Dicen que el éxito de un taller depende de su planificación. No sé si será tan verdad esta afirmación pero, en todo caso y si somos responsables, tenemos que planificar bien estas actividades de capacitación.

Manos al taller. Pongamos sobre la mesa algunos tips que nos pueden ayudar para esta planificación.

Lo primero es estar conscientes de que ningún taller es igual a otro. No hay recetas, no hay plantillas fijas ni rígidas. Son pistas para orientar a quienes serán los capacitadores y capacitadoras.

Veamos qué tenemos que planificar antes de lanzarnos al agua, antes de enfrentar el desafío de un taller de capacitación radiofónica. Al menos, debemos tener respondidas estas siete preguntas:

1- ¿Cuál es el objetivo del taller?

La mayoría de los talleres responden a la solicitud de una emisora, de un grupo de emisoras, de una red de comunicación, a veces, de una organización popular o una facultad de comunicación. Como ellos solicitan, ellos saben qué quieren.

Pero antes de aceptar la conducción del taller, debemos sentarnos con quienes solicitan. ¿Por qué y para qué quieren este actividad? ¿Cuál es la debilidad que esperan superar? ¿Qué cambios, qué destrezas esperan conseguir al final del taller?

Con frecuencia, los objetivos que nos proponen son muy ambiciosos. Nos presentan un grupo de jóvenes que nunca han agarrado un micrófono y esperan obtener unos locutores de cinco estrellas, unas conductoras súper creativas. Pongamos una buena dosis de realismo. El punto de llegada depende mucho del punto de partida. Un taller no hace milagros.

2- ¿Cuál es el perfil de los participantes?

Este elemento es decisivo para conseguir el objetivo que nos proponemos. Veamos algunos aspectos a tomar en cuenta.

¿Quiénes van a participar en el taller? ¿De dónde vienen, de qué emisoras, de qué experiencias de radio? No tienen que ser especialistas (si lo fueran, no necesitarían el taller). Pero, según sea el objetivo que pretendemos, deben tener una cierta experiencia de producción, un cierto nivel. Puede ser que el taller sea de simple iniciación. No hay problema, entonces. La única sugerencia sería que los jóvenes seleccionados sean pilas, espabiladas, vivos, entusiastas, que les brillen los ojos.

No hace falta que el grupo sea homogéneo. La diversidad de experiencias, incluso los diferentes niveles de producción, enriquecen el taller. Lo importante, para entendernos, es que sea gente de radio.

Un elemento fundamental es que en el taller participen mujeres y hombres. Aunque no sea estrictamente un 50%, sí debemos exigir un equilibrio entre ellos y ellas. Para las prácticas, para todo el proceso de aprendizaje, ganamos mucho contando con sensibilidades masculinas y femeninas. Una radio solo de varones (y un taller solo con varones) será bastante aburrido y excluyente. Y no basta con incluir un par de chicas en un grupo de 20 varones. Se sentirán incómodas, en mucha desventaja. Si queremos superar el patriarcado en la sociedad, comencemos superándolo en nuestras emisoras y en las actividades de capacitación.

3- ¿Cómo armar el programa?

Comencemos por la duración. ¿Cuánto dura un taller? Eso depende de los objetivos, de la disponibilidad de tiempo que tengan los participantes, del presupuesto con que contemos.

Hoy en día, un taller de una semana o cinco días, que sería un tiempo de capacitación bien razonable, resulta un poco largo. Se planifican talleres de tres días. A veces, de dos días. Incluso de una jornada. ¿Qué decir de esto? Bueno, todo aprendizaje se parece a un acordeón. Más tiempo, más oportunidades de aprender. Menos tiempo, suena menos música.

Lo fundamental para armar el programa es la distribución realista de los tiempos que ocupará cada práctica. Para calcular esto es bueno conocer el número de los participantes. Supongamos que vamos a hacer una práctica de sociodramas. Si tenemos 25 participantes podemos suponer que en una mañana o en una tarde concluimos la práctica. Calculemos. Unos 20 minutos para explicar mínimamente qué es un sociodrama. Luego dividimos en cinco grupos, les damos media hora para preparar, luego unos 20 minutos para presentar y evaluar cada sociodrama, y como conclusión una síntesis de criterios registrada en la pizarra. Esto nos tomará unas 3 horas. Completamos este ejercicio en una media jornada, incluso con un margen por las demoras e imprevistos. Si nos sobra tiempo, podemos tener en reserva alguna dinámica de las mencionadas en el capítulo anterior. O un intercambio sobre dudas que hayan quedado sobre el formato trabajado.

