Nuestras radios no se sostienen solo por lo económico. Lo venimos diciendo: nuestra sostenibilidad es múltiple. Estamos mientras el proyecto político-social tenga validez, lo comunicacional pueda expresarlo y lo económico pueda financiarlo. Si miran a los medios comerciales, verán que quiebran, se cierran, cambian de dueño, se venden, se compran, desaparecen, en mayor proporción que los medios de fines sociales. Y eso es porque su principal objetivo es obtener ganancias económicas. Cuando esto no se logra, el proyecto se desinfla. Nuestras radios no tienen ese problema. Las radios se mantienen vivas a pesar de los ingresos.

Dice Amparo Cadavid en el libro Atrapasueños (ALER y AMARC; 2008) que: “[s]i tu emisora funciona exitosamente durante un período de tiempo, presta un servicio a la comunidad, tiene reconocimiento de la población y cuenta con una audiencia, significa que es sostenible” (p. 16).

Ahora bien, debemos tener cuidado con ese discurso de que “las radios comunitarias igual sobreviven”, muchas veces alimentado desde la épica propia de las emisoras, ya que podría justificar la falta de políticas del Estado para su apoyo, y respaldar algunas prohibiciones como la de contar con publicidad comercial o ampliar su radio de alcance. Se debe tener algo en claro -y las propias radios ser más determinantes en este sentido-: las radios sociales se sostienen muy a pesar de su fragilidad económica, pero esto no significa que esa fragilidad deba ser intrínseca a la definición de radio social, ni que esté mal que funcionen con abundantes recursos financieros, ni que el Estado deba desligarse de responsabilidades para con este sector.

Cada proyecto encuentra su punto de equilibrio entre la fuerza militante, la vocación social, la voluntad de transformación y la necesidad de conseguir fondos. Pero todas se han sostenido por la fuerza de la ética de llevar adelante un proyecto, que muchas veces tiene sus techos, ya que hay límites ideológicos que no están dispuestas a sobrepasar con tal de hacer rentable el proyecto. Se subsana, entonces, con trabajo voluntario, con dinero personal, con ayudas solidarias del entorno, etc.

Cada emisora es un mundo, y como tal, encuentra su propio punto de equilibrio ético-económico; esto es, el lugar donde ese proyecto en particular se siente cómodo ideológicamente con la búsqueda, aceptación, obtención y utilización de recursos económicos. Hasta dónde aceptar dinero y de quién para no sentir comprometido el perfil político de la emisora o la identificación de la comunidad con ella. No hay un modelo universal, sino que cada emisora encuentra su propia forma de equilibrarlo. Depende de múltiples factores: el contexto socio-político, la ubicación de la emisora, los actores económicos con que se relacione, la longevidad, la cantidad y compromiso de sus miembros y de su audiencia, incluso la personalidad de quienes llevan adelante el proyecto.

Será útil que las emisoras reconozcan este equilibrio y lo trabajen. Esto evitará malos entendidos, conflictos internos, pérdidas de tiempo, y sobre todo, pérdida de oportunidades de financiamiento. Pero, ¿cómo llega una emisora a su punto de equilibrio ético-económico? Una forma puede ser elaborando un código ético-económico interno. Crearlo puede ser un proceso desgastante si no se tiene un plan. Una buena idea es dedicar tiempo y energía -organizando colectivamente un taller, con metodologías novedosas- para llegar a consensos al respecto. El producto final debería explicitar respuestas a preguntas como:

