“Sin medios comunitarios no hay democracia”. Bajo esta consigna, radios comunitarias de toda América Latina se lanzaron a las calles desde los años 80 para pelear por la democratización de las frecuencias de radio y televisión.

Imagen de radioestacionsur.org

El espectro radioeléctrico ha estado concentrado históricamente en manos privados. Además, eran muy pocas empresas las que acaparaban la mayoría de frecuencias. Esta situación de concentración y monopolio sigue hasta nuestros días como podemos ver en el Mapa de Radios.

Mientras las radios mostraban sus pancartas y exigían a sus congresistas que aprobaran legislaciones que garantizaran un espectro más diverso y plural, quienes gobiernan pedían tranquilidad argumentando que “pronto llegará internet y no tendremos problemas para otorgar radios a todos el mundo”.

Internet se vendió como la panacea, la varita mágica que democratizaría la comunicación globalmente. Potencial tenía y había motivos para ser optimistas. A diferencia del espectro, internet no es un recursos tan finito y escaso. Pero, ¿se cumplieron esos augurios o fueron un simple espejismo?

Es verdad que, actualmente, a través de internet nos comunicamos e informamos. Nos ayuda a movilizarnos y a entretenernos. De hecho, “cualquiera puede expresarse en internet”, tan sencillo como abrirse una cuenta en una red social. ¿Será cierto?

Si en la época analógica la organizaciones internacionales de derechos humanos sugerían medir la calidad de las democracias latinoamericanas midiendo los niveles de concentración y monopolio de sus medios, hoy podríamos aplicar esos mismos indicadores para medir la salud democrática de internet.

Un nuevo orden mundial

Es innegable la capacidad regeneradora que tiene el capitalismo para obtener nuevas fuentes de ingresos. Hace tan sólo 10 años, la lista de compañías que gobernaban las bolsas mundiales de las finanzas eran ExxonMobil, Shell o BP, todas dedicadas al petroleo y el gas. Secundadas por el conglomerado General Electric o la automotriz japonesa Toyota.

Hoy ninguna de ellas está en el “Top 10”. En esa privilegiada lista de las empresas que más valor tienen se encuentran 7 empresas de tecnología, dos financieras y una dedicada a los productos farmacéuticos y perfumes. Y de las 100 primeras empresas, el 33.9% son del sector tecnológico.

Todo indica que los recursos minerales ya no son un valor en alza, ahora cotizan mucho más en bolsa los datos y la información. Empresas como Google y Facebook, que están entre las cinco primeras, presumen de ofrecer todos sus servicios gratis, pero parece que ofrecer publicidad y vender los datos que obtienen de nuestras cuentas es un negocio muy rentable. [2]

Con las cifras en la mano, parece que esa democratización de las tecnologías de información y comunicación que prometía internet fue un simple espejismo. Hay quienes afirman que en la sociedad digital hemos llegado a “niveles de monopolio y concentración brutales, seguramente sin parangón en la historia” [1]. Si antes, las frecuencias de radio y tv estaban en manos de dos o tres familias en muchos países latinoamericanos hoy, las principales TIC, están en manos de 5 conglomerados mundiales.

En esta situación, es sencillo imponer las reglas del mercado y los hábitos de comportamiento en todo el planeta. Y se hace imposible para otras empresas competir con industrias que valen millones y millones de dólares. Además, cuando alguna destaca o puede hacerles competencia, estas gigantes las compran: “Google, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft adquirieron en conjunto más de 500 compañías en la última década -la mayoría de ellas start-ups-, lo que les facilitó lograr un nivel de concentración inusitado en Internet”.

El top 5

  • Alphabet. Es la compañía matriz del buscador con mayor cuota de mercado (Google), del navegador Chrome, del correo electrónico más usado (Gmail), de Google Maps y del portal de videos YouTube. Además, es propietaria de la plataforma de publicidad online con más anunciantes (AdWords) y el 75% de los smartphones mundiales funcionan con su sistema operativo Android. Su nueva línea de negocio es la Inteligencia Artificial donde se está posicionando como una de las más potentes en este sector.
  • Facebook. Dueña de esta famosa red social, además de Instagram y Whatsapp.
  • Microsoft. Propietaria de Skype, Outlook/Hotmail, LinkedIn y Windows, el sistema operativo más usado en computadoras personales. Recientemente adquirió GitHub, una plataforma para publicar código fuente de programas informáticos.
  • Amazon. Es la tienda online con mayor volumen de ventas en Occidente. También controla Amazon Web Services, que ofrece alojamiento web y servicios en la nube a importantes páginas web. En 2013 compró el periódico The Washington Post.
  • Apple. Sus famosos teléfonos iPhone y los iPad, junto con las famosas computadoras MAC la tienen en esta lista privilegiada.

Es muy probable que, a diario, uses al menos 3 o 4 plataformas que ofrecen estas compañías, ya que son las que nos permiten acceder a casi todos los servicios de internet: email, buscadores o comercio online, entre otros.

Pero, también es cierto que ninguna de estas compañías se podría definir como un medio de comunicación tradicional. Entonces, ¿cuáles son los niveles de concentración y monopolio de los medios de comunicación en estos tiempos digitales? ¿Se parecen a los que hemos tenido en la “sociedad analógica”?

Intentamos responder a estas preguntas en la próxima entrega.


Bibliografía

[1] Rendueles, C y Subirats, J. (2016). Los (bienes) comunes: ¿oportunidad o espejismo?. Madrid: Icara Editorial.
[2] Vanguardia dossier, nº 63 (2017). El imperio de Silicon Valley y su nuevo orden mundial.

Un espejismo con 5 cabezas llamado GAFAM (I)

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