Lo mismo hay que hacer con las otras prácticas. Calcular si vamos a incluir una charla sobre algún tema. O una explicación complementaria. O una dinámica sobre valores ciudadanos. En fin, quien capacita tiene que tener siempre reloj en mano para ir administrando los tiempos.

Una cosa que desmotiva mucho al grupo es cuando se atropellan las evaluaciones de los ejercicios.

Y hablando de horarios, la jornada de trabajo en un taller es de ocho horas. Algunos capacitadores, con impaciencia educativa, mandan tareas o lecturas para el día siguiente, lo que obliga a trabajar después de la cena, hasta la hora que sea. La gente se cansa y, al otro día, los bostezos serán la más evidente demostración del exceso cometido. Ocho horas es suficiente, cuatro de mañana (con un break para el café) y cuatro de tarde (con otro break para el café). Porque uno de los aspectos muy constructivos de un taller es el intercambio entre los participantes. Que se conozcan, que dialoguen, que compartan materiales, que se hagan amigos y amigas. Y esto solo se logra si se tienen ratos libres.

4- Equipo de capacitación

En el capítulo 2 hablamos del equipo de capacitación. Esta es la mejor fórmula, desde luego. Alguien se ocupa de la logística, alguien asegura la parte técnica, un conductor o conductora garantiza las prácticas y contenidos, alguien que le apoya. Pero no siempre podemos contar con tantos recursos humanos.

Para talleres cortos, pienso que es suficiente con un conductor o conductora principal y un asistente, un co-conductor o co-conductora.

Pongo en singular la conducción principal. Por un falso democratismo podríamos imaginar dos o tres responsables que dirigen, que evalúan, que meten la cuchara. No se equivoca el refrán popular cuando dice que muchos cocineros estropean el caldo.

Una voz más autorizada en cuestiones radiofónicas puede estar muy bien complementada con una voz más autorizada en determinados contenidos. Por ejemplo, se trata de un taller de radio y ecología. La conductora hace los principales aportes en cuanto a la producción. Y el co-conductor interviene más en los contenidos sobre el medio ambiente. No tienen que estar compartimentados, ambos pueden dar sus conocimientos y opinar sobre técnicas y sobre contenidos. Lo más importante es que ninguno desautorice al otro, a la otra. Que el grupo sienta que es una yunta que avanza en la misma dirección. Y lo hace con alegría, con buen humor.

5- Recursos técnicos

Necesitamos pizarra y marcadores. Necesitamos papelógrafos y tarjetas. Necesitamos que los participantes dispongan de un cuaderno para tomar notas.

En cuanto a los equipos de radio, necesitamos dos o tres micrófonos (según las prácticas a desarrollar), pedestales, consola, computadora para grabar y parlantes para reproducir lo grabado. Es decir, montar una pequeña isla de grabación.

¿Y no sería mejor pedir prestado a la emisora su cabina de grabación? No lo aconsejo. Utilizar la cabina de la radio tiene muchos inconvenientes. Un grupo entra a grabar. ¿Y los demás, qué hacen? Perder el tiempo, esperar, desesperar. Para colmo, el grupo que entró comienza a ensayar y a repetir por el prurito de hacerlo lo mejor posible. Sigue corriendo el tiempo. Entra el grupo dos y quienes salen se van a dar una vuelta por el parque. Los demás se impacientan. Todo el programa se descuadra.

Habrán notado que aún no menciono, entre los recursos técnicos, el proyector digital, el infocus. Es una herramienta muy útil pero se suele emplear para proyectar aburridas presentaciones. ¡No hagas nunca eso!