  • Hasta dónde pretende crecer la emisora. Cuál es su techo -en cantidad de miembros, de programas, de ingresos-.
  • Cuál es la proyección de ingresos ideales para sus miembros. ¿Cómo se trabajan la noción y las expectativas de compromiso en relación al tiempo, el dinero, etc.?
  • Hasta dónde debe llegar la emisora en la búsqueda de fondos: explicitar cuáles fuentes de ingresos son válidas y cuáles no. Y explicitar por qué: en la discusión de por qué alguna fuente no es válida puede surgir que en verdad se trata de un mito o tabú y no hay elementos lógicos para desestimarla. Repasar esos mitos y tabúes: desestimar los que no se sostengan.
  • Qué medidas se tomarán para demostrar hacia afuera y demostrar hacia adentro que un ingreso no condiciona la línea editorial ni la forma de trabajo ni la ideología de la emisora. En todos los casos hay recursos, como la experiencia de FM La Tribu incluyendo un spot propio que discutía los contenidos de un spot del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Antes de desestimar a esa fuente de financiamiento, prefirieron tenerla y discutirla al aire de la emisora. Esto, además, tiene efectos más constructivos de cara a la audiencia en el objetivo de transformar la sociedad, que si se hubieran negado a tener ese ingreso.
  • En cuanto a publicidad comercial, a qué empresas le dirían que no y por qué, a qué empresas le dirían que sí pero discutirían su línea política al aire de la emisora a riesgo de que se retire el auspicio, y a qué empresas dirían que sí abiertamente: ¿es una cuestión de escala o del rol de esa empresa?; ¿todos los comercios chicos y de barrio son aceptables?, ¿incluso los que vendan alcohol a jóvenes, o los que su dueño esté sospechado de algún delito o de alguna práctica que se riña con la ética de la emisora como el machismo? Explicitar todos los límites éticos.
  • Qué tipo de programas se aceptan: ¿alcanza con que paguen el espacio, tienen que tener una agenda y/o una línea editorial similar a la de la radio?, ¿o puede aceptarse algún programa con temáticas sin relación al perfil de la emisora? ¿Qué programas no serían aceptados y por qué? ¿Y si una radio comercial o de una fundación pretende comprar un espacio grande de aire, como por ejemplo los de las madrugadas?
  • Cuáles son las prioridades para la administración de los ingresos: ¿cómo se administra el dinero? ¿Habrá un fondo para eventualidades? ¿Todos los ingresos se reinvierten en la radio o se apoyan actividades conexas? ¿Sólo se aceptarán pagos en metálico o también en especie, o a través de trueques? En términos generales, ¿qué gastos son urgentes, necesarios, deseables o prescindibles?
  • Qué tipo de servicios prestará la emisora: ¿cómo salir a la búsqueda de potenciales “clientes”? ¿Cómo se dividen los ingresos por servicios entre quien asume la responsabilidad y la radio? ¿30/70, 40/60? ¿Quién facturará por los servicios?

Y reconociendo expresamente que:

  • Las emisoras sociales no son nada sin las personas que las conforman.
  • Las personas que participan de las radios sociales se acercan por afinidad ideológica con el proyecto, pero también son ellas quienes conforman la ideología de la emisora.
  • Habría que considerar la posibilidad de que muchas decisiones puedan tomarse por mayoría, y no por unanimidad ni consenso, alivianando discusiones internas que muchas veces no generan más que desgaste.
  • El condicionamiento editorial es el límite de cualquier búsqueda de fondos, pero hay que entender que no todo fondo implica condicionamiento, que muchas veces el condicionamiento no es impuesto desde afuera sino que es autoimpuesto y que la aparición de algunos tipos de contenido en la programación no pueden ser vistos siempre como obligación de línea ideológica.
  • Cuanto más estrechos sean los lazos de la emisora con la comunidad en la que esté inserta, más posibilidades tiene de perdurar. Y concretamente, en lo económico, ampliará el espectro de potenciales clientes para vender publicidades comerciales, de demostrar el rol social para obtener fondos de fomento, de organizar actividades de recaudación exitosas, etc. Por eso la inserción social es basal para conseguir sostenibilidad económica.
  • Para que la comunidad esté comprometida con la emisora, la conozca y eso repercuta en los niveles de audiencia, la radio debe brindar contenidos atractivos. No debe pensarse solo como una propaladora que le habla a los convencidos, sino como una radio con un proyecto integral y original, y ser más creativa que las radios comerciales. Creemos en la creatividad como valor distintivo de estos proyectos. Tenemos que recordar que las radios sociales son medios de comunicación, no simplemente de información. Es decir, la actividad no puede reducirse a la transmisión unidireccional. Preocuparnos solo por el aspecto de la expresión es quedarnos en una sola etapa y es no reconocer el rol de la radio social para la transformación del mundo.
  • No tenerle miedo al concepto de competencia. Aunque comprendamos que no se trata de concepciones equivalentes al mercado de los medios, las radios sociales tienen que ser una opción legítima de escucha para las personas que buscan en una radio información, entretenimiento, disfrute, risa, compañía. En definitiva, cada radio quiere ser escuchada, es su razón de ser. Reconociendo a la vez que están insertas dentro de un mercado en el que hay que interactuar -también debatir y ocupar espacios es una forma de interactuar-, siempre de acuerdo al perfil ético de la emisora.

