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Estamos en plena crisis sanitaria por el Coronavirus y cada vez más países están tomando medidas para mitigar la pandemia. También medidas tecnológicas.

Entre las más difundidas está la de disminuir la circulación y las aglomeraciones. Esto implica que las personas que pueden trabajar a distancia se queden en sus casas haciendo teletrabajo o ‘home office’. Más tarde tendremos que discutir las implicaciones económicas de estas modalidades (al final, cada trabajadora está poniendo su infraestructura y servicios para que la maquinaria siga funcionando). Pero, si algo está dejando  en evidencia esta situación inesperada es la improvisación de muchos equipos, organizaciones e instituciones en materia de infraestructura de comunicaciones.

La demanda de tecnologías de comunicación para el trabajo colaborativo a distancia ha aumentado estos días de manera exponencial: plataformas de videollamadas, archivos compartidos, documentos colaborativos, calendarios, etc. Hay equipos que vienen trabajando a la distancia desde hace tiempo y tienen más gimnasia en este sentido. Pero a muchas personas las ha agarrado de sorpresa. No saben qué servicio usar, qué opciones de software libre existen, cuáles son seguras, cuáles más eficientes, cuáles están pensadas para equipos grandes, cuáles consumen menos datos, etc. Son preguntas que es normal hacernos y está perfecto pensar en las tecnologías que necesitamos y no usar la última que está de moda por que sí.

Pensar en nuestra infraestructura tecnológica es central para el funcionamiento de nuestras organizaciones. En tiempos calmos y en tiempos de crisis aún más, porque de eso depende poder seguir trabajando. Cuando llegamos a una situación de vulnerabilidad como en la que nos encontramos nos damos cuenta de las dificultades que implica depender de servicios y plataformas de terceros. Muchos de los servicios comienzan a saturarse, los equipos no están capacitados en el uso de estas herramientas.

¿Cuánto le puede costar a un municipio tener una instalación propia de Nextcloud para toda la plantilla y usarla como oficina virtual? ¿Y a una radio tener una instancia de IceCast para su streaming?  ¿Qué implica contar con un servidor de Mumble para nuestras reuniones online? ¿Podemos montar nuestra propia servidora para tener mensajería instantánea con nuestra familia o compañerxs de militancia? ¡Claro que sí!

Contar con una infraestructura virtual propia no cuestión de dinero exclusivamente. Primero hay que ser conscientes de la necesidad. Luego, hay que tener tiempo, algo de conocimiento y, sobre todo, mucha motivación. Pero existen comunidades sobre las cuales apoyarnos, apostar por el conocimiento colectivo, ir probando de a poco. Esa motivación será nuestro motor. Y si no la encontramos en momentos como este, difícil será hacerlo en otros, cuando la vorágine del día a día nos consume y recurrimos a la primera plataforma que tenemos a la mano sin cuestionarnos si hay otras alternativas más autónomas.

Desde Radios Libres nos comprometemos a acompañar a las radios y organizaciones sociales en este camino. En cambiar las expectativas sobre nuestras tecnologías: pasar de lo rápido, lo cómodo, lo gratis a tecnologías sostenibles, apropiadas a nuestras necesidades, que entendamos como funcionan, que las sostengamos entre todas. En este artículo listamos algunas alternativas. Y si tienes dudas, escríbenos en los comentarios o a contacto[a]radioslibres.net
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Pensar en la infraestructura en tiempos de crisis sanitaria

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