Y para finalizar con los recursos, aprovechemos los celulares y tabletas presentes. Estos pueden servir para conseguir datos en Internet que emplearán en sus prácticas, para bajar una música y efectos que quieran usar en los dramatizados, para tuitear en un ejercicio de periodismo móvil, para escribir y luego leer sus libretos, y tantas posibilidades que nos brindan las modernas tecnologías. Eso sí, si te descuidas, los participantes estarán atendiendo más a sus celulares que a lo que tú explicas. Durante las plenarias, igual que en un teatro, pidamos que los apaguen. Nadie se va a morir por dejar de recibir un whatsapp o una llamadita de la novia.

6- Costos

No me corresponde hablar de los presupuestos de los talleres que son tan variables como las posibilidades de las emisoras e instituciones que los convocan, de las agencias de cooperación que muchas veces los financian, hasta de las economías nacionales.

Pero contemos alguna experiencia que da para reflexionar. ¿No les ha pasado a ustedes, capacitadoras y capacitadores, que esperan 25 participantes y llegan solo 15? ¿No les ha pasado que se inscribieron 40 por Internet (o por teléfono) y participó apenas la mitad?

Se inscribieron… pero, ¿pagaron algo? Creo que es hora ya de cuestionar las ofertas de capacitación gratuitas. Por aquella sabiduría de que lo que no cuesta hagámoslo fiesta.

La solución es sencilla. ¿Quieres participar en el taller? Paga. Que te cueste. No solo a la institución sino a ti. ¿Quieres mejorar la calidad de tus producciones, quieres ser un mejor radialista? Paga. ¿Cuánto? No sé. Aunque sean 30 dólares. Aunque sean 20 dólares. En cada país, en cada región, se estimará una cantidad razonable, accesible. Pero paga y por adelantado. Deposita en tal cuenta, paga en tal lugar y con la debida anticipación para poder mantener abiertos los cupos.

Hay regiones muy pobres y también las radios comunitarias que transmiten en ellas tienen derecho, más derecho que otras, a capacitarse. Perfecto. Hay una buena fórmula para ello. Paga tantos dolaritos para asegurar tu cupo. Si vienes al taller, se te devuelven. Si no vienes, los perdiste.

7- El lugar

El espacio donde se va a desarrollar el taller tiene bastante importancia. Si es un lugar feo, ruidoso, poco inspirador… tanto participantes como quienes capacitan se inspirarán poco.

Nada de hoteles cinco estrellas. Nada de locales lujosos, ajenos a la realidad en la que vive la mayoría de los radialistas. Un lugar cómodo, sí. Un lugar bonito, fresco, tranquilo, que permita desplegar la creatividad.

Un lugar libre. A veces, por ahorrar un poco, elegimos conventos, casas de retiro de religiosas. Y los participantes no pueden organizar un baile (no una orgía, un baile) porque las monjitas no lo permiten. Y no pueden salir a la calle porque la puerta se cierra a las 9 de la noche. Y no pueden… Tal vez buscar un poco más. Encontrar lugares donde no pongan tantas trabas tontas.

Otro peligro es un hotel céntrico. La ciudad tiene muchos estímulos, especialmente para quienes vienen de fuera. El resultado es que se escapan. Van a visitar a sus amistades, aprovechan para hacer gestiones e ir de compras. El quorum disminuye. El salón parece cementerio.

El salón de trabajo es el espacio más importante porque allí los participantes pasarán la mayor parte del tiempo. Cuida la ventilación y la iluminación. Cuida la excesiva resonancia. Cuida que las sillas no estén dispuestas como si fuera una escuelita. El mejor esquema es el semicircular. Y en una sola fila, cada quien con su mesa o su pupitre para poder anotar.

Si el salón tiene conexión a Internet o wifi, mucho mejor. Un salón con llave que tenga seguridad para que todo el mundo pueda dejar sus laptops o sus pertenencias sin temor a perderlas.

8- Inicio del taller

Comencemos por conocernos. La infaltable ronda de presentaciones donde decimos quiénes somos, de dónde venimos, en qué emisora o institución trabajamos, y qué esperamos de este taller. Esa sería la dinámica de presentación más sencilla y, muchas veces por razones de tiempo, la única posible.