El punto de equilibrio que cada radio encuentre entre la fuerza ética del proyecto y la necesidad económica surge de y debe estar explicitado en el proyecto político comunicacional (PPC) (Cadavid en Atrapasueños, ALER y AMARC; 2008, p. 17). Amparo Cadavid hace referencia a ese equilibrio del que hablamos, al mencionar los extremos de un panorama dentro del cual las radios sociales deben saber moverse y encontrar su lugar:

Las radios populares y comunitarias constituyen empresas sociales prestadoras de servicios con un sentido de trabajo completamente diferente al de los medios de comunicación comerciales. Sin embargo, se puede distinguir un elemento común entre ellos: tanto los medios comerciales como los populares y comunitarios están insertos, actúan, inciden y se sostienen dentro de una sociedad capitalista, orientada al consumo y que impone los parámetros de sostenibilidad.

Lo anterior no significa que las radios deban colocarse en alguno de los dos extremos. Uno representado por una posición purista que considera que los medios comunitarios están por fuera de los circuitos del mercado y deben mantenerse con limosnas y el sacrificio de quienes trabajan en ellos o al amparo de entidades de beneficencia (como la iglesia, por ejemplo). El otro extremo representado en una posición que considera que las emisoras populares y comunitarias deben copiar los modelos de financiación de las estaciones comerciales vendiendo servicios sin principios, criterios, orientación o postura ética.

La posición correcta está entre ambas. Para este fin, es necesario que tengamos claro nuestro PPC, el cual incluye una posición ética y política sobre la actuación económica de la radio.
Por otro lado, necesitamos desarrollar un plan de financiamiento dentro del cual cabe una estrategia de venta de servicios o comercialización.

Es necesario que las radios sean conscientes de su propio punto de equilibrio. Esto significa asumir que -por más que no les guste- la dimensión económico-administrativa de la sostenibilidad juega un rol central, y que la búsqueda de fondos permitirá llevar a cabo las otras dimensiones de la sostenibilidad. Y ser capaces de apostar por proyectos sólidos, que puedan competir si así lo desean, y que con otros modos y concepciones, disputen efectivamente audiencia y el propio preconcepto de hasta dónde un medio comunitario puede crecer:

Tal vez por falta de recursos tendremos que arrancar con equipos de segunda mano y locutores improvisados. Pero no hagamos de la carencia virtud. Poco a poco, si el proyecto está bien encaminado, iremos consolidando la empresa, mejorando la producción y los productores. Precisamente por ser comunitarias -por aquello de para el pueblo lo mejor- nos desafiaremos a ser tanto o más profesionales que las radios comerciales. Y a pagar mejores salarios, incluso mejores que los de ellos. […] Sobra y no sobra la aclaración: profesional no es egresado de la universidad. (López Vigil, Manual urgente para radialistas apasionados; 1997:537)

Tarea final

Contestar las siguientes preguntas acerca de la sostenibilidad económica administrativa de tu radio, desarrollando:

1. Nombre, lugar y tipo de radio (comunitaria, indígena, campesina, o como la definan)

2. ¿Qué tipo de ingresos económicos tienen? Enumerar y desarrollar lo mejor que puedas. ¿Publicidad comercial, publicidad oficial, fiestas, venta de espacios, subsidios estatales? ¿En qué proporciones aproximadas? ¿Cuáles son más importantes?

