidad social, las creencias, mitos y prejuicios que sustentan este crimen.

    ¿Hay permisividad?
    Si, es parte de la cultura de obedecer a los adultos, lo cual se afianza con la débil educación sexual a los niños y adolescentes.

    ¿Indolencia?
    Si, el 19 de noviembre fue el dia internacional de la prevención del abuso sexual, en ki ciudada de 350 mil habitantes casi nada se hizo, salvando unas pequeñas charlas que yo mismo imparti en 2 escuelas a unos 180 niños.

    ¿Crees que la religión frena las posibilidades de denunciar estos crímenes?
    Es posible que si, el romanismo bajo el secreto de confesión, los evangélicos bajo el esquema de no dañar a la familia y de que hay que perdonar.

    ¿Por qué?
    Porque también se cuidan de los escandslos.

    1. Estimada Lucy: Todo lo que dices se repite a lo largo y ancho de América Latina y el mundo. Por lo mismo tenemos que trabajar para romper los prejuicios y mitos religiosos que impiden una sociedad sin violencias para las niñas y niños.Sigue adelante con el curso.

  6. Realidad social: no es un tema muy común, no se tiene mucha información, ni se les brinda información a los niños y las niñas, las personas creen y piensan que no existe y que a sus familias no les va a afectar.; Y si esto ocurre no se denuncia, se mantiene en secreto protegiendo a la victima.

    Existe mucha permisidad por parte de los miembros de la familia, para no dañar familia. La indolencia. la ápatia y la falta de sencilidad dañan a la sociedad.

    La religión por mucho tiempo trato de callar este tipo de abuso, tratando de no dañar la imagen de la familia sin medir las consecuencias que esto produce en la victima y en la sociedad.

    según estadisticas el 95% de los embarazos en menores de edad es por incesto.

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