Pero hay muchas dinámicas de presentación e integración de los participantes. En realidad, hay centenares: la telaraña, el diálogo a dos y luego uno presenta a la otra y la otra al uno, el círculo de nombres, el intercambio de tarjetas, el corre que te atrapo, los corazones rotos, el identificarse con un animal, el bingo de nombres, los saludos con partes del cuerpo, el baile de presentación, canasta revuelta… en fin, son tantas y tan conocidas que no vale la pena registrarlas aquí. Algunas, hay que decirlo, resultan infantiles e infantilizan al grupo. Quienes capacitan tendrán sentido común para elegir las más adecuadas según el perfil del grupo.

Después de la presentación de los participantes (y de quienes conducen el taller) hay que explicar brevemente la metodología que vamos a seguir.

Explicar que aprenderemos practicando y evaluando las prácticas en colectivo. Que aprenderemos de nuestros aciertos y mucho más de nuestros errores. Que nadie está compitiendo con nadie. Y que la principal expectativa de este taller… ¡es pasarla bien, aprender divirtiéndonos!

Aunque en la convocatoria al taller se haya especificado el nivel requerido de los participantes, ayudará en la sesión de inicio conocer qué hace cada quien en su radio, cuántos años de experiencia, en qué programa trabaja. Igualmente, que digan sus expectativas respecto al taller. Éstas se pueden ir registrando en un papelógrafo y mantenerlas a la vista: mejorar mi locución, que me pongo muy nerviosa cuando hablo, aprender a hacer buenas entrevistas, cómo hago que me programa no sea aburrido, qué es una radio comunitaria, etc, etc, etc…

Algunas expectativas se cumplirán, otras no. No importa. Pero quedan registradas en el papelógrafo y serán una buena ayuda a la hora de la evaluación.

Finalmente, habrá que señalar los horarios de trabajo y de comida, las eventuales comisiones de limpieza o animación, las normas de conducta, los lugares para practicar algún deporte, exhortar a la puntualidad y crear, desde el inicio, un ambiente de confianza y camaradería.

Dicho lo dicho, ¡a comenzar el taller!

9- Evaluación

La evaluación de un taller hay que ponerla en plural. No te conformes con la del último día. Es muy conveniente ir tomándole el pulso al grupo y al avance del taller cada día.

El equipo o la pareja conductora hará bien en robarse unos minutos al final de cada jornada de trabajo para ver qué salió bien y qué mal, prevenir alguna situación difícil, conversar sobre algún participante incómodo, algún material que falta. En fin, mantener permanentemente las riendas de la actividad.

Después, está la evaluación al final del taller. ¿Cómo hacerla? Repartir un cuestionario con algunas preguntas y sin obligación de firma puede ser útil, especialmente para el informe que debe presentarse a la agencia o a la institución que patrocinó el taller.

Pero nunca elimines la evaluación hablada del grupo. No te tomará más de media hora y será la palabra viva de los participantes, el mejor termómetro para sentir que el taller ha conseguido su objetivo. Además, resultará un momento donde los participantes pueden agradecer, echarle algún piropo a quienes han conducido la actividad, preguntar sobre el seguimiento de la misma.

Esta evaluación hablada no debe ser conducida por el capacitador o capacitadora. Condicionaría los comentarios. Es mejor que la maneje otro colega, presente en el cierre del taller. Las preguntas básicas para evaluar el taller son las siguientes:

¿Los contenidos expuestos fueron útiles?
¿La metodología empleada fue correcta?
¿Qué tal la participación del grupo?
¿Asuntos de logística, comida, alojamiento?
¿Qué seguimiento va a esta actividad?

Es bueno que los participantes, además de las notas que tomen, puedan llevarse a sus casas algunos apuntes, una ayuda memoria, algún texto que resuma los contenidos del taller. También alguna bibliografía que les permita ampliar la información recibida. Esto es parte del seguimiento. Estos materiales nunca se entregan antes del taller. Mataría muchas sorpresas en los contenidos que van a desarrollarse.

Con estos y otros materiales de formación, la dirección de la emisora puede estimular un proceso de capacitación interno socializando contenidos (incluso prácticas) con los compañeros y compañeras que no asistieron al taller. Esto forma parte de la estrategia de capacitación, de la que hablaremos enseguida.