3. ¿Tienen alguna persona o área encargada de conseguir fondos? ¿Y de la administración? Cuenta cómo funciona.

4. ¿Cuánta gente forma parte de la radio? ¿Perciben salario o algún ingreso?

5. ¿Hacen planificación y/o presupuesto anuales?

6. ¿El espacio de la radio es propio? ¿Realizan actividades abiertas a la comunidad?

7. Piensa y describe alguna forma de generar ingresos para tu radio. Desarróllalo en un texto corto de dos o tres párrafos: ¿qué forma creativa, distinta, original, o poco habitual se te ocurre que podría funcionar para generar fondos? ¿Cómo lo implementarías? ¿Qué se necesitaría para llevarlo a cabo? Puede ser algún método para generar fondos regularmente o de forma excepcional.

Con esta información más las preguntas descritas en este módulo, ya puede empezar a trabajarse en la confección del código interno de equilibrio ético-económico que sirva para allanar problemas y decisiones sobre fondos en la emisora. Intenta elaborar un texto borrador para el código ético-económico con lo visto en este módulo.

Este curso está cerrado y ya no se pueden enviar más tareas para ser evaluadas.
Capítulo 5 – Hacia un código interno de equilibrio ético-económico

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10 comentarios sobre «Capítulo 5 – Hacia un código interno de equilibrio ético-económico»

  1. Excelente trabajo de radios libres dirigido a los Radio apasionados; han presentado un tema que como ustedes lo sugieren, ha sido un tabú permanente en la gestión de la radio comunitaria. En Colombia fue muy ardua la lucha por la legalización de la radio comunitaria y hoy después de 20 años de legislación las emisoras creadas se pierden en el limbo de la falta de sostenibildad. la radio por comunitaria no es radio pobre, pero tampoco por ser rentable puede perder sus objetivos. En el equilibrio esta la sostenibilidad. Muchas Gracias

    1. De acuerdo a lo visto en este curso la clave base de toda radio comunitaria, radica en la participacion, capacitacion e inclusion en el proyecto a los miembros de la comunidad que lo integran. Considerandose como la clave de exito » La Comunidad» ya que sin esta no exite «radio comunitaria»

    2. Considero de gran importancia la iniciativa de radio libres y agradecimiento especial tutor Francisco Godínez Galay por abrir las puertas a nuevos conocimiento y la brecha de compartir el trabajo esencial de la radio comunitaria y como conducirla en tiempos de crisis.
      Esperando se repitan nuevas oportunidades y seguir adquiriendo nuevos conocimientos.

  2. Antes que nada, deseo agradecer a Radios Libres por este espacio comunitario y toda la ayuda que nos brinda tan desinteresadamente. Y muy en especial un agradecimiento a Francisco que también, de forma desinteresada, simple y concreta nos «desburró» a todo nuestro equipo de radio.

  3. quiero agradecer al equipo de radios libres y en especial al prof. francisco por este taller de sostenibilidad económica una vez cumplo las expectativas de su contenido, gracias por darnos las herramientas un fuerte abrazo.

  4. De verdad quiero felicitar a todo el equipo de trabajo por este curso virtual que en mi caso llego como anillo al dedo justo en el momento que estamos reorganizando nuestra emisora local comunitaria les deseo muchos éxitos muchas gracias.saludos a todos los que resiben la formación de radia listas apasionados.

  5. Puedo decir sin exagerar que este curso me lo devoré, sin darme cuenta, fue tan importante e interesante, como todos los cursos de formación en los que he participado, que se me fue el contenido y las actividades en un parpadeo, estoy cada día más agradecido con Radios Libres, Radialistas.net, el “Maestro José Ignacio López Virgil” y nuestro facilitador del curso Francisco Godínez Galay y todo el material sugerido por CPR-CEPPAS, como material documental del curso, mil gracias y muchos saludos.

  6. Los ingresos en caso de haberlos estarian repartidos entre los dos componentes de la radio 50 por cien para cada uno.

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