Por supuesto, en la clausura del taller, que no falte la entrega de certificados y un momento de celebración por los logros y la amistad conseguida. ¡Salud!

TAREA 4
Suma en los comentarios de más abajo, algo importante que se nos haya olvidado en estos 9 puntos. ¿Alguna sugerencia a la hora de evaluar? ¿Algo que recomendar sobre el lugar del taller? ¿Algo que añadir respecto a los participantes?

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Capítulo 5 – Planificación de talleres

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55 comentarios sobre «Capítulo 5 – Planificación de talleres»

  1. Como aporte a las experiencias colectivas plasmadas en este capítulo, recomiendo conocer bien la locación donde se desarrollara el taller. Tener encuenta que sea un lugar muy accesible para los/as participantes y reconocido para su facilidad de localización.

  2. Yo creo que estos 9 puntos nos trazan una hoja de ruta bastante clara a la hora de planificar un taller, sin embargo creo que una estrategia bastante interesante es la evaluación de pares y la autoevaluación es decir que el participante se evalúe él mismo y luego evalúe a un compañero. Esto sirve como instrumento para conocer el criterio de los participantes con respecto al trabajo de sus compañeros. Así mismo tenga la opción de conocer que ideas tienen sus compañeros y así ampliar sus conocimientos.

  3. Buenas noche debemos planificar todo los elementos para evaluar y luego ejecutarlo para así lograr el objetivo .muchas gracias por todo este taller que nos ayuda aprender y convivir en una radio y la comunicación.

  4. Esto 9 puntos son mas que aclaradores, sin embargo seria muy productivo fomentar el acompañamiento y/o seguimiento de lo aprendido, ya que surgirán muchas duda a la hora de ponerlo en practica, ahora con la tecnología y las redes sociales se facilita este aspecto.

  5. Este capítulo resulta de gran ayuda a la hora de planificar un taller, y sobre todo un taller de radio porque nos sirve de guía a quienes nos dedicamos a la comunicación comunitaria, ya que muchas veces no suele encontrarse este tipo de información con un sentido social.
    La mayoría de los talleres suelen caer en una dinámica de curso, de arriba hacia abajo.
    En cuanto a la evaluación del taller me parece apropiado hacer una devolución recíproca, es decir, de los capacitadores para los participantes y de éstos hacia el taller.
    El lugar que me parece más apropiado para llevar adelante un taller de radio, si las instalaciones lo permiten, es la misma radio. Suele acontecer que de todas las personas que se anotan en un taller siempre hay una o más que nunca han estado en un estudio de radio o frente a un micrófono por lo que estar en un espacio donde funciona la radio les genera mucha expectativa y buena predisposición.
    Por otra parte, cuando planificamos un taller siempre pensamos a quién va dirigido y cómo será el accionar del destinatario frente al taller. Vivimos en una sociedad donde por momentos pareciera que la imagen, tanto visual como sonora, lo es todo, entonces hay personas que llegan a un taller con la expectativa de convertirse en locutores donde sólo sirve la voz que suene más potente, ante este tipo de público me parece necesario dejar en claro que desde la comunicación comunitaria apuntamos más al qué quiero decir, cómo lo digo, qué contenido voy a elegir para transmitir, etc, porque a veces una voz puede ser muy linda y no decir nada. Gracias por compartir sus experiencias con nosotros, son de gran ayuda!!

  6. Aprovechar los talleres como un espacio de socializar contactos y/o información y materiales relativos a socializar políticas públicas y/o leyes que servirán luego como material de consulta en las emisoras, pueden ser boletines, cartillas, CD’s, que incluyan nombres de contactos (muchas veces nuestras radios están ubicadas en lugares alejados y sin acceso a internet). Abordar uno de estos temas (políticas públicas) como eje temático para realizar sobre el mismo las prácticas radiofónicas es también de utilidad porque permite contar después con material en la radio, con la ventaja que es una producción propia.

  7. Que El Curso no seacaro es bueno porque asi se valora el.mismo,evaluar usando videos para observar el lenguaje corporal,ademas la dinamica es muy importante y lograr que el participante no vea al facilitador como alguien superior y ademas el humoe es un buen aliciente

  8. Para mi hay varias cosas importantes a la hora de dar un taller, la primera es a quien se le va dirigir el taller y cuales sus edades , lo segundo es que el local debe ser fresco (importante esto) tercero el intercambio entre si suele ser uno de los mejores a la hora de desarrollar la temática del taller pues te ayuda a ROMPER los miedos a enfrentarse a ese publico invisible . la evaluación es de suma importancia y no evaluó con miras 4 nivel educativo sino con todos los niveles que permita al participante evolucionar y estar allí y no se pierda despues del carton

  9. Estoy de acuerde en tener en cuenta los puntos sugeridos a la hora de planificar el taller.
    Lo que puede modificar el objetivo es el alumnado, hay que ser muy observadores y tener un plan B si el grupo no acompaña en las propuesta que pretendemos brindar, hay que nivelar el grupo cuidadosamente no subestimar a nadie. Como también saber que todos tenemos derecho a la oportunidad y que todos tienen la condición de poder hacer.cuando elijamos el lugar para dictar el taller .estemos atento a la capacidad física del alumnado..nos pueden llegar interesados en silla de rueda,como en muletas

  10. Sin duda planificar es un aspecto sumamente prioritario e importante, porque es la hoja de ruta que nos permitirá preparar paso a paso el antes, durante y la culminación del taller de capacitación.
    De lo manifestado, puedo aportar, que por el tiempo de duración de la capacitación que puedan ser de dos a más días, se realice un resumen diario de lo trabajado, rescatando las lecciones aprendidas, formando parte de evaluación de todo el grupo. Gracias , José Ignacio, por compartir tus conocimientos y experiencias a través de este curso . Saludos

  11. considero que todos estos tips son los apropiados,para realizar una capacitación,lo que me agradaría crear espacios de convivencias para los participantes y que puedan expresar y compartir experiencias

  12. Agradezco los lineamientos expresados en este curso me servirán mucho a la hora de planificar una capacitación, en cuanto a la evaluación creo también es importante la evaluación grupal y la autoevaluación cada participante debe evaluarse al final del taller para saber si contribuyó en lago el

  13. ¡Vaya! a esto me refería en mi comentario anterior cuando mencionaba mi falta de estructura, y es que debo reconocer que soy un poco dispersa, siempre ando en muchos mundos posibles en mi cabeza jajaja. Bueno no he leído todos los comentarios pero he tratado de no duplicar lo que ya dijeron como sugerencia así que yo aporto, conocer también a la capacitadora de una forma humana en su presentación, seguir generando confianza en el grupo, más que hablar de sus grandes logros, bien gracias por estas aportaciones.

  14. Realmente ha sido de mucha ayuda los lentes oscuros que me han quitado con semejante orientación con respecto a cómo preparar un taller o curso radiofónico. De verdad gracias Radialistas, me siento más claro para ir e impartir los conocimientos obtenidos y llevar a praxis una iniciativa que tengo de hace tiempo en gaveta. Así que ahora a iniciar un año 2016 de aprendizaje y enseñanzas para los demás. En cuanto a las calificaciones me agrada mucho hacerlo bajo el método de la Autoevaluación – Heteroevaluación – Coevaluación
    Autoevaluación: Cuando el alumno (evaluado) es quien se evalúa.
    Heteroevaluación: Cuando el docente es quien evalúa.
    Coevaluación: Cuando el grupo es quien se evalúa.

    1. Pues me alegra mucho que este curso te haya quitado los lentes oscuros. Y comparto tus niveles de evaluación. ¡Buenas energías para ti, compa!

  15. Por mi experiencia en talleres creo que funciona realizar como mínimo dos instancias de evaluación, En primer lugar una evaluación individual escrita (dejando que sea anónima si lo desean) sobre el procesos particulares que atravesamos, es decir, preguntas pormenorizadas sobre cada una de las actividades para rastrear cuales han servido, mas, cuales fueron las que mas han gustado, cuales más necesarias, si eliminarían o sumarían alguna. Luego una evaluación entre todos y todas, donde se coloquen dos columnas en un afiche y vamos completado una de lo positivo y otra de lo que mejorarían.
    Un recurso que probamos en los últimos talleres y no funcionó, quizá por no ser una instancia obligatoria, pero que creíamos que era un buen modo para evaluar durante el proceso de formación fue un buzón para que dejen sugerencias, comentarios.

    1. De acuerdo con los dos niveles de evaluación., escrito y hablado.
      Curioso que el buzón de sugerencias no haya servido. Tal vez lo sintieron muy formal.

  16. El tema de la evaluación es muy importante, porque generalmente la dejamos de último, cuando la evaluación debe estar presente en todo momento del proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde el diagnóstico inicial, que debemos hacer a nuestro grupo de participantes, para conocer sus cualidades, capacidades y necesidades y a partir de allí en todo el desarrollo del curso, taller o clase.

    Contar con instrumentos de evaluación y anotar nuestras valoraciones es fundamental, porque nos permite hacer el seguimiento y la comparación entre el momento del inicio y al finalizar el taller, para saber si nuestro alumno realmente aprovechó el mismo y en qué nivel alcanzó los objetivos.

    Finalmente, la valoración del grupo hacia el capacitador, también debe incluirse, especialmente a través de algún cuestionario con preguntas directas, claras y tendientes a reforzar los contenidos, procesos, metodologías y actitudes desarrolladas durante la actividad.

  17. Si bien es cierto que al final de una capacitaciôn las evaluaciones orales son necesarias, hay personas que seguramente no se van a atrever a decir aspectos negativos o a mejorar, porque en este tipo de evaluaciôn casi siempre son elogios, se valora todo lo bueno y lo regular o malo se minimiza, prefiero que la evaluaciôn global de la capacitaciôn sea escrita y de preferencia que los participantes den recomendaciones para el capacitador. Una idea podrîa ser hacer pequeños grupos que puedan responder a una pequeña lista de preguntas, dirîa 5 como mâximo y que ellos lleguen a sus propiso acuerdos y lo principal, pienso, que digan qué recomendaciones le darîan al capacitador.

    1. Me parece excelente tu sugerencia. Y la de hacer evaluaciones en grupo también. En una nueva edición, añadiré ese estupenda sugerencia.

  18. Me gusta todo lo que he leído hasta el momento. Todo ello, ponerlo en practica de acuerdo al contexto.
    A modo de sugerencia, crear un directorio de los participantes en el taller, con el fin de contactar con ellos por cualquier situación que así lo amerite (Siguiendo huellas, realización de otros talleres, etc).

  19. Respecto a la evaluación pienso que lo más importante es la actitud con la que la afrontemos. Es decir, tenemos que estar abiertos a las críticas. Muchas veces hacemos las evaluaciones para que nos alaben o nos reconozcan, y nos cuesta encajar que puede haber algo que no va bien o mejorable.
    Respecto al lugar, creo importante destacar que sea un lugar de fácil acceso para los participantes y a poder ser un sitio que sientan suyo, en el que estén cómodos.
    Por último de los participantes, creo que es bueno que aunque se anime, la asistencia sea voluntaria y que nadie esté forzado o a disgusto. Es muy bueno saber que cualquiera de ellos podrá aportar y enriquecer.

  20. El de recordarle a los participantes las reglas de curso, pues resulta que a algunos se les olvida o hay otros que el primer día entran tarde, no las escuchan y luego rompen las mismas. Para asegurarme que se cumplan ahora se las recuerda cada día pero de forma amable.

  21. Muy interesante todo, pero quiero acentuar en que es importante que la evaluación se haga despúes de cada jornada o etapa del taller, y más aún si es un taller de tres o cinco días, tambien quisiera sugerir que las evaluaciones tengan una metadologia dinámica, que no sea solo el tipico escribir o responder preguntas, sino, a travez de una dinamica o un juego didactico que haga que todos participen y den sus posturas. En cuanto a el lugar donde se va a llevar el taller, considero que debe ser un lugar con mucha naturaleza, arboles, pastos, sombra, un lugar frezco, eso siempre ayuda mucho a que la mente este más tranquila y se abra al aprendizaje.

  22. Todos los tips de este capítulo me parecen que están completos y si lo adaptamos a nuestras necesidades como capacitadores, sin duda, que nuestro taller va a cumplir con los objetivos planteados para los grupos sociales, instituciones públicas y privadas y la comunidad en general interesados en el mundo radiofónico.

  23. -En recursos técnicos me ha funcionado escuchar breves audios sobre cierto tema (vinculado al taller) con la intención de incitar a un debate y mover a la relfexión.

  24. La verdad estos consejos para planificar el taller esta muy completo y muestran directrices muy comprensibles para ser aplicadas por las y los capacitadores así que felicito esta iniciativa y a mi criterio no faltaría nada

  25. Es necesario como lo recomiendan , tener claros los objetivos de los patrocinadores (ras). De hecho , es necesario tener un diagnostico previo de los y las participantes a fin de tomar en cuenta los niveles de conocimiento , ritmos de aprendizaje . De hecho es bueno diseñar una matriz metodológica que busque desarrollar competencias en participantes ,no sólo saberes y procedimientos sino también actitudes respecto a cursos ,al trabajo en equipo incluyendo su convicción frente al tema específico de la capacitación ( medio ambiente , género , interculturalidad ,etc)

    1. De acuerdo con tus comentarios y sugerencias. A veces, las mamás no tienen donde dejar a los pequeños. Habría que imaginar alguien que pueda atenderlos.

  26. Considero que el tema del costo es importante, si deseamos recibir algo bueno debemos considerar el trabajado de esa persona (por que enseñar también es un trabajo).
    “Y el tema del realismo”. Aquí en Perú hay muchos talleres que nos engañan diciéndonos que seremos locutores estrellas al finalizar, y eso no es verdad.
    Esta mal lucrar con el anhelo de la gente.
    Se le puede brindar las herramientas, pero convertirte en lo que quieres llegar a ser , depende de cada uno.

    Saludos

  27. Creo que hay que insistir en que los cupos deben hacerse efectivos solamente cuando se pagan antes (subrayar mentalmente esta palabra, por favor). Un muy reconocido veterano de la locución colombiana nos contó en un taller que una vez, un humilde estudiante de comunicación se acercó a su academia por unos talleres que, una vez cursó, nunca pagó. El asunto es que luego logró una buena ubicación laboral y hoy en día el ex-estudiante es presentador de noticias en un reconocido canal local de mi ciudad. Hasta cuando se nos contó la historia, seguía sin pagar los talleres.

    También sería muy bueno en la preparación del taller recomendar que, si entre las personas asistentes hay casos médicos que requieren atención especial, lo informen previamente, de tal forma que se tomen todas las medidas para afrontar algún posible percance. Así mismo, es importante que se entregue información acerca de planes de evacuación y normas de seguridad en caso de que se presente algún incidente como temblores, incendios, etc. Ojalá que el sitio donde se desarrollen las actividades cuenten con estas posibilidades. Lo digo por temblorosa experiencia.

      1. CARLOS … mucho gusto… déjame decirte algo… como formadores de alumnos, nunca tomes la actitud que tuvo ese profesor al cual nombras y comento el comportamiento de uno de sus alumnos, que a la larga se ha convertido en colega..por tu ética profesional . por tus clases y por el respeto al alumno.. no se debe hablar mal de los que pasan por por el taller a los nuevos asistente. Deja en descubierto que no es confiable a los acuerdos particulares que vive con cada alumno.Denigra a la persona.

        1. Saludos, Marina. Mil gracias por su amable comentario. En buena parte, estoy de acuerdo con lo que usted dice: hay que respetar la integridad de toda persona. Y ahora veo, gracias a sus palabras, que el profesor debió mantener el anonimato del personaje (nos dio nombres y apellidos). Lo que sí es cierto es que los ejemplos prácticos educan y la realidad no se puede callar. Por eso, su llamado a la prudencia se suma al llamado a lograr una educación respetuosa, pero también realista. Contar el milagro, no el santo, como dice el refrán. Un abrazo grande, y gracias por aplicar con nosotros un criterio general de este curso: aprender juntos.

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